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lunes, 4 de abril de 2016

ALIMENTANDO FIEBRES QUE DESTRUYEN MENTES.

ESTE TEXTO LO ESCRIBÍ TAL DÍA COMO HOY DEL AÑO 2014. LO RESCATO PARA QUE FORME PARTE DE MI BLOG. ASÍ ES COMO VEO MI DÍA A DÍA Y ESTO ES LO QUE SIGO PENSANDO DOS AÑOS DESPUÉS. 

"A menudo me pregunto muchas cosas y esas cosas suelen ser sobre la sociedad de la que formo parte, y a la que evito parecerme aunque a veces me resulte imposible escaparme de sus garras.
No la entiendo, no logro comprender qué significa la palabra 'sociedad', no sé si al nombrarla abarco en ella personas o máquinas; tecnología o ciencia; perros o sillas. ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Qué somos? ¿Quién nos guía?
El otro día, hacía una pequeña reflexión -de tantas- sobre la vida y en ningún momento, mientras las palabras se agolpaban en mi cabeza para describirla, pensé en la sociedad, pues creo que la sociedad no debe ser consustancial a la vida. Está fuera de lugar, sólo hace que nos convirtamos en uno, como si cada persona no fuera un mundo o no pensara por ella misma, como si cada persona no tuviera sus sueños, sus metas o sus necesidades. O mejor dicho, consigue precisamente eso, que cada humano pierda su propia identidad.
No quiero, me niego a formar parte de ella, pero analizo mis acciones y en 24 horas realizo muchas cosas que me hacen ver que soy una más. Pero grito, grito interiormente para salvarme de esta quema, pues esto es una hoguera gigante para que todos ardamos dentro, y yo no he nacido para convertirme en cenizas, ni tras mi muerte. Yo quiero un nicho con flores frescas cada mes. Aunque eso ya es mucho pedir. ¡Si hasta me van a enterrar rodeada de "sociedad"! No, en serio, que me despisto, si yo lo único que quiero es hablar del día a día, de gente que sube y que baja, que entra y que sale y no dice
 ni 'adiós', ni 'lo siento', ni 'permiso'. Empujan, porque llevan su rumbo fijo, es que ¡qué hacías tú ahí interrumpiendo el paso de quien tiene prisa! Y ese autobús, tiene un maldito horario que cumplir, no puede pararte a ti, pequeño anciano, aunque vengas corriendo desde la otra punta de la calle y estés al borde del infarto. Porque lo que conduce la máquina (el autobús), es otra máquina. ¿O no? Ah no, espera, que es un "humano", estaba yo confundida.
Y este otro, el que no deja a esa pobre persona entrar en una tienda antes de que él salga. Pero, ¡qué maleducado! ¡Déjalo entrar! ¿Qué haces intentando salir sin dejarlo entrar? ¿No ves que estás colapsando la puerta? ¿Es que acaso no lo estás viendo? ¡Mala gente!
Ese chaval, que se ha encontrado un monedero, con identidad y 5€, ¿cómo va a ir a comisaría a devolverlo? ¿Estamos locos? ¡Que estamos hablando de 5€! Que no lo hubiese perdido, já.
Uy, un perro abandonado, jope pobrecito, esperemos que no le atropelle ningún coche. Qué penita. Pero no te acerques, no te acerques por lo que más quieras, que vas a volver a tu casa lleno de pulgas, garrapatas, SIDA, cáncer y diarrea. ¡Joder, es un puto perro! ¿Qué más da?
Y así, así es el mundo que nos rodea ¿no? Esto es lo que queremos, lo que necesitamos para sentir que nada perturba nuestra existencia.
Esto es en lo que nos estamos convirtiendo. Aunque siempre hay excepciones, siempre hay buenos conductores de autobús, siempre hay personas que saludan o piden permiso, siempre hay gente dispuesta a ayudar a una animal y personas que devuelven lo que no es suyo. Pero no es lo que acostumbro a ver en mi día a día. Veo prejuicios, veo insensatez, veo mala leche y mala educación. Veo poco respeto, veo, para ser claros MIERDA. Y lo peor de todo es que me tengo que incluir, aunque con todas mis fuerzas interiores, luche por no seguir ese río de heces, y vivo y convivo, intentando tomar ejemplo de esas personas que hacen el bien. Que con un simple gesto amable, te hacen replantearte que son los demás los que están equivocados.
Porque para mí, la sociedad se equivoca, se equivoca si son esos los "valores" de papel higiénico reutilizado varias veces, que nos enseñan. No, perdonadme, QUE NOS ENSEÑAMOS, porque un niño aprende de sus mayores y convivimos precisamente para saber que no estamos solos. Pero a veces, y cada vez más veces, una prefiere estar sola que rodeada de monstruosas máquinas de carne y hueso, destructoras de especies, empezando por la suya propia.
SALUD."



La canción de hoy es Starman de David Bowie. Me encanta, tanto la letra como la melodía y qué mejor canción para esta entrada. Disfrutadla.


"There's a Starman waiting in the sky, he'd like to come and meet us but he thinks he'd blow our minds".

lunes, 15 de febrero de 2016

BRILLO POSITIVO.

Llevo varios días sin escribir, toda una prueba de fuego para mí, que normalmente necesito una dosis diaria de escritura. Lo cierto es que últimamente no estoy especialmente inspirada, será que todo está tranquilo y estable a mi alrededor, no hay nada que amenace ese confort que logré crearme yo misma, para mí sola y tampoco es que las noticias que vocea cada día la televisión lleguen al fondo de mi cerebro. Todos los días más de los mismo: violencia de género ante la pasividad total de la justicia, ladrones de guante blanco ante la pasividad total de la justicia y un gobierno sin formar ante la pasividad total de los partidos políticos. Y debe ser que la pasividad es contagiosa, pues así me muestro yo desde hace ya unas cuantas semanas. Todo me da igual, de la forma más estrictamente literal. No me da igual de una forma negativa, ni siquiera indiferente, todo me da igual de una manera muy positiva para mi salud mental. Cuántas veces he escuchado eso de que "las cosas te la deberían resbalar", sin jamás ponerlo en práctica. Yo, por favor, la reina del drama haciendo alarde de la tranquilidad ante los problemas cotidianos o a gran escala. Eso era impensable. Pues ya no lo es tanto, porque lo estoy logrando, aunque sé que sólo es un espejismo y pronto volveré a ser la que era. Hay ciertos días al mes que tengo trastornos de personalidad. Pero de momento puedo decir orgullosa que mi chaleco antibalas funciona de maravilla, así que disparad que hasta que se rompa o empiece a darme calor, lo voy a seguir usando. 
Podría aconsejar que tomarais esta posición ante los problemas, una posición que tantas veces me han recomendado, pero no creo que sea yo la persona adecuada para dar consejos sobre estas cosas, pues ni tan siquiera yo sé cómo he llegado a este grado de bienestar psíquico. O quizás sí lo sé. A veces, cuando te desprendes de las personas que crean negatividad a tu alrededor, un halo de confianza comienza a sembrarse en el interior de uno mismo. Hay personas que hacen mal. O mejor dicho, hay personas que son el mal y que sin darte cuenta, van menguando tu cabeza hasta casi hacerla estallar. Y ya saben, amigos, que la mía no es muy difícil detonarla. 
Recientemente me he sentido agobiada y acorralada, en un callejón sin salida, donde yo tenía que fabricar un pasaje oculto no para huir, sino para invitar a marcharse por ahí a quien deliberadamente busca hacerte daño. Y después se tapia. De ahí ya no sales. 
Y así, desarrollando el poder de deshacerte de las energías negativas que perjudican seriamente tu salud, la calidad de vida aumenta. No es que la vida de uno dependa de alguien con intenciones oscuras, pero sí puede ser un tropiezo incómodo en el camino.
Así que yo lo tengo claro, hay decisiones que ya no tienen vuelta de hoja y parece que el sol brilla mejor últimamente.




La canción de hoy es "Live And Let Die" del insuperable, único y maravilloso Paul McCartney, escrita para la octava película de James Bond del mismo nombre que la canción. Toda una obra maestra y que sin duda le va como anillo al dedo a mi post de hoy. 


"When you were young
and your heart was an open book
You used to say live and let live
you know you did
But if this ever changin
in which we live in
Makes you give in and cry
Say live and let die"