¿Y si en realidad morir es enterarse de todo sin poderlo expresar?
Aprendemos a leer, aprendemos a escribir, nos aprendemos las tablas, a sumar, a restar, el abecedario...
Aprendemos a atarnos los zapatos y un poquito también, a atarnos a alguien.
Aprendemos a aceptarnos, aunque no a valorarnos.
Aprendemos a soñar (¿o eso viene de "fábrica"?) y también a caminar.
Aprendemos a comunicarnos con una lengua materna y aprendemos gestos cotidianos cuyo significado es completamente entendible, para ahorrarnos palabras; por ejemplo "decir" adiós con la mano en lugar de con la boca. Sí, gestos de esos que te paras un segundo a observar y piensas: ¿Quién narices inventaría esto? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?
Aprendemos millones infinitas de cosas (¿es eso posible?) a lo largo de un ciclo, que corto o extendido en el tiempo, nos da para hacer al menos una de esas peripecias que he comentado antes. Qué intensidad de vida.
Luego, cada uno decide qué camino tomar, pero lo básico es igual para todo humano que se precie, aunque comprendo que siempre habrá algún pez de esos que nadan a contracorriente y se ate los cordones haciendo nudos marineros. Pero antes de eso, habrá aprendido a atarlos de una manera lógica y normal.
Porque antes de hacer cosas excepcionales, debemos saber hacer cosas normales y es entonces cuando esas cosas normales debemos hacerlas excepcionales. No sé si me entiende alguien, yo por lo menos sí lo hago, que ya es suficiente.
Esas cosas que nos incomoda hacer como el resto, en realidad no estamos haciéndolas como el resto. ¿Me estáis diciendo que toda persona camina de la misma manera? Pues no. Y menos mal, porque hay quien no sabe que se camina por la derecha y que cuando llueve y estás andando por tu izquierda bajo un balcón para no mojarte, debes cederle el paso a quien sí está caminando correctamente. Pero eso en realidad, puede ser más un problema de educación.
Yo una vez hice algo excepcional, o eso creí. Una vez le ofrecí vida a un dormitorio y puse una flor en él, ¡flores frescas en una habitación! Vale, ahora decid que no es excepcional, pero para mí sí lo fue, pues darle vida a una habitación se la puede dar de muchas maneras, pero con flores es mucho mejor. Olía a primavera aquel invierno. Y ahora, cada vez que paso por debajo de la ventana de aquella habitación pienso en flores, en las mil flores que alumbraron como el sol algunos días bonitos, y pienso en pétalos, porque las flores también pueden deshojarse y dejar de ser flores, para ser pétalos repartidos, dejando su esencia esparcida generosamente.
¡Pon una flor en tu vida!
¡Y haz algo fuera de lo común, algo que seas capaz de recordar toda la vida!
¡Algo de lo que estés orgulloso y que te recuerden por ello, aunque sólo sea una sola persona en el planeta!
Hazlo mientras estés vivo, porque un día morirás, y por dentro quizás sientas que quieres hacerlo, pero tu cuerpo ya no responderá.
Porque... ¿Y si en realidad morir es enterarse de todo sin poderlo expresar?
Entender el amor - Mónica Naranjo
https://youtu.be/6rV1K0qw3Mk
Sal de ti mismo, explora el abismo
que al fondo se enciende una luz.
Blog propiedad de Carolina León. Siéntanse como en casa, pónganse cómodos... se les permite subir los pies al sofá.
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viernes, 20 de abril de 2018
martes, 12 de abril de 2016
QUE NO TE ROBEN ABRIL
"Las cosas efímeras son mejores, porque no les da tiempo a caducar".
Abril.
Nunca me gustó especialmente este mes, posiblemente porque aparece en demasiadas canciones de esas que en ocasiones me gusta escuchar, pero como a mí nadie me lo ha robado, algo ha cambiado sin duda, y hoy abril sabe a vida.
Un espléndido sol, fuerte, potente y consistente, anuncia un inminente verano. Es primavera en toda su plenitud y así comienzan a hacerlo notar las flores, saludando con sus múltiples manitas; las nubes, que ya saben caminar por separado, y el cielo, tan intensamente azul que acompleja hasta mirarlo. Nunca nada será tan celeste en el mundo, nada que el ser humano o las especies venideras consigan crear. Nada como la naturaleza, porque lo de ahí arriba, es más natura que todo lo que haya aquí abajo. Aunque cierto es, que se puede dudar de esta última frase, pues una simple ojeada a la clorofila potenciada con cada rayo emitido a años luz de distancia, basta para saber que abril también es bonito. Sí, es muy bonito.
Hace calor, el suficiente para comenzar a dejar atrás las chaquetas poco amortizadas de ese cada vez más lejano invierno. Los días son largos, las horas de luz canalizan la alegría desde los ojos de quien ama esta temporada. Y no sé si el tren se acordará de pasar por esta estación del año, pero no hay problema, porque siempre quedará la siguiente. La auténtica, la verdadera, la reina entre las reinas. El verano.
El verano llegará un año más, como así nos lo grita esta maravillosa primavera. Llegará para fundir mi alma con el mar y esas olas resurgirán de nuevo todo lo que el invierno adormece. La noche tornará a teñirse de espera y la luna estará obligada a dejarse ver en pleno día.
Porque así es el verano, un espectáculo de estrellas, un paraíso habitable en la Tierra, una senda de libertad eterna. Y así te lo presta abril, acogiéndote en sus cálidos brazos de principiante. Que no te lo roben.
El temazo que hoy expongo es uno que me gusta muchísimo, de esos que tengo desgastados de escucharlos. Además con una letra espectacularmente bonita.
Barry Manilow - Can't Smile Without You
Abril.
Nunca me gustó especialmente este mes, posiblemente porque aparece en demasiadas canciones de esas que en ocasiones me gusta escuchar, pero como a mí nadie me lo ha robado, algo ha cambiado sin duda, y hoy abril sabe a vida.
Un espléndido sol, fuerte, potente y consistente, anuncia un inminente verano. Es primavera en toda su plenitud y así comienzan a hacerlo notar las flores, saludando con sus múltiples manitas; las nubes, que ya saben caminar por separado, y el cielo, tan intensamente azul que acompleja hasta mirarlo. Nunca nada será tan celeste en el mundo, nada que el ser humano o las especies venideras consigan crear. Nada como la naturaleza, porque lo de ahí arriba, es más natura que todo lo que haya aquí abajo. Aunque cierto es, que se puede dudar de esta última frase, pues una simple ojeada a la clorofila potenciada con cada rayo emitido a años luz de distancia, basta para saber que abril también es bonito. Sí, es muy bonito.
Hace calor, el suficiente para comenzar a dejar atrás las chaquetas poco amortizadas de ese cada vez más lejano invierno. Los días son largos, las horas de luz canalizan la alegría desde los ojos de quien ama esta temporada. Y no sé si el tren se acordará de pasar por esta estación del año, pero no hay problema, porque siempre quedará la siguiente. La auténtica, la verdadera, la reina entre las reinas. El verano.
El verano llegará un año más, como así nos lo grita esta maravillosa primavera. Llegará para fundir mi alma con el mar y esas olas resurgirán de nuevo todo lo que el invierno adormece. La noche tornará a teñirse de espera y la luna estará obligada a dejarse ver en pleno día.
Porque así es el verano, un espectáculo de estrellas, un paraíso habitable en la Tierra, una senda de libertad eterna. Y así te lo presta abril, acogiéndote en sus cálidos brazos de principiante. Que no te lo roben.
El temazo que hoy expongo es uno que me gusta muchísimo, de esos que tengo desgastados de escucharlos. Además con una letra espectacularmente bonita.
Barry Manilow - Can't Smile Without You
https://www.youtube.com/watch?v=ycn4f7TQePM&nohtml5=False
"Now it all seems light years away"
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