A veces me engaño a mí misma pensando que nada ha cambiado, pero en realidad sé que todo ha cambiado y ahora tengo una prioridad mucho más reforzada: sobrevivir.
Hasta hace cosa de un mes, mi meta era vivir cada segundo que tuviese por delante y aprender de ello; desde una carcajada hasta una lágrima. Todo formaba parte de estar -todavía- viva y ello conllevaba un aprendizaje constante. Sigo pensando lo mismo, pero desde otro punto de vista.
De pronto la vida me cambió y de repente y sin mucho tiempo para masticarlo y digerirlo, me vi paliando la agonía de enfermos, en muchos casos, terminales de cáncer. No todos, no todos. Pero sí bastantes. Los suficientes para observar, analizar, y ejecutar, desde mi más interna consciencia, algo más que el frío trabajo de un hospital. Al principio eran números, es inevitable, ni siquiera sabía dónde estaba situada cada habitación. Al principio eran el 125, la 115, el 106, pero poco a poco fueron siendo Isabel, Soledad o Antonio, y eso ya te hablanda o te endurece más, como tú prefieras. Yo creo que un poco de ambas. Confieso que hasta ayer, no había llorado delante de nadie, pero a veces el llanto no avisa y una simple conversación, una palabra de agradecimiento, un abrazo y una historia detrás fuera de una mascarilla de oxígeno conectada a la luz y al pulmón, te acerca a algo que nos concierne a todos y que nos introduce en un bombo del que agradece que no haya salido tu nombre de él. Y ahí es donde comienza la supervivencia. Entre las mil maneras de morir, sin duda, esta es una de las peores, por su lentitud, por el sufrimiento que arrastra y deja, tanto en el ser humano que lo porta, como en aquellos que le quieren y que compartieron tantos ratos a su lado. Cuando un día fuiste una persona sana y ahora te ves a la merced de un tóxico que tu cuerpo ya no acepta, porque dentro tienes un veneno mucho más letal. Se dejan llevar. Muchos en sus miradas aceptan su final y lo anhelan cuanto antes.
Me gusta mirarles a los ojos, creo que es algo que me hace sentir mortal. Me gusta hacerles reír, eso es algo que me llevo en mi kit de vivencias aprendidas. Me gusta acariciarles la cara, es algo que me sensibiliza por dentro. Y me gusta hablarles, aunque estén dormidos o sedados o soñando con una vida mejor de la que les ha tocado; porque, como bien me dijo una queridísima profesora, el oído es lo último que se pierde y quiero creer, que si algún día me pasa a mí, alguien lo hará también.
Y así es como cada día aprendo a sobrevivir, y aunque llevo años dedicándome a la sanidad, jamás había estado tan cerca del corazón, jamás había sentido en mis manos el calor y el frío que nos diferencia de aquí y de allá. Nada tan duro, como gratificante. Sólo les pido desde dentro, que sigan luchando, porque cada carcajada y cada lágrima, recordad, es la invisible cadena que nos sigue atando a la vida y si eso es lo último que os vais a llevar, que vaya por delante que por mi parte, intentaré con todas mis fuerzas que sea lo más auténtico posible. No hablaremos de injusticias, hablaremos de realidades. También de supervivencia.
Esta canción, de mis ídolos junto a Rozalen, trata este tema y además tiene un mes justo. Mi casualidad.
https://www.youtube.com/watch?v=iqHb7Wan98E
"Ha pasado algo importante, puse el contador a cero".
Blog propiedad de Carolina León. Siéntanse como en casa, pónganse cómodos... se les permite subir los pies al sofá.
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miércoles, 22 de noviembre de 2017
SURVIVORS
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domingo, 28 de mayo de 2017
EL ARTE DE SABER SER
Prende una tarde cualquiera de primavera, mientras observas cautelosa por la ventana, con un té entre las manos que dejas enfriar. Hace calor, excesivo calor para ser todavía mayo y en el ambiente ya se palpa un verano inminente. Lo dejas venir, consientes que el calor se adueñe de tu piel, porque te gusta, te encanta ver el sol marcharse a esas horas imprudentes, te gusta verlo juntarse con la luna y celebrar la vida bajo ese cielo sin lluvia.
La tarde prende y tú prendes con ella, mientras de fondo suena "Paloma" de Calamaro y una sonrisa nerviosa y tranquila al mismo tiempo se escapa de tu boca. Adoras pensar mientras ves el mundo girar tras el cristal que te separa de él, dentro de tu microclima, el que tú has ido construyendo con años, lágrimas y alegrías; y ahí es donde se detiene tu mente, al pensar en todas las veces que has sonreído en lo que va de año. Es casi imposible recordarlas, todos los días sonríes una media de ¿cien veces? ¡Qué barbaridad! ¡Qué poca intimidad le das a tus dientes! Aunque las sonrisas más tontas sí son palpables, pues te has acordado que hace apenas tres días, te iba siguiendo una mariposa blanca por toda la calle y durante el trayecto, absorta en admirar esa bella estampa, no dejaste de sonreír ni un segundo. Esas cosas te mantienen viva, joder. Hay gente muriéndose todos los días y esa gente no va a poder volver a ver una mariposa en su puta vida porque, en el mejor de los casos, sus cenizas estarán esparcidas en ese lugar donde fue feliz o pudriéndose bajo tierra, donde hasta las raíces de los árboles están más despiertas. No hay segundas oportunidades. ¿De qué podrías quejarte? ¿Por qué tendrías que hacerlo si al pellizcarte aún te duele? Le das un trago al té, sabes que a estas horas no deberías beberlo pues la teína hace estragos en los ardores de tu cerebro, y sólo le falta eso a ese cabrón, un chute extra, como si aguantarlo a diario metido en tu quijotera no fuese suficiente. Pero aun así te bebes el té, porque sí, porque puedes permitírtelo, ya asumirás las consecuencias de dar mil vueltas en la cama esta noche. De momento aún es de día, la tarde todavía está prendida, Calamaro ha dado paso a una de esas canciones que bailaste anoche. Sí, tu repertorio musical es tan diverso que a veces sientes hasta vergüenza cuando de pronto se juntan dos canciones que, obviamente, nada tienen que ver. O sí, quién sabe. En realidad Calamaro también habla de sexo, drogas y vicios en general en muchos de sus temas, siempre dirigidos a un público masculino, pero que gusta en el femenino. Como las canciones que anoche bailabas en el pub. Jolín, de verdad, es que vosotras siempre tenéis que estar en el punto de mira y aún tendréis que justificaros por menear el culo en una discoteca. De eso pueden salir muchas canciones. Calamaro lo hace con más arte.
Y la verdad, no entiendo por qué la gente ve algo nostálgico en asomarse a una ventana, cuando es un momento de meditación donde una llega a la conclusión de que baila lo que le apetece, cuando le apetece, escucha lo que quiere y bebe té sin horario, sonríe mucho durante el día y a veces también se encana de risa, aunque es mejor que no la veas enfadada. Una llega a la conclusión de que el verano le da la vida, es algo que sabe de sobra, pero le gusta reafirmarlo cada año. A veces le persigue alguna mariposa y agradece todos los días el seguir viva, en un planeta en el que no es fácil mantener las constantes vitales. Es la maravilla de ser y existir. Todo está lleno de probabilidades, agarra fuerte lo que te gusta y úntalo en tu piel, que lo retenga tu carne, siéntelo, no pases por la vida ni de puntillas, ni de cuclillas. Álzate y pelea. No hay mayor lucha y gratitud que hacer lo que las vísceras te griten cada segundo, sin prejuicios y con honor. En ocasiones para disfrutar, también hay que combatir la pereza.
Y que arda el mundo, que una ha pensado que se pilla primera fila y si la teína la altera... siempre se puede cambiar el té por una buena birra.
¡Feliz semana!
Andrés Calamaro - Paloma
https://www.youtube.com/watch?v=e-2UG6Cgvck
"Voy a vivir para repetir otra vez este momento".
La tarde prende y tú prendes con ella, mientras de fondo suena "Paloma" de Calamaro y una sonrisa nerviosa y tranquila al mismo tiempo se escapa de tu boca. Adoras pensar mientras ves el mundo girar tras el cristal que te separa de él, dentro de tu microclima, el que tú has ido construyendo con años, lágrimas y alegrías; y ahí es donde se detiene tu mente, al pensar en todas las veces que has sonreído en lo que va de año. Es casi imposible recordarlas, todos los días sonríes una media de ¿cien veces? ¡Qué barbaridad! ¡Qué poca intimidad le das a tus dientes! Aunque las sonrisas más tontas sí son palpables, pues te has acordado que hace apenas tres días, te iba siguiendo una mariposa blanca por toda la calle y durante el trayecto, absorta en admirar esa bella estampa, no dejaste de sonreír ni un segundo. Esas cosas te mantienen viva, joder. Hay gente muriéndose todos los días y esa gente no va a poder volver a ver una mariposa en su puta vida porque, en el mejor de los casos, sus cenizas estarán esparcidas en ese lugar donde fue feliz o pudriéndose bajo tierra, donde hasta las raíces de los árboles están más despiertas. No hay segundas oportunidades. ¿De qué podrías quejarte? ¿Por qué tendrías que hacerlo si al pellizcarte aún te duele? Le das un trago al té, sabes que a estas horas no deberías beberlo pues la teína hace estragos en los ardores de tu cerebro, y sólo le falta eso a ese cabrón, un chute extra, como si aguantarlo a diario metido en tu quijotera no fuese suficiente. Pero aun así te bebes el té, porque sí, porque puedes permitírtelo, ya asumirás las consecuencias de dar mil vueltas en la cama esta noche. De momento aún es de día, la tarde todavía está prendida, Calamaro ha dado paso a una de esas canciones que bailaste anoche. Sí, tu repertorio musical es tan diverso que a veces sientes hasta vergüenza cuando de pronto se juntan dos canciones que, obviamente, nada tienen que ver. O sí, quién sabe. En realidad Calamaro también habla de sexo, drogas y vicios en general en muchos de sus temas, siempre dirigidos a un público masculino, pero que gusta en el femenino. Como las canciones que anoche bailabas en el pub. Jolín, de verdad, es que vosotras siempre tenéis que estar en el punto de mira y aún tendréis que justificaros por menear el culo en una discoteca. De eso pueden salir muchas canciones. Calamaro lo hace con más arte.
Y la verdad, no entiendo por qué la gente ve algo nostálgico en asomarse a una ventana, cuando es un momento de meditación donde una llega a la conclusión de que baila lo que le apetece, cuando le apetece, escucha lo que quiere y bebe té sin horario, sonríe mucho durante el día y a veces también se encana de risa, aunque es mejor que no la veas enfadada. Una llega a la conclusión de que el verano le da la vida, es algo que sabe de sobra, pero le gusta reafirmarlo cada año. A veces le persigue alguna mariposa y agradece todos los días el seguir viva, en un planeta en el que no es fácil mantener las constantes vitales. Es la maravilla de ser y existir. Todo está lleno de probabilidades, agarra fuerte lo que te gusta y úntalo en tu piel, que lo retenga tu carne, siéntelo, no pases por la vida ni de puntillas, ni de cuclillas. Álzate y pelea. No hay mayor lucha y gratitud que hacer lo que las vísceras te griten cada segundo, sin prejuicios y con honor. En ocasiones para disfrutar, también hay que combatir la pereza.
Y que arda el mundo, que una ha pensado que se pilla primera fila y si la teína la altera... siempre se puede cambiar el té por una buena birra.
¡Feliz semana!
Andrés Calamaro - Paloma
https://www.youtube.com/watch?v=e-2UG6Cgvck
"Voy a vivir para repetir otra vez este momento".
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