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jueves, 11 de julio de 2019

LAS COSAS QUE NUNCA ME CONTARON

Nunca me gusta comenzar un texto con el verbo "dicen", porque nunca nada es como dicen. Te cuentan, y te pueden contar mil veces, que es fácil mirar la luna en noches despejadas, pero jamás te podrán decir que no es tan fácil verla cuando está nublado. Sí, nublado. Con densas nubes que opacan la voluntad de los ojos. Eso nunca se cuenta. Eso nunca se dice; nunca lo "dicen". Eso simplemente se ve. Y no vine a este mundo, aferrada a un útero cuando nadie daba un duro por mí, para que me cuenten cuentos. Porque sí, yo nunca lo he dicho en este blog, pero soy la pequeña de tres hermanos, aunque podría ser de cinco. Porque dos abortos infortuitos y casi en el límite de lo que separa cigoto de bebé, precedieron mi inesperado alumbramiento.
Querida mamá, que no apostabas nada por mí... yo te nací, yo te viví y yo te sufrí. Y no, no me aferré a la vida con mis aún no formados dedos, para no pisar mi propio suelo.
No me envolví en una placentera placenta, para no escribir incroguencias como las que hoy me apetece escribir. No me repito cada día: "Carol, vive, Carol", para terminar pisoteándome. Que lo he hecho, que sí, que lo he hecho en tiempos pasados, que me he pisoteado, pero ya no, nunca más. Me estoy formando y la vida me dio la bofetada justa, en el momento justo, para seguir formándome. El bienestar estático sólo aporta una falsa sensación de sentir que lo sabes todo, pero en realidad siempre nos estamos formando. La gente vieja, no ha sido siempre vieja. Son los años los que te hacen cada vez más lista, pero también, cada vez más tonta cuando miras atrás.
Yo aún no creo todo lo que he vivido en este, casi un año, pero tiemblo cuando recuerdo la última vez que fui feliz sin echar de menos y creo que ahí lo tenía todo, sin embargo, ahora sé que tengo mucho más. Al menos lo estoy ganando. Gano de mí, me absorbo, me bebo y me como; me evalúo y me sorprendo, no me siento incapaz de nada, pienso que la última vez que fui feliz sin echar de menos, sabía menos. Y un lugar, nunca ocupa el saber.
Me envolví dentro de un óvulo sorprendido, con carácter desde que mi flagelo quedó fuera de la órbita que me formaría como ser humana, y aquí me quedé para siempre. Rebelde, contestona, sincera y persona. Es lo único que conservo, de todo lo que he sido, pude ser o llegaré a ser. Pero soy ahora, y sin más revuelo que mis pies caminando, a ratos aún desorientados, a otros ratos, firmes y pesados, vivo acomadada, que no atormentada, en los aposentos que me formé sin pretenderlo y que guardo a buen recaudo, aun cuando "dicen" que...

Nadie vino a este mundo, a pasar el rato. 



.FOTO: Course Hero.



Bueno, como Blogger ya no enlza canciones de Youtube y no quiero que me caiga una denuncia inapropiada, seguiré compartiendo mi música, pero me limitaré (odio las limitaciones) a compartir el nombre de la canción y la o el artista, con su correspondiente frase a destacar, como he hecho hasta ahora. Pierde encanto, pero --a veces- el arte y -siempre- la política, se pagan y caro. 

Esta canción, es una de mis preferidas  conmi nombre. Recuerdo escucharla en mi casa cuando era pequeña, y descubrirla por mis medios cuando crecí. Quizás en mi subconsciente, más allá de que lleve mi nombre, tiene algo que me atrapa. Como buena antigua que soy, Nino Bravo suena en mi reproductor. 

CANCIÓN: CAROLINA.
ARTISTA: NINO BRAVO.

"Olvida lo pasado para volver a empezar".

miércoles, 20 de febrero de 2019

PASARÉ SOBRE TI Y ME IRÉ.

Cabeza inquieta que grita la toma de decisiones. Decisiones firmes que le hacen seguir adelante. Cae, pero no decae. Bajar la guardia es algo que no forma parte de su jerga lingüística, ni su forma de vivir; que aunque parezca que hay muchas, sólo hay una manera de llevar la vida y cada uno lleva la suya. 

Hace ya tiempo que se rompieron los esquemas milímetricamente calculados de su existencia, pero parece que eso no es un impedimento para seguir, como buenamente puede. Ya ha estado preocupada mucho tiempo como para no merecer ahora lo máximo y lo mejor. Y a por ello va, sin pensar. 

Lágrimas calcáreas recorrieron sus mejillas tiempo atrás, cuando en silencio pensaba que no merecía la vida que le había tocado. Ahora, sin embargo, fuerte, sólida e impredecible como un volcán, ayuna de falsos gestos y palabras desapropiadas, mientras se exige disfrutar, pues todo el mundo lleva una roca a cuestas, y nadie sabe cuál es la más pesada de todas. 

Su poderoso interior, inmenso como universo, sólo proporciona información al 30% sin intereses y en plazo fijo. El resto, es una oleada de desprópositos que sobrepasarían la capacidad de cualquier ser humano de intentar comprender. 

Los días la aventajaron a darse cuenta que mañana no existe y harta de esperar, comprendió que sólo ahora es real. Lo que quiere, ahora, lo que no quiere, ahora, lo que querrá, ahora, lo que quiso, ayer.
Porque ya no es la misma persona y el ayer sí existe, pero en una línea atemporal. Queda guardado a buen recaudo en cada uno de los gestos.

Ella entendió una cosa muy importante cuando perdió el miedo a todo: su vida era suya, total, absoluta, e intransferiblemente suya, y sumergida en su vida es como quiere a los demás, y cuando sale a flote a respirar, es cuando se da cuenta, que es así como quiere que la quieran. Ni una coma de menos, ni un punto de más. 





Hoy pongo una de mis canciones favoritas, me encanta escucharla y sentir el buen rollo que transmite la melodía, así como el divertido mensaje de su letra. 

J'en Ai Marre - Alizée


"J'en ai marre de ceux qui pleurent".

sábado, 25 de febrero de 2017

TU GALAXIA

Todo gira en torno a algo, así es de simple mi naturaleza, que no difiere de la de los seres humanos que cada día se cruzan conmigo por la calle, sin deparar los unos en los otros. Y sin embargo, siempre estamos girando en torno a algo. 
Desde que nací, vi el camino que ese giro quería ponerme, siempre pensé que ese giro o ese destino, como guste más llamarlo, tenía deparado cosas para mí y yo tan sólo tenía que vivirlas, sin evitarlas. Seguía girando en torno a algo, sin saber exactamente en torno a qué, pero me limitaba a seguir esa senda, asegurando que jamás tuve una brújula que sostener en mis manos; fabricando estrellas que ni yo misma podía alcanzar, quizás es que simplemente giraba en torno al sol, aunque si bien es cierto, esa es la vuelta más real de la humanidad. 
Pero desperté, como de un sueño que se sostiene de puntillas en la línea que separa las dimensiones de nuestro ser. Y me dije: ¡Quién cojones es el destino, no lo conozco y nunca lo conoceré! Desperté y comprendí en torno a qué giraba, en torno a algo por lo que nadie más va a girar. En torno a mí. 

Porque todos los planetas giramos alrededor de nuestra estrella. 







Hoy me hago un homenaje con la canción, de esas antigüedades que tanto me gustan y si además es con mi nombre, no puedo pedir más. 
No dejéis de girar. ¡Feliz sábado!

Oh! Carol - Neil Sedaka


"No matter what you do"



domingo, 12 de febrero de 2017

MEMORIAS DE UN PEZ

Momentos interestelares e inexplicables en los que la inspiración desaparece y entonces toca activar el protocolo de búsqueda y desplegar los medios necesarios para encontrarla en algún rincón de tu cuerpo, es posible que en un simple pestañeo ella esté escondida.

Y qué difícil es esto, de no encontrarla, ni siquiera poder llamarla desde el teléfono a ver si suena en algún lugar del hogar de las neuronas, quién sabe, es capaz de esconderse como soldado en su trinchera. Su don es quitarte lo que consideras tuyo, matarte de hambre sin tiempo limitado y hacerte pasar miedo por si no os volvéis a ver. Pero en realidad siempre retorna, porque aunque su lección es enseñarte que debes cuidarla, alimentarla y regarla, cual florecita en un primaveral balcón, ella tampoco sobrevive fuera de ti, necesita de tu fuego, de tu risa, de tus experiencias y de tu existir para aflorar; necesita de lo que lees, de lo que comes, de lo que miras, de lo que tocas... para, maleta en mano, volver a llamar a tu puerta. Preocúpate el día en que deje de hacerlo, el día que ese timbre ya no suene más, el día que tus dedos no vayan más rápido que tus pensamientos, pues ese día, la habrás matado tú y no podrás perdonártelo jamás. Vive y ama para tenerla siempre, respira de todo lo que te envuelve para retenerla a tu lado, mastícala con cada bocado, saboréala en cada deglución, acurrúcala en la cama, llévatela a tu lugar favorito, enséñale todo lo que te gusta hacer, hazla partícipe de tu existir, ella es tú, ella vive en ti y no quiere marcharse. 
Es lo más maravilloso que alguien puede poseer, la infravalorada inspiración, la que llega justo cuando la necesitas, la que con paciencia te espera entre la frialdad de la cabeza y el ardor del corazón, por la que el mundo es un lugar mejor. 

Y si no llega la inspiración, entonces escribe sobre la inspiración. 





Una de mis canciones favoritas, una verdadera inspiración para mí: The Cranberries -  Twenty One 

https://www.youtube.com/watch?v=9Z0F-dX1opM

"Now I want nothing more". 

domingo, 22 de enero de 2017

GIRA EL MUNDO, GIRA

Hubo un día en que creíste que podías con todo sin límites, o mejor dicho, creíste que el mundo se había inventado para ti. 
Hubo un día en que las cosas se quedaban cortas, nada era suficiente y siempre querías más de todo y de todos.
Hubo un día en que descubriste la vida, un día en el que tocaste con tus dedos la felicidad más absoluta; ahora puedes decir que la felicidad sí tiene techo, porque tú te golpeaste la cabeza con él.
Un día en el que restarle importancia a las cosas o no darle juego a los problemas, era todo lo que sabías hacer. Un día en que tu mayor preocupación era pintarte las uñas y no hacerte un empastre. 
Nada era tan grave como para perturbar, nublar u opacar tu alegría dentro de tu micromundo.
Un día en que las responsabilidades, los miedos y las dudas, no molestaban tanto, porque eso era cosa de mayores. Ese día en el que estabas total y absolutamente convencida que la vida, la habías inventado tú y que estabas por encima del bien y del mal.

Pero qué decir, que no sepamos todos, pues ese tiempo pasa y pasa muy deprisa, dejando atrás sonoras carcajadas sin el peso de un día a día adulto, constante y tenaz, dejando en la estantería aquellos esmaltes de uñas color carmín, secos al paso de los días, semanas, meses y años, porque ya no tienes tiempo para atenderlos. Ahora quedan fotos, muchas fotos, en las que es probable que ni te reconozcas, con esos ojos pintados de un negro ahumado, que al final, has comprendido que no necesitas. Ahora apuestas por una naturalidad, que aunque siempre hayas llevado dentro, sabemos que no siempre se es capaz de mostrar. Ahora abres el armario y aún sigue ahí, alguna prenda de ropa, que por simple nostalgia ocupa un lugar en tu closet; esos pantalones que no te quitabas ni para dormir de lo que te gustaban o ese otro vestido, que muy probablemente, sea de alguna amiga y te agenciaste con todo tu amor o por qué no decirlo, el pijama infantiloide que todavía sigues usando. Aquellas conversaciones que siempre acababan haciéndote reír muy fuerte, o tardes en un parque, viendo el tiempo pasar. Ese que pasando, te ha traído hasta aquí. Un regalo de algún cumpleaños ya lejano, te observa cada día en tu habitación o el recuerdo ya borroso, de las rozaduras de los tacones. 

Hubo un día en que te sostenían los demás, la mano de tu padre, el abrazo de tu madre, la economía de ambos, el que no llegaras tarde o al menos que llegaras sana y salva a casa, en esos fines de semana locos, que no tenían fin. Ahora eres tú misma contigo, y aunque les sigues teniendo, es hora de que pienses tú más en ellos que ellos en ti. Hoy eres tú quien te coges de la mano, del brazo, de la pierna o del pelo, de donde prefieras, pero te agarras fuerte para no dejarte caer. Hoy eres tú la que te das una palmadita en la espalda o coges impulso cuando un mal pensamiento te dice que no puedes más. Hoy estás tú aquí, con tus desvelos y tus sonrisas, con tus inquietudes y tus alegrías, sin esmalte de uñas o con él, con el pelo arreglado o con una coleta, ya no importa nada. Hoy has visto la muerte, la niñez, los que se van, los que vienen, el ciclo de la naturaleza. Hoy has comprendido que hay que ser dura, que la cabeza es una buena consejera y el corazón un mero guía. 
Hoy sabes que el mundo no se creó para ti, pero sí sabes que tu vida, la inventas tú cada día.
Con tus sueños y tu lucha. Tú, contigo misma. Y eso, también es felicidad. Felicidad básica y tiene recompensa, lo sé. 
Y mientras tanto, deja que el mundo siga girando.





Esta canción, no creo que necesite presentación.

https://www.youtube.com/watch?v=B8wQauN_Aco

"Al final, las obras quedan, las gentes se van". 


miércoles, 28 de diciembre de 2016

UN MIEDO LLENO DE ALMAS.

Todo el mundo ha sentido miedo, tú has sentido miedo, yo he sentido miedo y hasta la persona que más fortaleza y colorida seguridad aparenta, ha sentido miedo alguna vez.

El miedo nos pone en sobre aviso, nos alerta de peligros y eso hace que en muchas ocasiones nos guardemos en salud y evitemos situaciones que podrían destrozar lo que por delante se pusiese. 
El miedo nos hace una señal, cierto es, pero son muchas las veces que decidimos ignorarlo, que no lo escuchamos, y seguimos nuestra senda, directa al acantilado, como un rebaño de ovejas, tan ciegas, que son incapaces de ver que no siguen a ningún pastor. Porque también al ser humano le gusta el riesgo. 
Pero hablemos de ese miedo que nos eriza la piel interior, la que no se ve, pero se percibe. Hablemos de ese miedo que surge cuando ni tan siquiera nuestra vida está en peligro, pero lo vivimos como si casi lo estuviese; porque quizá de él depende que la masa que esconde la quijotera, sí sobreviva a la vida. El miedo a enfrentarnos a nuevos retos, el miedo a fallar, el miedo a cambiar, el miedo a ser nosotros mismos. Ese miedo, amigos, es el más común y por tanto, el más traicionero.




Hace apenas unos días, leí un artículo sobre el comienzo de un nuevo trabajo, las dudas y temores que surgen y además ha coincidido con mi nueva situación laboral y me hizo recordar la vez que tuve mi primera experiencia laboral y el primer día de trabajo. Recuerdo que tuve miedo, ese miedo del que antes hablaba. La inexperiencia me daba pánico, el fallar o el no ser capaz; me temblaban las piernas, me sudaban las manos y me costaba un esfuerzo tragar saliva. Tras haber vivido varios días de "primer día de trabajo", ahora sigo sintiendo miedo, para qué vamos a mentir, pero de una forma muy diferente, completamente canalizado por donde yo quiero que vaya y dándome mucho más margen de error. Ahora mi cabeza me dice: eres capaz y eres capaz de equivocarte como cualquier ser humano. Nadie nace aprendido. Así es como los miedos huyen, así es como los espantamos, así es como nos volvemos seguros y potenciamos lo mejor que tenemos, con mucha fuerza interior y aguantando las tripas hacia dentro las primeras veces, que ya sabemos, pueden ser muy dolorosas. 




Si nos bloqueamos, si nos ensimismamos en nuestras debilidades, no podremos avanzar cuanto nos gustaría y eso siempre te lleva a un, ya no miedo, sino un terror descontrolado que recorre nuestros vasos sanguíneos a la velocidad de la luz. Y estoy segura que debe consumir de una forma tremenda. 

No sólo a la hora de un trabajo el miedo puede afectar, también por supuesto se puede extrapolar a cualquier ámbito, pero por ser más general, al afrontar el reto que sea en nuestra vida, a dar ese paso que nunca tuvimos valor de dar, a saber que siempre llega una hora, un día, en que nuestro reloj interior grita y debes escucharlo, aprender a hacerlo e ir de la mano con él. No puedes desviar tu camino, o mejor dicho, sí puedes pero no debes, porque entonces serás infeliz durante todo tu trayecto y no hay nada como vivir una vida plena, llena de libertad, para elegir lo que deseas, disfrutando de esas pequeñas cosas, que suenan a tópico, pero hacen grande el existir. 

Si decidimos quedarnos en el mismo punto de partida siempre, nos perderemos infinidad de historias que contarles a nuestros hijos si algún día decidimos tenerlos. Si no alzamos la voz, en lugar de atrapar oportunidades, las oportunidades nos atraparán a nosotros en forma de ansiedad por no haber sido capaces de llevarlas a cabo. La vida no es eso. 




Dejemos de lamentar la mala suerte que a veces parece que nos cae del cielo, porque ni la buena ni la mala caen del cielo, en esta vida señores, sólo las mentes más fuertes llegan a la convicción que cada día cuenta y son conocedoras de su valer. 
Por eso nunca dejarás de sentir miedo, porque si estás sintiendo miedo en este momento, es porque has tomado las riendas de algo, es porque una decisión abre una nueva etapa y eso, a parte de valiente, te está salvando de un pozo en el que ya hay mucha gente.





Esta canción me gusta mucho, y aunque se llama "Ella", también se la dedico a "ellos". Porque tiene la fuerza que todo requiere. Bon Nadal.

https://www.youtube.com/watch?v=i7X6nO0R9jA

"Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti".

lunes, 22 de agosto de 2016

LAS OLIMPIADAS Y YO CON ESTOS PELOS

http://www.levante-emv.com/olimpiadas/2016/08/22/mujeres-mandan-nuevo/1458318.html

Con este maravilloso titular que os adjunto aquí arriba, se me ha hinchado ya la vena por completo hoy, tras la fiebre de los JJOO, hasta el punto que, aunque se ha pronunciado mucha gente al respecto, o escribía mi propia entrada o reventaba. 
"Las mujeres mandan de nuevo", así reza hoy una de las noticias del periódico Levante. Sé que a simple vista no parece nada especial y menos tras las barbaridades que hemos tenido que aguantar en el mundo deportivo estas Olimpiadas, pero a veces me parecen más peligrosos estos mensajes subliminales que los que dejan ver con total claridad que hay un gran machista detrás de ellos. Porque estos titulares llevan a la confusión, es decir, hay quien piensa que es una frase "hembrista", pues del género masculino nunca se dicen cosas como "los hombres mandan de nuevo". No, claro que no. Porque ellos siempre mandan, no pueden mandar de nuevo, porque forman parte de todos los sectores como algo impuesto, lo masculino es lo normal. En cambio nosotras tenemos que hacernos valer con constancia y mucho trabajo, mental y físico - en todos los ámbitos de la vida - y entonces, después del sacrificio, se nos nombra excepcionalmente, como queriendo decir, "mandan ellas, que es más difícil de conseguir". Al menos así es como yo interpreto este tipo de periodismo, que es posible que sea algo tan tolerado por la sociedad, que no lo apreciamos y no esté escrito a propósito, pero está y hay que saber verlo. Comenzar a separar hasta en unos juegos como estos que albergan todo tipo de sexos, razas y deportes, en periódicos y televisiones que es lo que nos mantiene informados, sólo tiene como propósito avivar una desigualdad tremenda. Creo que no debería ser noticia más relevante que otra que el hecho de que las féminas de España sean unas grandes profesionales, al igual que los hombres, pero aun así, la primera frase de la noticia es y cito textualmente: "Las deportistas españolas, como ya hicieron en Londres 2012, consiguen más medallas que los hombres". Ah, vale ¿y? ¿Por qué narices esto es algo a destacar? ¿No podemos conseguirlas? ¿Se tiene que ver como algo sorprendente o como un aviso a los hombres para que espabilen? 
Pero no, esto no es lo único que he alcanzado a ver en menos de 12 horas. Anoche, viendo en Youtube un vídeo del oro conseguido por Ruth Beitia (https://www.youtube.com/watch?v=QlCz6FrWn2s), decían lo siguiente: "ESTO ES UNA TÍA QUE LOS TIENE BIEN PUESTOS
Me quedé muda. Porque sí, es cierto que es una frase hecha y que TODOS hemos usado alguna vez para referirnos tanto a hombre como mujer, pero por favor, cuando se supone que tienes unos estudios no sólo deportivos, sino preparativos para la comunicación y estás en un medio público retransmitiendo la gran recompensa por el enorme trabajo que ha realizado una persona para llegar a ser la mejor en su disciplina, debes cuidar las formas, no se puede usar un vocabulario tan coloquial  y, en cierto modo, despreciativo hacia una mujer, porque lo siento, pero no tiene testículos. Me pareció vulgar y fuera de tono, como tantas otras cosas que este tiempo desde que empezaron las Olimpiadas hemos tenido que soportar las mujeres (que si menudo cuerpazo tiene la de Voley, que si a la nadadora china le ha bajado la regla...) y sí, hablo también en primera persona, porque aunque yo no he estado compitiendo en Río de Janeiro (más me gustaría a mí), como mujer que soy me he sentido ofendida y defraudada, porque no creo que seamos más que nadie, pero tampoco menos. Y creo que Mireia, Maialen, Ruth, Carolina, Alejandra, Artemi, Laura Quevedo, Sandra, Lourdes, Elena, Eva, Astou, Silvia, Laura Gil, Leticia, Leonor, Alba, Anna, Marta, Laia, Lucila, Laura Nicholls y Lidia, han demostrado con creces que son increíbles, al igual que lo hombres que nos han representado, que TODOS son atletas que merecen reconocimiento por la cantidad de vida que dedican para ser lo que son y estar donde están. Que nadie les ha regalado la medalla por "tenerlos bien puestos", sino por lo mismo que cualquier otro, por su constancia y valor.
Es molesto, lo sé, es molesto que cada vez nos guste más a las mujeres ir con chándal, hacer deporte, estar sanas y fuertes y dejarnos los tacones en la tienda donde nos los probamos. Es molesto que nosotras asomemos algo más que la patita, en ámbitos donde los hombres siempre han tenido su monopolio. Es molesto que decidamos ser lo que queramos, que nos impongamos, que (como escribí en su día), decidamos jugar tanto a las Barbies como al Action Man y que cada vez se vea más normal. Es molesto que nosotras también hagamos y deshagamos, que nos guste competir, que rompamos corazones y no sólo lloremos por los rincones, que tengamos sed de éxistos y sueños. Es molesto para un sector de la población, sobre todo para aquellos que tienen poder, y que como se puede ver, queda en manifiesto en los tan violados y maltratados medios de comunicación. Así es como funciona la vida, así es como queda patente. Espero que sean capaces de verlo y que, sin descuidar otros problemas como hay, también pongamos entre todos de nuestra parte para que en Tokio 2020, no seamos una noticia a parte. 




Hoy traigo una canción muy fresca, de Christina y los Subterráneos. Esta mujer, Christina Rosenvinge me gusta muchísimo, no me considero su fan, pero sí la admiro bastante. La canción es Ni Una Maldita Florecita. Disfrutadla.


"El día que yo fui feliz 
nadie tocaba el violín, 
ni una maldita florecita 
ni arco iris sobre mí".