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sábado, 14 de octubre de 2017

A TOMAR VIENTO FRESCO

Estoy cansada, bueno, en realidad estoy cansadísima del bombardeo constante que tengo que sufrir y no sé por qué, presiento que no soy la única. No, no voy a hablar de Catalunya, de España, de Puigdemont o del repulsivo de Rajoy, de eso creo que he debatido tanto con cerveza en mano como cualquier español (nos une la patria, queridos), y he leído y escuchado tantas conclusiones que ni fuerzas me quedan para perder mi tiempo escribiendo sobre ello. Si tengo que posicionarme, lo tengo claro, mi iaio era rebelde y barcelonés.

Lo que quería yo decir es que estoy cansada, de la presión a la que mi humilde existencia se ve sometida constantemente. No sé si como mujer o como persona, pues me gusta vivir el feminismo sin victimismo, pero creo que lo de solterona o "no madre" es algo que me afecta directamente como mujer, aunque prefiero hablar como ser humano. Me HARTA, sí, me H-A-R-T-A, en mayúsculas y deletreado, el tener que aguantar preguntas sobre mi vida, el tener que aparentar que todo va genial cuando alguien te pregunta, aunque en realidad no te están preguntando para oírte a ti, sino para escuchar su respuesta, como si no supiesen que en este siglo, vender una vida perfecta, queda bastante caduco. "¿Estás con alguien?", "¿estás soltera"?, "el otro día te vi con fulanito, "¿qué tal?", "¿estás trabajando", "¿dónde?", "¿estás estudiando?", "¿dónde?", "yo a tu edad ya estaba casada", "yo a tu edad ya tenía cien hijos", "yo cobro un sueldazo", "me va todo genial", "tienes toda la vida por delante, aprovecha", "ya se te está pasando el arroz", "tienes que ser más transigente", "que no te toree nadie",...


Vamos a ver en qué quedamos. Me has visto, me has desvisto, me interrogas, me aconsejas, me desaconsejas, tiras por tierra mis sueños, me presionas a ser madre, tengo que mirar por mí o qué mierdas pasa. ¡Me quedaré sola si soy exigente y a la vez es mejor que te quedes sola porque tienes muchas metas por cumplir aún! En serio, esta presión pseudomediática es agobiante. Qué clase de competición formamos en nuestros escasos años en el planeta Tierra para que parezca que tienes que encadenarte a todo y a nada a la vez, y sobre todo llegar el primero.
Muy bien, has conseguido un buen puesto laboral, ahora te falta un novio. Muy bien, has logrado un novio, ahora la boda. Genial, ya estás casada, ahora los niños. Estupendo, ya has parido, qué gorda te has puesto. Uy, ya has adelgazado, qué delgada estás, qué guapa, pero tu cuerpo no ha vuelto a ser el mismo. ¿Te has divorciado? Si es que ya se te veía de joven, que nadie te iba a aguantar... y eso es en lo que te conviertes si te dejas llevar sin imponerte.  Una existencia sin problemas, es una mentira vendida muy mal por parte de los demás y junto a esa mentira viene una reguero de preguntas que quizás no sepas contestar y ni siquiera te haga falta, porque sólo les importará cuando estas sean negativas, porque la infelicidad de los demás camuflada, siempre lleva a deseársela a un tercero. No tienes que estar para todos, no tienes que llegar a todo, no puedes saber qué día conseguirás el trabajo de tus sueños, si aprobarás ese examen con buena nota, si te casarás de blanco o de amarillo o si tendrás cien hijos o ninguno. Que no te engañen diciendo que todo o nada. Que no te metan presión, pues no eres un neumático. Que no caiga todo el peso de la responsabilidad sobre ti. La vida hay que tomarla sumergiéndose en ella, pero de vez en cuando hay que subir a tomar aire. Cuando lo necesites.







No, aún no soy madre, porque aún no sé cuidar de mí.




Extremoduro - So Payaso 

https://www.youtube.com/watch?v=1Iw1Qx7c2yc


"So payaso, te tiemblan los pies a mi lado". 





miércoles, 28 de diciembre de 2016

UN MIEDO LLENO DE ALMAS.

Todo el mundo ha sentido miedo, tú has sentido miedo, yo he sentido miedo y hasta la persona que más fortaleza y colorida seguridad aparenta, ha sentido miedo alguna vez.

El miedo nos pone en sobre aviso, nos alerta de peligros y eso hace que en muchas ocasiones nos guardemos en salud y evitemos situaciones que podrían destrozar lo que por delante se pusiese. 
El miedo nos hace una señal, cierto es, pero son muchas las veces que decidimos ignorarlo, que no lo escuchamos, y seguimos nuestra senda, directa al acantilado, como un rebaño de ovejas, tan ciegas, que son incapaces de ver que no siguen a ningún pastor. Porque también al ser humano le gusta el riesgo. 
Pero hablemos de ese miedo que nos eriza la piel interior, la que no se ve, pero se percibe. Hablemos de ese miedo que surge cuando ni tan siquiera nuestra vida está en peligro, pero lo vivimos como si casi lo estuviese; porque quizá de él depende que la masa que esconde la quijotera, sí sobreviva a la vida. El miedo a enfrentarnos a nuevos retos, el miedo a fallar, el miedo a cambiar, el miedo a ser nosotros mismos. Ese miedo, amigos, es el más común y por tanto, el más traicionero.




Hace apenas unos días, leí un artículo sobre el comienzo de un nuevo trabajo, las dudas y temores que surgen y además ha coincidido con mi nueva situación laboral y me hizo recordar la vez que tuve mi primera experiencia laboral y el primer día de trabajo. Recuerdo que tuve miedo, ese miedo del que antes hablaba. La inexperiencia me daba pánico, el fallar o el no ser capaz; me temblaban las piernas, me sudaban las manos y me costaba un esfuerzo tragar saliva. Tras haber vivido varios días de "primer día de trabajo", ahora sigo sintiendo miedo, para qué vamos a mentir, pero de una forma muy diferente, completamente canalizado por donde yo quiero que vaya y dándome mucho más margen de error. Ahora mi cabeza me dice: eres capaz y eres capaz de equivocarte como cualquier ser humano. Nadie nace aprendido. Así es como los miedos huyen, así es como los espantamos, así es como nos volvemos seguros y potenciamos lo mejor que tenemos, con mucha fuerza interior y aguantando las tripas hacia dentro las primeras veces, que ya sabemos, pueden ser muy dolorosas. 




Si nos bloqueamos, si nos ensimismamos en nuestras debilidades, no podremos avanzar cuanto nos gustaría y eso siempre te lleva a un, ya no miedo, sino un terror descontrolado que recorre nuestros vasos sanguíneos a la velocidad de la luz. Y estoy segura que debe consumir de una forma tremenda. 

No sólo a la hora de un trabajo el miedo puede afectar, también por supuesto se puede extrapolar a cualquier ámbito, pero por ser más general, al afrontar el reto que sea en nuestra vida, a dar ese paso que nunca tuvimos valor de dar, a saber que siempre llega una hora, un día, en que nuestro reloj interior grita y debes escucharlo, aprender a hacerlo e ir de la mano con él. No puedes desviar tu camino, o mejor dicho, sí puedes pero no debes, porque entonces serás infeliz durante todo tu trayecto y no hay nada como vivir una vida plena, llena de libertad, para elegir lo que deseas, disfrutando de esas pequeñas cosas, que suenan a tópico, pero hacen grande el existir. 

Si decidimos quedarnos en el mismo punto de partida siempre, nos perderemos infinidad de historias que contarles a nuestros hijos si algún día decidimos tenerlos. Si no alzamos la voz, en lugar de atrapar oportunidades, las oportunidades nos atraparán a nosotros en forma de ansiedad por no haber sido capaces de llevarlas a cabo. La vida no es eso. 




Dejemos de lamentar la mala suerte que a veces parece que nos cae del cielo, porque ni la buena ni la mala caen del cielo, en esta vida señores, sólo las mentes más fuertes llegan a la convicción que cada día cuenta y son conocedoras de su valer. 
Por eso nunca dejarás de sentir miedo, porque si estás sintiendo miedo en este momento, es porque has tomado las riendas de algo, es porque una decisión abre una nueva etapa y eso, a parte de valiente, te está salvando de un pozo en el que ya hay mucha gente.





Esta canción me gusta mucho, y aunque se llama "Ella", también se la dedico a "ellos". Porque tiene la fuerza que todo requiere. Bon Nadal.

https://www.youtube.com/watch?v=i7X6nO0R9jA

"Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti".

miércoles, 21 de septiembre de 2016

NOS QUIEREN TONTOS.

Nos machacan, nos exprimen, nos humillan, nos pisotean y sin embargo, nos gusta. Nos gusta estar entretenidos bajo nuestra zona de confort, nos gusta que nos hagan creer que somos libres, nos gusta, porque las cadenas cuesta percibirlas cuando forman parte del propio cuerpo. En este caso, del cerebro. 

Hoy la reválida, ¿mañana? No se sabe. Pero sobre todo, niño/a en proceso de maduración, aprende a engullir en cantidades desorbitadas información a medias en un tiempo limitado, aprende a hacer eso, porque es la única manera que tendrás de obtener un título en tu país. Y no te quedará tiempo para asimilar o digerir sin empacharte todo eso que tienes que escupir como un robot en un examen al que juegas a ganar. Lo que quiere decir, que no tendrás tiempo para pensar. Y si no consigues adaptarte a memorizar sin entender mejor se lo pones a los de arriba. Porque nuestros gobernantes no consideran necesario analizar los contenidos de los estudios, no consideran acertado perder el tiempo en cosas como Filosofía o explayarse en asignaturas como Historia, porque eso no resulta interesante. Si te enseñaran a ser persona desde pequeño o adolescente, si te enseñaran a crecer siendo un ser con cierto criterio y no un invento fabricado al antojo de aquellos que nos quieren tontos, entonces dejaríamos de ser necesarios. Necesarios para el bienestar del resto de Europa. Nos quieren tontos. Tontos para trabajar 12 horas diarias en un bar sirviendo cervezas al turismo alemán; tontos para ser las niñeras/criadas de los noruegos o los ingleses (hablo en femenino porque son mayoritariamente mujeres); tontos para no hablar, para conformarnos, para mirar como un extraño al diferente en pensamiento. 
Nombré anteriormente en un entrada, la película Fahrenheit 451 (1966), inspirada en la novel, y que refleja la sociedad actual española, al menos desde mi punto de vista. Personas que no pueden leer porque el estado no les permite leer, y son los bomberos los encargados de quemar todos los libros que tenga la ciudadanía en sus casas y no pasa absolutamente nada, enfrascados en sus pantallas de plasma donde se repite, como un infierno judío, el mismo formato de programa, ese que atrapa, entretiene y una vez más, impide pensar, desarrollar tu don, destacar. 
Aquella España de los 90/2000, aquella España que podía permitirse sus caprichos, aquella España que se reía de los emigrantes, que hablaba, que comentaba, que rumoreaba acerca de los trabajos que ellos querían quitarnos, aquella España que culpaba al que venía a buscarse la vida y eran contratados en esos míseros trabajos que hoy, también ocupamos nosotros. Y no sólo aquí, sino también fuera de nuestro sol a intentar encontrar lo que aquí ya nadie nos da. Y eso han hecho nuestros gobiernos, eso han conseguido delante de toda Europa, convertirnos en un país pobre al cual demandan fuera para necesidades de ricos. Ricos sí, porque lamentablemente una familia de clase media, con los dos padres trabajando, que necesitan y pueden permitirse una persona que cuide de sus hijos y les ayude en las tareas del hogar, aquí se considera rica. Ese es el concepto de rico que tenemos en España, cobrar por lo que corresponde a tu trabajo y además trabajar en edad de hacerlo. Aquí si estás en esa situación se dice que eres muy afortunado. Nos quieren tontos, por eso siempre arremeten contra nuestro punto débil: la educación. Por eso no nos quieren dejar pensar. Por eso con sutileza y cuentagotas van dejando caer entre las páginas de los libros, el elixir del sueño eterno a un pueblo dormido. Que no lee. Que vive en el mundo Fahrenheit 451, a esa temperatura a la que arde el papel. El que podría salvarnos.


Nos machacan, nos exprimen, nos humillan, nos pisotean y sin embargo, nos gusta.







Hoy un temazo que me encanta. 

I Am What I Am - Gloria Gaynor 

https://www.youtube.com/watch?v=mEVKkIWbPrY

"I am what I am and what i am needs no excuses
I deal my own deck  sometimes the ace, sometimes the deuces.
It's one life and there's no return and no deposit".