Hoy hace un año que abrí este blog. Un año que ha pasado volando en mi vida y que me convierte en alguien un poquito más mayor y un poquito más sabia. Pero sin pasarse de la raya.
Un año que ha transcurrido intenso, en el que he sentido una notable metamorfosis dentro de mí que ya comenzó a cuajar en 2015. Este blog ha sido mi vía de escape, mi rincón de pensar y mi hobby, o sea, lo que para mí significa escribir. Un modo de vida. Agradecida estoy de poder compartir con todos los que me leen (que cada vez son más) mis pensamientos y opiniones más profundas, esas que salen del alma. Atrás quedan todos esos años en los que mis escritos nunca me atrevía a mostrarlos al mundo por pensar que no era lo suficientemente buena o que simplemente eso era algo mío, íntimo, sin saber que mostrándolo a los demás no violaba mi privacidad en absoluto. Es más, me ayuda a formarme, mediante otras opiniones y eso, creo que dicen, se llama crecer. También es que resulta que ahora soy bastante más pasota o al menos lo intento y eso la hace a una más versátil y capaz.
Hoy simplemente quería celebrar este primer aniversario dando las gracias y contando 61 cositas de mí cotidianas y sencillas para entretener a mis fieles lectores que han estado aquí desde el minuto uno y a los que se han ido incorporando por el camino. Y sí, 61 y no 60, porque como ya escribí en una entrada, yo siempre impar, la vida es muy aburrida en toda su exactitud.
Mil gracias a todos y tengo en mente ciertos cambios que iré realizando cuando llegue el momento y tenga, sobre todo, tiempo para dedicarle. Espero no tardar en hacerlos, pues ya dicen que renovarse o morir.
Allá van las 61 cosas de mí:
- Mi tarta favorita es la de limón.
- Adoro el olor de los polvos de talco.
- Siempre duermo de lado.
- Soy rubia natural.
- Me tiño de morena desde septiembre de 2007.
- Me asustan los petardos, pero me encantan.
- Tengo fobia a las ratas, aunque jamás mataría a ninguna.
- Soy muy refranera.
- Mi refrán favorito es: "A todo cerdo le llega su San Martín".
- La música de los Beatles creó un antes y un después en mi existencia.
- Soy extremadamente cabezota.
- No me cuesta pedir perdón.
- Perdono, pero nunca olvido.
- Mi yogur preferido, el de coco.
- La ciudad más bonita que he visitado, para mi gusto, Bilbao.
- No puedo vivir sin mar.
- Me deprimen los días cortos de invierno.
- Viviría en un verano perpetuo.
- Las Fallas son mi pasión.
- Me reconozco como una friki de la cultura fallera.
- El rojo es el color más bonito del mundo.
- Mantengo conversaciones conmigo misma.
- Me encanta la soledad.
- El momento más feliz fue ver a mi perrita Farah por primera vez.
- Soy de las que se enfada cuando pierden al parchís.
- Y también odio perder a las cartas.
- No sé contar chistes.
- Me encanta la paella.
- Los toros me parecen lo más vomitivo de este país.
- Siempre como con los mismos cubiertos.
- Me pone nerviosa el orden.
- Los cambios de estación me afectan mucho.
- Soy muy observadora.
- Calo a las personas nada más verlas y no suelo equivocarme.
- Me apasiona el pelo largo.
- Soy una maniática de la ortografía.
- Me levanto de muy mal humor de las siestas.
- Pienso que lo mejor de la vida, es ir siempre con la verdad por delante.
- La cerveza me pierde.
- Tengo un tono de voz algo elevado.
- Puedo sacar de quicio fácilmente.
- Me sacan de quicio fácilmente.
- Me encanta bailar.
- Me muerdo las uñas.
- Soy penosa para dibujar, pintar y las manualidades en general.
- Los números tampoco son mi fuerte.
- Desde que aprendí a leer ya no paré de leerlo todo.
- Lo mismo me ocurrió con la escritura.
- Amo conducir.
- Una vez una descarga de electricidad me desplazó un metro.
- Nunca paso por debajo de un andamio.
- Reunirme con mis amigos es uno de los mayores placeres de mi vida.
- Mi familia es lo más maravilloso que tengo.
- Cuando veo un insecto, cualquiera que sea, hago un ridículo espantoso.
- Mis películas preferidas son Reservoir Dogs y La Naranja Mecánica.
- Mi canción favorita, Strawberry Fields Forever, de The Beatles.
- Mi sueño es viajar a Liverpool y conocer los rincones que inspiraron sus canciones a los "cuatro fantásticos".
- Podría alimentarme sólo de queso.
- Mi frase favorita es: "Mira bien la talla al cambiar de chaqueta", de Estopa.
- Mis pelis de la infancia, La Bella y La Bestia, Aladdín, Matilda y My Girl.
- Mi frase de pequeña era: "Mamá, quiero ser artista".
Y esto es todo amigos, os he dejado una foto mía para los que no me conozcáis (juas, juas), de la sesión de fotos que me hizo una gran fotógrafa moixentina, llamada Vicky y que coincidió con la apertura del blog, por lo que en más de un ocasión las he utilizado. Y de nuevo gracias, gracias y mil millones de gracias por estar ahí, dar me gusta, compartir, comentar, pero sobre todo leerme. Un beso enorme y a seguir cumpliendo años.
La canción, este pequeño tesoro, Mi Primera Cana de Estopa, que se note que el viernes estuve en el concierto :).
https://www.youtube.com/watch?v=PXdNiAciGFY
"Como dijo Jack el Destripador: vamos por partes".
Blog propiedad de Carolina León. Siéntanse como en casa, pónganse cómodos... se les permite subir los pies al sofá.
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martes, 18 de octubre de 2016
SU PRIMERA CANA (celebrando un año).
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miércoles, 11 de noviembre de 2015
SUEÑOS IMPARES
Tengo una manía importante en mi vida, una que hasta sorprende cuando la cuento y la cual a veces puede llegar a causarme estrés si no puedo llevarla a cabo. No lo llamaría superstición, simplemente manía, como muchas otras en mi vida (beber en un vaso determinado, comer con unos cubiertos determinados, peinarme antes de dormir, no soportar ver un cuadro colgado en la pared de lado...), pero esta especialmente dice mucho de cuál es mi perspectiva visual del mundo.
Mi manía principal son los números impares. Necesito que la mayoría de cosas que tengo bajo control sean impares. El volumen de la radio del coche siempre impar, la de la televisión y el ordenador siempre impar, cuando hago recuento de algo que termina en par, sumo uno y comienzo con el uno otra vez para que sea impar, los mejores años de mi vida han sido impar, mis mejores edades, adivinad, impar. Y así una lista de cosas que han conspirado en el cosmos o qué se yo, de tal forma, que han hecho que definitivamente, lo par no sólo no signifique nada para mí, sino que hasta me da miedo.
Acabo de entrar en una edad par (24 años) y en mes y medio estaremos en año par, no es algo que me quite el sueño, pero mucho tendrían que cambiar las cosas para que este año fuese un año fabuloso. Pues las estadísticas de mi corta vida no auguran nada nuevo, ni bueno, pero siempre una confía en que sea la excepción que confirme una regla que me persigue desde el año en que nací, que fíjate que coincidencia, año impar. Qué casualidad. De día impar, de mes impar... ¡Qué cosas tiene la vida!
Puede que esto sea el condicionante por el que nunca me haya gustado llevar dos coletas, ni dos trenzas. Puede que esto sea consecuencia a que he vivido en una familia impar y que soy la tercera de tres. Puede que también condicione mis calcetines; esos que suelo llevar diferente en cada pie. O simplemente puede deberse a que soy un caos en todos los aspectos, a que no me guste la lógica ni los resultados exactos y a que considere que la vida necesita acción que salte la línea de lo cuadriculado, de lo rutinario, de lo razonable, de lo que se puede explicar. Porque realmente, qué aburrido sería un mundo donde todo tuviese una respuesta, donde no existiese ni una duda que almacenar, donde 2 y 2 siempre fuesen 4, sin restarle, sin sumarle, sin inventarte un resultado por el mero hecho de hacerlo tuyo.
No es sano convertirte, aunque sea lo fácil y cómodo, en una de esas personas que lloran porque las cosas no les salen como esperan y no conformes con ello, se creen con la potestad de solucionarle la vida a los demás. No es sano tomar como ejemplo a quien da lecciones de moral sin pedirlo, a quien cree que es hijo perfecto, padre perfecto, marido perfecto, ser humano perfecto, de esos que resultan de una ecuación sin decimales... Esos para los que las normas no escritas de la existencia hay que cumplirlas sin aspirar a nada más. Y soñar no es fácil, pero soñar es lo que nos hace ejercitar la mente, mucho más de lo que nos hacen creer para que no lo hagamos. Soñar hace que uno se lance a piscinas sin pensar, pero que construyen un camino que se forja, algo tendremos que contarles a nuestros nietos, pienso yo. Eso sí, si llegamos.
Soñar nos hace fuertes, invencibles y sobre todo y algo muy poderoso: curiosos. Y la curiosidad no mata ningún gato. La curiosidad te hace leer, investigar, conocer, descubrir, atreverte y desconfiar. Sí, desconfiar. No es nada malo desconfiar, simplemente hace que comprendas que no todas las personas dicen la verdad, que no todos los periódicos cuentan la verdad, que no todas las televisiones hablan la verdad, que la verdad a fin de cuentas es la que tú te quieras crear. Que para eso eres libre, que para eso existe la inexactitud y considero algo suficientemente importante para no perder de vista, que tenemos de casi todo dos cosas en nuestro tan perfecto cuerpo, pero en realidad sólo una que nos mueve.
Así que no, definitivamente lo par es tan absurdo como predicar gloria cubierto de escoria, como coger una flor y ni tan siquiera olerla, como encender una luz para sólo ver y no mirar.
Como cerrar los ojos para sólo plantearse dormir, sin soñar.
Hoy escuchamos Just My Imagination de uno de mis grupos favoritos, The Cranberries. Tiene unos añitos, así que se puede decir que he decidido rescatarla.
Transmite muy buena energía.
Un maravilloso tema de un magnífico grupo.
https://www.youtube.com/watch?v=SHoHIL2ABVQ
"We were living for the love. We used to be so free.
We were living for the love we had and living not for reality"
Mi manía principal son los números impares. Necesito que la mayoría de cosas que tengo bajo control sean impares. El volumen de la radio del coche siempre impar, la de la televisión y el ordenador siempre impar, cuando hago recuento de algo que termina en par, sumo uno y comienzo con el uno otra vez para que sea impar, los mejores años de mi vida han sido impar, mis mejores edades, adivinad, impar. Y así una lista de cosas que han conspirado en el cosmos o qué se yo, de tal forma, que han hecho que definitivamente, lo par no sólo no signifique nada para mí, sino que hasta me da miedo.
Acabo de entrar en una edad par (24 años) y en mes y medio estaremos en año par, no es algo que me quite el sueño, pero mucho tendrían que cambiar las cosas para que este año fuese un año fabuloso. Pues las estadísticas de mi corta vida no auguran nada nuevo, ni bueno, pero siempre una confía en que sea la excepción que confirme una regla que me persigue desde el año en que nací, que fíjate que coincidencia, año impar. Qué casualidad. De día impar, de mes impar... ¡Qué cosas tiene la vida!
Puede que esto sea el condicionante por el que nunca me haya gustado llevar dos coletas, ni dos trenzas. Puede que esto sea consecuencia a que he vivido en una familia impar y que soy la tercera de tres. Puede que también condicione mis calcetines; esos que suelo llevar diferente en cada pie. O simplemente puede deberse a que soy un caos en todos los aspectos, a que no me guste la lógica ni los resultados exactos y a que considere que la vida necesita acción que salte la línea de lo cuadriculado, de lo rutinario, de lo razonable, de lo que se puede explicar. Porque realmente, qué aburrido sería un mundo donde todo tuviese una respuesta, donde no existiese ni una duda que almacenar, donde 2 y 2 siempre fuesen 4, sin restarle, sin sumarle, sin inventarte un resultado por el mero hecho de hacerlo tuyo.
No es sano convertirte, aunque sea lo fácil y cómodo, en una de esas personas que lloran porque las cosas no les salen como esperan y no conformes con ello, se creen con la potestad de solucionarle la vida a los demás. No es sano tomar como ejemplo a quien da lecciones de moral sin pedirlo, a quien cree que es hijo perfecto, padre perfecto, marido perfecto, ser humano perfecto, de esos que resultan de una ecuación sin decimales... Esos para los que las normas no escritas de la existencia hay que cumplirlas sin aspirar a nada más. Y soñar no es fácil, pero soñar es lo que nos hace ejercitar la mente, mucho más de lo que nos hacen creer para que no lo hagamos. Soñar hace que uno se lance a piscinas sin pensar, pero que construyen un camino que se forja, algo tendremos que contarles a nuestros nietos, pienso yo. Eso sí, si llegamos.
Soñar nos hace fuertes, invencibles y sobre todo y algo muy poderoso: curiosos. Y la curiosidad no mata ningún gato. La curiosidad te hace leer, investigar, conocer, descubrir, atreverte y desconfiar. Sí, desconfiar. No es nada malo desconfiar, simplemente hace que comprendas que no todas las personas dicen la verdad, que no todos los periódicos cuentan la verdad, que no todas las televisiones hablan la verdad, que la verdad a fin de cuentas es la que tú te quieras crear. Que para eso eres libre, que para eso existe la inexactitud y considero algo suficientemente importante para no perder de vista, que tenemos de casi todo dos cosas en nuestro tan perfecto cuerpo, pero en realidad sólo una que nos mueve.
Así que no, definitivamente lo par es tan absurdo como predicar gloria cubierto de escoria, como coger una flor y ni tan siquiera olerla, como encender una luz para sólo ver y no mirar.
Como cerrar los ojos para sólo plantearse dormir, sin soñar.
Hoy escuchamos Just My Imagination de uno de mis grupos favoritos, The Cranberries. Tiene unos añitos, así que se puede decir que he decidido rescatarla.
Transmite muy buena energía.
Un maravilloso tema de un magnífico grupo.
https://www.youtube.com/watch?v=SHoHIL2ABVQ
"We were living for the love. We used to be so free.
We were living for the love we had and living not for reality"
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