Cuando el mundo duerme yo cuento historias, invento vidas, me permito el lujo de imaginar más allá de lo que ven mis ojos, de crear palabras, que ordenadas, forman algo legible.
Cuando el mundo duerme yo suspiro suavemente, mi mar en calma es contemplado bajo las persianas de mi rostro, mis párpados que, abiertos de par en par, enlentecen mis prisas y suplican mi tranquilidad. Una tranquilidad infinita, cuando el mundo duerme y no me observa, sin saber que yo, sí le observo a él.
Cuando el mundo duerme, duermo yo también, dejando atrás las horas de un día que ya no va a volver. Desmenuzando segundos que nada pueden aportar a un futuro que quién sabe si llegará. Cuando el mundo duerme el presente ordena. Cuando el mundo duerme, se contempla más bonito y la humanidad no parece una compañía desdeñable con la que convivir.
Cuando duerme el mundo yo sueño, y soñando doy vida a mis palabras y mis palabras me dan la vida a mí, para decirme buenas noches, con su indomable frenesí.
Aquí un temazo de la banda sonora de Kill Bill Volumen 2, llamada Goodnight Moon.
https://www.youtube.com/watch?v=tCXeYq6KYZc
"And I always sleep with my guns"
Blog propiedad de Carolina León. Siéntanse como en casa, pónganse cómodos... se les permite subir los pies al sofá.
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miércoles, 29 de marzo de 2017
CUANDO EL MUNDO DUERME
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domingo, 11 de septiembre de 2016
DONDE LA HUMANIDAD DEJÓ DE SERLO.
Donde lo intangible se reencarna en un trozo de papel.
Donde toma forma la cobardía del hombre.
La codicia.
Donde la ambición no se limita.
Donde se masca la riqueza.
Donde se oculta la miseria.
Donde se derrama la sangre del inocente.
Del niño jugando en su parque.
Donde nadie pone frenos.
Donde nos cegamos sin vino.
Metalurgia electrocutada.
Donde muere la cordura.
Donde sobrevive la locura.
Donde somos esclavos.
Víctimas.
Culpables.
Donde una rosa no vale.
Donde un misil tiene vida.
Robada.
Arrancada.
Donde los escrúpulos huyeron.
Y con ellos la vergüenza.
Así es mi mundo. El tuyo. El suyo. El nuestro. El vuestro. El de ellos.
Basura.
Más es más - Fangoria.
"Y si cuentas, cuenta por millones, nadie duda de que más es más. Bacanal de falsificaciones en el reino de lo artificial".
viernes, 1 de julio de 2016
IMPACTO
El último capítulo del libro que terminé hace unos días, decía algo así como que a las personas nos gusta ayudar a los demás para hacer crecer nuestro ego, es decir, siempre nos volcamos en facilitar nuestra mano a aquellos que consideramos están por debajo de nuestros privilegios o de nuestra propia vida. No eran estas las palabras textuales, pero sí el mensaje.
Lo cierto es que nunca me había planteado el auxilio al resto de esa forma. Siempre me ha gustado prestar mis manos a aquellos que me las pidan, pero nunca imaginé que con ello, bien es cierto, uno se retroalimenta y como consecuencia se crea un bloqueo emocional en ambas partes, el auxiliado y el auxiliador.
Necesitamos sentir la bendición constante del mundo, necesitamos que los demás sepan lo buenos que somos con obras caritativas a costa de una vida, bien sea humana u otro tipo de animal. Es una necesidad del ser humano, aunque no nos lo planteemos a menudo: nadie se considera mala persona.
Nos apresuramos a borrar las manchas de nuestro pasaje con buenos intentos de caridad, pero realmente, a nivel global y no individual, ¿lo hacemos por los demás o por nosotros mismos? Siempre que hablan personas que pertenecen a un voluntariado, cualquiera que sea, los oiréis decir que es una satisfacción enorme, que a nivel personal no tiene comparación, que te llena y bla, bla, bla. Ahí está la clave de todo lo que hacemos: la satisfacción personal, incluso cuando es a otro al que debería satisfacer tu trabajo. Pero el ser humano es egoísta desde su nacimiento, el egoísmo forma parte de nuestro modo de vida y ya no por la sociedad en la que vivimos (que lo engrandece hasta límites insospechados), sino desde que la humanidad se creó. Por eso se descubrió que los animales eran comestibles, por ejemplo, ¿no? Y por eso a día de hoy seguimos anclados a un gobierno corrupto, por ejemplo, ¿no?
La empatía es una palabra que escuchamos muchas veces, pero de la que carecemos todos, aunque cabe decir que hay quien la domina mejor que otros y aunque el humano es patológicamente egoísta desde tiempos ancestrales, es posible que en la actualidad aún lo sea más.
Es el punto común que nos une en masa y cuando eso se lleva a las urnas, a una democracia que lamentablemente da resultados nefastos, el pueblo se enfrenta y se disipan como moléculas de polvo y por completo, las ganas de ayudar al otro, y ahí es cuando realmente sale el verdadero carácter humano, el de "cooperar hasta que a mí me haga falta".
No somos más que seres ignorantes creyéndonos con total posesión de la verdad, pensando que tenemos valores por votar con más fuerza que nunca. Y no es cuestión de ideología, como no me canso de repetir, sino de dignidad. El pobre votando al rico, para que así siempre haya desfavorecidos y podamos ser voluntarios de nuestro propio ego, ayudando mientras endiosamos nuestro "yo interior", hablando de fuerza vulnerando al fuerte. Este es el camino que le vamos a dejar a nuestros hijos.
Nadie tiene la culpa, y todos la tenemos.
Una de mis fotografías favoritas: "El impacto de un libro".
Canciones que hablan por sí solas: Pink Floyd - Another Brick In The Wall
"All in all it's just another brick in the wall".
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miércoles, 21 de octubre de 2015
A LOS QUE SIEMPRE HAN ESTADO.
Bendición es la palabra para describir a los que nunca se fueron, a los que siempre estuvieron, a los que jamás fallaron, a lo que ni por asomo cambiaron, a lo que siempre caminaron con eterna lealtad.
Personas que en silencio componen y recomponen a quienes quieren, sin condiciones ni peros, sin prioridades ni comas que pausen para sonar mejor. Sin barreras. Bendición es la palabra ante una humanidad interestelarmente hipócrita. Una humanidad que suele echar la culpa a la sociedad de todos sus problemas, cuando la estupidez llega tan lejos, que no es capaz de alcanzar a ver que la sociedad es simplemente la humanidad, ella la compone y la descompone.
La hipocresía debería ser un pecado capital. Todos sabemos cuáles son los pecados capitales: soberbia, avaricia, envidia, lujuria, pereza, ira y gula. Unos son vicios concupiscibles (que deseamos poseer) y otros, vicios irascibles (consecuencia de algo). Bien, es evidente que la hipocresía no tiene cabida en esta lista, pues en apariencia no es un vicio y por ello no se la puede considerar un pecado, pero yo discrepo.
En mi opinión el mayor pecado que puede cometer un ser humano es ser hipócrita. Porque ello abarca mentira, traición, dolor, frustración, desengaño y una larga lista de sentimientos que desploman corazones, que destrozan vidas, que arañan las entrañas, que vacían lagrimales y llenan océanos. La hipocresía, tan silenciosa, tan discreta y tan presente.
Pero por diez personas hipócritas hay otras diez bendiciones, que operan, que curan, que sanan, que rehabilitan la confianza, con lo que la hipocresía arrasa. Esos que incondicionalmente agarran tu mano, que nunca la sueltan, que aguantan y aguantan cualquier vendaval. Que no duele tanto la vida si sabes cerrar cicatrices con los humanos adecuados. Y esos son los únicos a los que debemos serles fiel, en la salud y en la enfermedad, más allá de la muerte, que los cuchillos por la espalda solo los poseen los buenos pecadores, los pregoneros de alma pobre.
Lo verdadero son ellos, los que siempre han estado.
La canción de hoy es Take Me On, pero la versión de Anni B Sweet. Es un tema precioso, con una voz muy dulce.
"That's me stumbling away."
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