Desperté aquella mañana con el inconfundible sonido que emiten los pájaros habitantes de las montañas, mezclándose con el olor a pino mojado que deja tras de sí el torrente de agua que sólo puede sentirse allí arriba, donde se taponan los oídos por la presión; virutas de pino amando la lluvia o a la inversa o recíprocamente, no lo sé, sólo sé que aquello me hacía simplificar la felicidad. Era abril, un abril de finales de los 90 o principios de los 2000, vacaciones para mí, donde no necesitaba más que la compañía de los que están y de los que ya no volveré a ver. Yo me levantaba de la cama y en la cocina, ya me esperaba un vaso rebosante de leche y Cola Cao (ahora sería Nesquik, la vida cambia) y un plato de lo que el día anterior no había sido más que cachos de pan duro y que la metamorfosis -o las irrepetibles manos de mi iaia- había dado paso a unas maravillosas torrijas con sabor a canela. Era Pascua, qué duda cabe. De esas Pascuas con bacalao desalado en agua en la mesa porque la carne está "prohibida", pero con pedacitos de longaniza de pascua bajo manga a la hora de la siesta, cual criminal atracando el Banco Nacional.
Vacaciones de mona y chocolatina redonda, sentada junto a mis amigas en aquellos bancos donde no nos importaba siquiera que el pantalón quedara húmedo después de reposar nuestras nalgas tras la lluvia. Paquetes de pipas y un Cluedo en la terraza de cualquiera de nuestras casas hacía el resto. Música, música que anunciaba un verano movido unos meses después. Música que planeaba un agosto que aunque parecía lejano, y más con aquel cielo opaco y aquellas chaquetas vaqueras y aquellas zapatillas de deporte con calcetines hasta las rodillas, nosotras lo sentíamos cerca porque sería la próxima vez que volveríamos a vernos. Música que derivaba en pasos de baile, que meses más tarde plasmaríamos en un escenario, con vestidos de brillantes, pelo de peluquería, maquillaje exagerado y la mejor versión de nosotras mismas, junto a los nervios y adrenalina que sólo se siente antes de exponerte al público. Pasos de baile improvisados mientras pisábamos piñones caídos de los mismos pinos que emanaban aquel característico olor a tierra mojada y de los que continuamente veías saltar ardillas que te lanzaban piñas a la velocidad de un misil. Y las cogíamos, las abríamos a la fuerza -las que se dejaban abrir- y nos comíamos su valioso fruto, por si la mona, la chocolatina redonda y las pipas no había sido suficiente.
Así transcurría aquella Pascua, similar a la anterior y parecida a la siguiente, sin fecha de caducidad en aquel momento de la vida, pero que el transcurso de la existencia se encarga de que termine.
Un "bote botero", una peli de miedo y algún cumple con sándwiches, remata mi infancia.
Ahora soy adulta, mis Semanas Santas, ya no son tan santas, ya no son en aquel pueblecito de Castellón que me dejó grandes amigas y maravillosos recuerdos. Mis Semanas Santas ahora son trabajando, en mi ciudad y planeando el siguiente viaje que haré para conocer más allá de aquel sonido de pájaros insaciablemente cantarines, más allá de aquella lluvia incesante, de aquellas torrijas que nunca más podré probar, de aquellos pinos que junto a la pólvora confeccionaban mi olor favorito; más allá de aquellas canciones que no volveré a bailar y de aquellas monas que digerí el milenio pasado. La vida nunca va un paso por delante, la vida va a su ritmo, y como en toda la historia de la humanidad, todo tiene un cómo, un dónde y un por qué.
Será que el final del verano siempre me vuelve nostálgica.
El temazo de hoy es el que aparece en el "vídeo casero" el día previo a mi Comunión que grabó mi hermano en casa. Esta canción sonaba de fondo y desde entonces, es la canción de mi Comunión. Ya ha llovido, os lo aseguro.
Lovefool - The Cardigans
https://www.youtube.com/watch?v=NI6aOFI7hms
"Mama tells me I shouldn't bother".
Blog propiedad de Carolina León. Siéntanse como en casa, pónganse cómodos... se les permite subir los pies al sofá.
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lunes, 18 de septiembre de 2017
CUANDO EL DÍA EMPEZABA CON UN COLA CAO...
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jueves, 29 de octubre de 2015
EL GRAN AMOR DE MI VIDA.
Sí, a día de hoy y seguro que hasta que me muera, ni hombres, ni amigos, ni familia, ni tan siquiera mis mascotas lo han sido, ellos sí.
Estaba oyendo yo la radio y ha sonado And I Love Her y he recordado con total nitidez la primera vez que la escuché. Era finales de 2012, una fría noche en una época de mi vida bien distinta a la de hoy. Ni mejor, ni peor, distinta. Y conectamos, de tal forma que parecía que la canción me entendía y yo conseguía leerla entre líneas. Para entonces yo ya estaba perdidamente enamorada de una música que puedo decir, siempre me ha hecho feliz, pero con And I Love Her terminé de rematar aquel amor. Viendo "A Hard Day's Night", un impresionante y elegantísimo Paul McCartney, me extremecía el alma con esta balada. Fue flechazo, verdadero flechazo. Como esas veces que sabes que algo es tan tuyo que te van a identificar con ello para siempre.
Sin embargo antes de esta, ya habían sido muchas las notas musicales de los "escarabajos" que habían digerido mis oídos con un nudo en la garganta, sonrisa de oreja a oreja y lágrimas en los ojos. Nada tan bello y especial ha pasado por mi conducto auditivo nunca. Ni el susurro más poderoso en mi ser. Nada. Y todo, como escribí en mi primera entrada, gracias a Strawberry Fields Forever, mi canción favorita, y la que me introdujo en un mundo del que jamás saldré.
Si me dijesen cuáles son las grandes pasiones de mi vida, no tendría ninguna duda en afirmar que son Las Fallas y Los Beatles. Dos mundos distintos, pero ambos muy dentro de mí. De hecho el que entre en mi habitación podrá comprobar inmediatamente que esto es cierto, pues mis estanterías son todo libros falleros, muñecas vestidas de fallera (de papel, de fieltro, fofuchas..) y merchandising beatle (tazas, vinilos, la batería en miniatura de Ringo Starr, un cipo...)
Muchas han sido las preguntas que siempre me han hecho, acerca de cómo mis dos grupos favoritos (Estopa y Los Beatles) pueden ser tan diferentes. Yo pienso que la música es tan diversa como el círculo cromático y que dentro de ella pueden hacerse mezclas que resultan verdaderas maravillas. Cerrarse en banda ante la música, es cerrarle barreras a la vida y eso no puede permitirse de ninguna de las maneras.
Para mí, escucharles, es una forma de vida, algo de lo que ya no puedo prescindir, un verdadero sentimiento hondo, ya lo he dicho: amor.
Se me agotan las palabras, aunque parezca mentira, cuando intento describir qué pasa por mi cabeza al oír una canción de Los Beatles, cualquiera que sea. Siempre he pensado, a pesar de encantarme escribir, que aquello que te eriza la piel y tienes que pensar dos veces cómo explicarlo, es mejor que no lo hagas. El silencio en muchos casos, es la mejor definición de las cosas.
Y bueno, quizás lo que más me ha costado para este post, es tener que elegir entre tantas canciones, mi favoritas. Me encantaría que quien me lea hoy, las oiga, sólo por curiosidad, por si nunca lo ha hecho o no les ha prestado atención. Preferiría que las escuchaseis antes incluso que leer la entrada, pues me ha costado más seleccionarlas que escribir esto.
Así que todas vuestras, del gran amor de mi vida:
AND I LOVE HER
Es muy obvio que la canción que ha inspirado mi post de hoy deba estar en mi top 5.
Frase a destacar: "A love like ours could never die."
HERE COMES THE SUN
La canción que todas las santas primaveras me pongo a todo volumen para sentir que me desprendo del invierno, con vistas al verano.
Frase a destacar: "Little darling, the smiles returning to the faces."
ALL YOU NEED IS LOVE
Es mi himno, con eso lo defino todo, creo que no hay día en que no la cante, sobre todo porque nada más entrar ya tengo en mi habitación un cuadro de luces que me grita: LOVE IS ALL YOU NEED.
Frase a destacar: "Nothing you can make that can't be made."
ALL MY LOVING
Sí, la archiconocida y versionada (en España más conocida por los Manolos, lamentablemente), All my loving. Fue la primerísima canción que oí de ellos en primaria, nos la puso el profesos de música y aún lo recuerdo con nostalgia. Quién me iba a decir entonces que acabaría casada con su música. No podía faltar esta.
Frase a destacar: " And then while I'm away, I'll write home every day and I'll send all my loving to you."
Y la quinta de mi top five sería Strawberry Fields Forever, que ya la puse en mi primer post con su respectiva frase.
Tampoco he puesto Don't Let Me Down, porque tenía que elegir cinco, pero esa sería mi sexta, la canción más sensual del mundo.
Me ha costado muchísimo, pues Eleanor Rigby, Free As A Bird, Hey Jude, Let It Be, Helter Skelter, I Want To Hold Your Hand, Across The Universe, I need You y ese largo etcétera, son melodías que me conmueven en todos los aspectos y no habría blog suficiente para poner todas las canciones que me vuelven completamente loca de ellos y que han formado parte de todos y cada uno de mis estados de ánimo.
Espero disfrutéis.
Los problemas con ellos, son menos problemas.
LOVE, LOVE, LOVE.
martes, 20 de octubre de 2015
TIC TAC, TI TAC..
A veces la vida se nos queda grande y las paredes de nuestra estancia se nos vienen encima. Echamos de menos olores, sabores, sonrisas, días pasados, personas, lugares, palabras...
Si hay algo en este mundo que me duele sobre todas las cosas, es ver quebrarse eso que no se ha llegado a romper del todo, pero sabes perfectamente que no tiene arreglo y que ya no volverá a ser como era. Esa es una de las cosas que me ha causado en esta vida más ansiedad, más estrés, más lágrimas y más noches de insomnio que cualquier otra. El buscarle insaciablemente a lo que no tiene, una explicación lógica, un "por qué" o ese segundo en que todo se fracturó. Y eso es lo que nos vuelve tremendamente locos y vulnerables, eso es lo que corta nuestras alas para avanzar y para ver que por una cosa que se parte, hay veinte inquebrantables o intactas, pero claro, ve y dile a tu cabeza y a tu corazón en ese momento que no sangren, si sangrar de dolor es lo más humano del mundo.
Cuando algo se nos escapa, las noches son más largas y los sueños, mucho más incontrolables. Pesadillas que mantienen tu corazón en un puño, que aceleran tus sentidos y se vuelven en tu contra, esas horas que tendrían que ser de descanso.
Luego llega la mañana, y detrás de ti, como un eco lejano, continúa la sensación de escapársete algo, que en ese momento parece la vida, pero sólo es una parte de ella. Una parte en la que fuiste feliz, como ese perro que recibe a su amo agitando su rabo o como ese niño en una noche de Reyes. Feliz. Y poco a poco ves como ese "feliz" ya no tiene tantos matices, y pierde color, porque por si no lo sabéis, el tiempo es el peor enemigo de los colores y los matices.
Las tardes, no son mucho mejores, porque cuando a algo no se le pone punto y final definitivo, por dentro habla eso que llamamos aceptación, pero no queremos escucharla.
Porque siempre nos aferramos a lo que no somos capaces de enfrentarnos.
Y vagan nuestros miedos y campa la locura a sus anchas en nuestro cuerpo, porque damos cancha.
Pero la realidad es que cuando algo se nos está yendo y lo sentimos y lo vivimos y lo soñamos y lo lloramos, es porque no depende de nosotros atrapar lo que ya se fue hace tiempo. Cuando algo se nos escapa de las manos y no podemos evitarlo, es porque ya lo evitamos muchas veces y siempre hay alguna en la que fallamos. Y no podemos llamarle errar a lo que en realidad no es un error, pues cuando algo se va marchando de puntillas, deberíamos ser capaces de abrirle la puerta, pero nuestro tembloroso pulso nos impide hacer, lo que en ese momento parece, una verdadera locura. Al fin y al cabo es lo que siempre acabamos haciendo, pero es una de las decisiones más difíciles de la vida, por lo que suele ser nuestra última opción. Antes, nos quedan por delante muchos desvelos y muchas dudas que sólo el "tic tac" de un reloj nos acaba resolviendo.
Es tremendamente doloroso observar en ojos propios cómo se marcha la esencia de eso que un día nos hizo feliz y más doloroso es jugar todas las cartas y que ya no quede ni un as en la manga para darle la vuelta al tiempo. Es de esas cosas que no se borran jamás de la cabeza y que te ayudan a crecer, porque sufrir de vez en cuando, es la única manera de ensanchar un alma.
Hay una canción que a mí me gusta mucho, de la grandísima Rocío Jurado, espero la disfrutéis.
https://www.youtube.com/watch?v=rQkZEdj7PP4
"Como el día de la noche, siempre cerca y no se miran, nunca se miran."
Si hay algo en este mundo que me duele sobre todas las cosas, es ver quebrarse eso que no se ha llegado a romper del todo, pero sabes perfectamente que no tiene arreglo y que ya no volverá a ser como era. Esa es una de las cosas que me ha causado en esta vida más ansiedad, más estrés, más lágrimas y más noches de insomnio que cualquier otra. El buscarle insaciablemente a lo que no tiene, una explicación lógica, un "por qué" o ese segundo en que todo se fracturó. Y eso es lo que nos vuelve tremendamente locos y vulnerables, eso es lo que corta nuestras alas para avanzar y para ver que por una cosa que se parte, hay veinte inquebrantables o intactas, pero claro, ve y dile a tu cabeza y a tu corazón en ese momento que no sangren, si sangrar de dolor es lo más humano del mundo.
Cuando algo se nos escapa, las noches son más largas y los sueños, mucho más incontrolables. Pesadillas que mantienen tu corazón en un puño, que aceleran tus sentidos y se vuelven en tu contra, esas horas que tendrían que ser de descanso.
Luego llega la mañana, y detrás de ti, como un eco lejano, continúa la sensación de escapársete algo, que en ese momento parece la vida, pero sólo es una parte de ella. Una parte en la que fuiste feliz, como ese perro que recibe a su amo agitando su rabo o como ese niño en una noche de Reyes. Feliz. Y poco a poco ves como ese "feliz" ya no tiene tantos matices, y pierde color, porque por si no lo sabéis, el tiempo es el peor enemigo de los colores y los matices.
Las tardes, no son mucho mejores, porque cuando a algo no se le pone punto y final definitivo, por dentro habla eso que llamamos aceptación, pero no queremos escucharla.
Porque siempre nos aferramos a lo que no somos capaces de enfrentarnos.
Y vagan nuestros miedos y campa la locura a sus anchas en nuestro cuerpo, porque damos cancha.
Pero la realidad es que cuando algo se nos está yendo y lo sentimos y lo vivimos y lo soñamos y lo lloramos, es porque no depende de nosotros atrapar lo que ya se fue hace tiempo. Cuando algo se nos escapa de las manos y no podemos evitarlo, es porque ya lo evitamos muchas veces y siempre hay alguna en la que fallamos. Y no podemos llamarle errar a lo que en realidad no es un error, pues cuando algo se va marchando de puntillas, deberíamos ser capaces de abrirle la puerta, pero nuestro tembloroso pulso nos impide hacer, lo que en ese momento parece, una verdadera locura. Al fin y al cabo es lo que siempre acabamos haciendo, pero es una de las decisiones más difíciles de la vida, por lo que suele ser nuestra última opción. Antes, nos quedan por delante muchos desvelos y muchas dudas que sólo el "tic tac" de un reloj nos acaba resolviendo.
Es tremendamente doloroso observar en ojos propios cómo se marcha la esencia de eso que un día nos hizo feliz y más doloroso es jugar todas las cartas y que ya no quede ni un as en la manga para darle la vuelta al tiempo. Es de esas cosas que no se borran jamás de la cabeza y que te ayudan a crecer, porque sufrir de vez en cuando, es la única manera de ensanchar un alma.
Hay una canción que a mí me gusta mucho, de la grandísima Rocío Jurado, espero la disfrutéis.
https://www.youtube.com/watch?v=rQkZEdj7PP4
"Como el día de la noche, siempre cerca y no se miran, nunca se miran."
lunes, 19 de octubre de 2015
UNA ROSA ES UNA ROSA.
Nunca he sido partidaria de "El Día Mundial De...", es decir, esas fechas especiales en las cuales una vez al año conmemoramos, recordamos y lamentamos enfermedades de todo tipo.
Hoy es El Día Mundial Del Cáncer De Mama y aunque como he dicho, no soy dada a "celebrar" estas cosas, he decidido hacer mi segunda entrada del blog relacionada con esta enfermedad.
Todos los días tengo un pequeño recoveco en mi recuerdo para este monstruo, por todo lo que me ha quitado y me ha dado en la vida.
Cuando tenía 18 años recién cumplidos, es decir hace 6 años y la mente aún blandita, una noticia me hizo aterrizar rápidamente en la Tierra y mirar alrededor. Era diciembre de 2009 y mi existencia transcurría bastante tranquila, sin sobresaltos que perturbaran mis días y una comodidad de esas que cualquier postadolescente debería tener derecho a vivir. Estaba en lo que se dice "mi zona de confort" y por mis neuronas no corría ni por asomo la idea de que las circustancias se torcieran. Pero se torcieron y de repente te ves a ti misma escuchando la palabra cáncer más veces de las que te gustaría y a la persona que crees que siempre va a existir por el mero hecho de haberte dado la vida, de pruebas, de médicos, de operaciones y de esas cositas que no crean nada bueno en el interior de uno.
Pasé miedo, no más del que pudo pasar cualquier miembro de mi familia, incluida la protagonista de esta situación, mi madre, pero sí pasé mucho miedo. Los recuerdo como unos meses llenos de incógnitas, de "por qués", de rabia y de lágrimas. Pero algo en mi interior me empujaba con optimismo a pensar que todo iba a salir bien (y además así fue).
No es fácil encajar una noticia como esta, pero sí es fácil encajar lo efímera que puede ser, ya no la vida, sino la felicidad. Pues esta última no es estática, como nos hacen pensar, es dinámica, la felicidad sube y baja, tienes picos en tu vida de felicidad muy alta, pero en realidad cuando estás bien, simplemente bien, sin acontecimientos especiales que te hagan estar mejor, sólo bien, eso sí es felicidad. Pero no lo sabes hasta que todo deja de estar bien en tu entorno, entonces es cuando compruebas esto y eso es lo que a mí me pasó. Yo me quejaba de cosas sin importancia alguna, quizás pasaba con mi madre, con mi familia en general, menos tiempo del que debería y cuando esto pisó con fuerza mis días, mis prioridades cambiaron de hábitos. Todo dio un giro de 180º y puedo asegurar, ahora que ha pasado un tiempo, que para bien. Tuvimos suerte de ganar la batalla, de encontrar a tiempo lo que aún era un embrión de lo que podría haber sido un gran bebé cáncer, fuimos un equipo y todos tiramos hacia adelante juntos, algo primordial.
Hoy miro hacia atrás y estoy orgullosa, muy orgullosa de mi madre, pero también orgullosa de que aquello nos sirviera a todos (incluida a ella) como una lección de moral. Una bofetada en la cara para espabilar, pues la vida te avisa y te da caminos a elegir y tú eres el único que puede decidir. Antes creía en el destino, ahora me han pasado suficientes cosas para saber que todo nos ocurre por propia elección.
La muerte de vez en cuando, le susurra a la vida al oído que a las personas nos tiene que hacer entender que está más presente de lo que creemos. Y la vida se encarga de ello y a partir de ahí ya juegas tú tu propio juego y tú debes sentir si quieres cambiar o quedarte como estabas.
Como he dicho y reitero, pasas miedo, miedo es la palabra ante esta enfermedad, no nos vamos a engañar. Pero la fortaleza mental está muy por encima de nuestra imaginación y pesadillas y eso sólo se comprueba enfrentándose a esos fantasmas que todos llevamos dentro.
Tras este escalón, han venido muchos más y puedo decir que peores y gracias a esta patada que la vida me dio con la mayoría de edad recién estrenada, he podido superarlos todos, con mayor o menor facilidad, pero los he llevado hacia adelante, sabiendo ya que una puede moverse como una veterana, tanto en lo bueno como en lo malo, si decides aprender de ambos.
Así que hoy y todos los días, mucho ánimo a todas aquellas mujeres que salieron adelante, a aquellas que lucharon, pero se marcharon (eso sí, sin perder la partida, pues si se lucha, nunca se pierde), a aquellas que están usando su energía para vencerlo o a aquellas que en este momento están recibiendo la noticia que nadie quiere oír. A todas, a las pasadas y a las futuras (por desgracia ninguna estamos exentas de ello), ÁNIMO.
Y también, por supuesto y por la parte que me toca, a todas las hijas, a todos los hijos, a todos los maridos, a todas las madres, a todos los padres, a todos los hermanos, a todas las hermanas, a todos los nietos y nietas que tienen cerca a una persona con Cáncer de Mama, FUERZA. La fuerza que hay dentro de eso que llamamos cabeza, no sabemos aún lo inmensa que puede llegar a ser.
Allá va una rosa, por todos ellos.
Y hoy mi canción es "Chick Habit" de April March. La escuché en una película que me encanta, Death Proof de Tarantino y me parece acorde a este día, pues es un film de chicas muy guerreras.
Espero que os guste.
https://www.youtube.com/watch?v=FiMgtTqKNTc
"I'm telling you it's not a trick. Pay attention, don't be thick. Or you're liable to get licked."
Hoy es El Día Mundial Del Cáncer De Mama y aunque como he dicho, no soy dada a "celebrar" estas cosas, he decidido hacer mi segunda entrada del blog relacionada con esta enfermedad.
Todos los días tengo un pequeño recoveco en mi recuerdo para este monstruo, por todo lo que me ha quitado y me ha dado en la vida.
Cuando tenía 18 años recién cumplidos, es decir hace 6 años y la mente aún blandita, una noticia me hizo aterrizar rápidamente en la Tierra y mirar alrededor. Era diciembre de 2009 y mi existencia transcurría bastante tranquila, sin sobresaltos que perturbaran mis días y una comodidad de esas que cualquier postadolescente debería tener derecho a vivir. Estaba en lo que se dice "mi zona de confort" y por mis neuronas no corría ni por asomo la idea de que las circustancias se torcieran. Pero se torcieron y de repente te ves a ti misma escuchando la palabra cáncer más veces de las que te gustaría y a la persona que crees que siempre va a existir por el mero hecho de haberte dado la vida, de pruebas, de médicos, de operaciones y de esas cositas que no crean nada bueno en el interior de uno.
Pasé miedo, no más del que pudo pasar cualquier miembro de mi familia, incluida la protagonista de esta situación, mi madre, pero sí pasé mucho miedo. Los recuerdo como unos meses llenos de incógnitas, de "por qués", de rabia y de lágrimas. Pero algo en mi interior me empujaba con optimismo a pensar que todo iba a salir bien (y además así fue).
No es fácil encajar una noticia como esta, pero sí es fácil encajar lo efímera que puede ser, ya no la vida, sino la felicidad. Pues esta última no es estática, como nos hacen pensar, es dinámica, la felicidad sube y baja, tienes picos en tu vida de felicidad muy alta, pero en realidad cuando estás bien, simplemente bien, sin acontecimientos especiales que te hagan estar mejor, sólo bien, eso sí es felicidad. Pero no lo sabes hasta que todo deja de estar bien en tu entorno, entonces es cuando compruebas esto y eso es lo que a mí me pasó. Yo me quejaba de cosas sin importancia alguna, quizás pasaba con mi madre, con mi familia en general, menos tiempo del que debería y cuando esto pisó con fuerza mis días, mis prioridades cambiaron de hábitos. Todo dio un giro de 180º y puedo asegurar, ahora que ha pasado un tiempo, que para bien. Tuvimos suerte de ganar la batalla, de encontrar a tiempo lo que aún era un embrión de lo que podría haber sido un gran bebé cáncer, fuimos un equipo y todos tiramos hacia adelante juntos, algo primordial.
Hoy miro hacia atrás y estoy orgullosa, muy orgullosa de mi madre, pero también orgullosa de que aquello nos sirviera a todos (incluida a ella) como una lección de moral. Una bofetada en la cara para espabilar, pues la vida te avisa y te da caminos a elegir y tú eres el único que puede decidir. Antes creía en el destino, ahora me han pasado suficientes cosas para saber que todo nos ocurre por propia elección.
La muerte de vez en cuando, le susurra a la vida al oído que a las personas nos tiene que hacer entender que está más presente de lo que creemos. Y la vida se encarga de ello y a partir de ahí ya juegas tú tu propio juego y tú debes sentir si quieres cambiar o quedarte como estabas.
Como he dicho y reitero, pasas miedo, miedo es la palabra ante esta enfermedad, no nos vamos a engañar. Pero la fortaleza mental está muy por encima de nuestra imaginación y pesadillas y eso sólo se comprueba enfrentándose a esos fantasmas que todos llevamos dentro.
Tras este escalón, han venido muchos más y puedo decir que peores y gracias a esta patada que la vida me dio con la mayoría de edad recién estrenada, he podido superarlos todos, con mayor o menor facilidad, pero los he llevado hacia adelante, sabiendo ya que una puede moverse como una veterana, tanto en lo bueno como en lo malo, si decides aprender de ambos.
Así que hoy y todos los días, mucho ánimo a todas aquellas mujeres que salieron adelante, a aquellas que lucharon, pero se marcharon (eso sí, sin perder la partida, pues si se lucha, nunca se pierde), a aquellas que están usando su energía para vencerlo o a aquellas que en este momento están recibiendo la noticia que nadie quiere oír. A todas, a las pasadas y a las futuras (por desgracia ninguna estamos exentas de ello), ÁNIMO.
Y también, por supuesto y por la parte que me toca, a todas las hijas, a todos los hijos, a todos los maridos, a todas las madres, a todos los padres, a todos los hermanos, a todas las hermanas, a todos los nietos y nietas que tienen cerca a una persona con Cáncer de Mama, FUERZA. La fuerza que hay dentro de eso que llamamos cabeza, no sabemos aún lo inmensa que puede llegar a ser.
Allá va una rosa, por todos ellos.
Y hoy mi canción es "Chick Habit" de April March. La escuché en una película que me encanta, Death Proof de Tarantino y me parece acorde a este día, pues es un film de chicas muy guerreras.
Espero que os guste.
https://www.youtube.com/watch?v=FiMgtTqKNTc
"I'm telling you it's not a trick. Pay attention, don't be thick. Or you're liable to get licked."
domingo, 18 de octubre de 2015
Y NADA MÁS.
No sabía muy bien cuándo llegaría el momento de tener un blog propio, y en parte siempre ha sido la pereza de ponerme a investigar en este tipo de páginas, que me saturan bastante con tantos filtros, colores, etc. Pienso que para escribir no hace falta tanta arquitectura efímera, si lo que importa es el contenido, me parece una verdadera pérdida de tiempo. Deberían adecuar cada página según la personalidad del que va a administrarla, es decir, darte dos opciones: ¿Te gustan los abanicos de colores o prefieres los rojos de toda la vida? Yo elegiría los segundos, sin dudarlo y seguro que no tendría que lidiar con este tipo de cosas que me sacan de quicio.
Veréis que tiene pocas cosas, de hecho es que no encuentro ni el botón para editar, porque me hablan en código morse, aparte que yo para estas cositas no soy muy avispada. Dadme tiempo, lo que quería encontrar ya lo tengo, que es poder postear, así que con paciencia iré añadiendo trazas mías y adecuando la página a mi personalidad, que si bien es cierto con escribir y nada más ya sería más mía que cualquier otra cosa.
Pero sí, me gustaría el hecho de poder enlazarla con mi Twitter, mi Facebook y todo eso que hoy nos mantiene en onda (menos mal que Pimpinela se separaron cuando sólo existía la casa, el nombre y la cara, sino, la lista de cosas para olvidar se hubiese extendido en el tiempo y la canción sería infinita).
Así que aquí mi hallo con mi página que he decidido titular "Y esto es lo que te cuento", porque si mi inspiración no me falla, espero contaros muchas cosas mientras las palabras me lo permitan, pues ellas siempre han estado a mi lado y son mi mejor arma y defensa; también mi mejor manera de entender cómo veo el mundo desde mi mundo.
Debo hacer mención especial a mi amiga Lucía, que estuvo una tarde entera ayudándome para abrirme una página muy bonita, pero por cuestiones, esa página ha derivado a un blog que no sé aún utilizar y con cambio de nombre. Creo que ahora es más yo. Pero se lo agradezco de corazón.
Bueno y de momento dudo que me lea alguien que no me conoce, pero por si acaso, me presentaré como Carol y poco más (soy la de la foto, foto hecha por una gran fotógrafa llamada Vicky.)
No puedo decir de qué va a tratar mi blog porque no quiero encasillarlo, quiero hacer de él el laberinto de letras que resulta a veces en mi cabeza y hablar de TODO, y de TODO es de TODO, desde lo que se asemeje a un fragmento de libro, hasta la opinión de una noticia o mis emociones en un día feliz o triste.
Eso sí, con cada post compartiré una canción, porque la música es parte de mi alma y cuando pienso en la conexión emocional que el ser humano tiene ante ese sonido que nos causa un pozo en nuestra intimidad por donde caen en espiral nuestras emociones, a veces tan extremas, me parece digno de valorarla más de lo que lo hacemos. La música, tan personal e intransferible, tan banal para nuestros ojos, pero tan estrecha a nuestra existencia, es de esas cosas por las que preferiría antes quedarme ciega, que sorda.
Así que como lo prometido es deuda, creo que lo mejor que puedo hacer es comenzar esta pequeña gran aventura con mi canción favorita, la que desgarra mis entrañas y la que jamás se ausentó, ni en los peores, ni en los mejores momentos. Con ella descubrí a los cuatro fabulosos de Liverpool, y fue toda una experiencia extrasensorial, más allá de los cinco sentidos, pues gracias a esta canción, devoré todas y cada una de las composiciones musicales de ellos y ya no pude separarme nunca más de su música. Así que gracias "Strawberry Fields Forever".
Una melodía que me eleva, sin poder impedirlo la siempre tan correcta gravedad.
"Living is easy with eyes closed, misunderstanding all you see. "
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