https://twitter.com/carolcarol91

lunes, 18 de abril de 2016

OPERACIÓN MANIPULACIÓN MAL HECHA

Ayer fui al cine, sí, al cine, ese lugar donde dos personas se dejan 20 euros por ver una película. Pero lo confieso, me gusta gastarme dinero en este lugar, porque disfruto, obviamente, sino sería un poco inútil gastármelo, ¿no? 
La cuestión es que no es ningún acontecimiento especial que una persona anónima como yo vaya al cine, pero en realidad quiero hablar de la película que vi, Objetivo: Londres.
Haré un resumen rápido y si alguien piensa verla, que deje de leer. 




Resulta que el Primer Ministro de Londres muere en circunstancias que por lo visto nadie se explica, la cuestión es que las personas estas de la élite no sospechan en ningún momento que pueda haber sido un asesinato (que lo es), porque como todos sabemos en el mundo no hay ni asesinos, ni intereses, y deciden celebrar un grandioso y multitudinario funeral con millones de personas y todos los representantes del mundo, sin haber recibido aún los informes que determinan cómo murió este hombre. Total, se reúnen todos allí, una señora hace de Merkel pero no se llama Merkel, otro hace de Manuel Valls pero tampoco se hace llamar así y así sucesivamente. Aquí como no tenemos gobierno, pues por lo visto no estábamos invitados al funeral. El que sí estaba era Obama, que tras someterse a varias operaciones quirúrgicas con el mismo cirujano que Michael Jackson, ahora es blanco y tampoco se llama Obama. A decir verdad no dicen su nombre en toda la película, simplemente se le llama Presidente. Algo totalmente normal, pues si tú eres, por ejemplo, fontanero, cómo no va a gustarte que tus colegas te llamen "fontanero", lo de los nombres propios está sobrevalorado. 



Venga voy al grano. Resulta que las fuerzas de seguridad que custodian el acto, son de mentira. Sí, sí. Son todos yihadistas del Boko Haram, pero como aquí le cambian a todo el nombre para que no haya rollos de derechos con esta gente, pues nada, son simplemente una banda de terroristas que vete tú a saber cómo, cuándo y dónde, han conseguido uniformarse de polis y oye, que no sé qué habrán hecho con la poli verdadera pero no está. Los han debido de matar a todos y nadie se ha enterado ni ha dado aviso a ciudades cercanas. Todo está en orden hasta que empiezan a disparar a destajo, provocando una carnicería, muriendo gente inocente (como suele pasar en estos casos). La pseudoMerkel es la primera en diñarla (qué suerte tienen en ese mundo paralelo), aunque su objetivo en realidad es Presidente (sí, el señor ese que se supone que es Obama más blanco que la leche pero del que se desconoce su nombre). Lo que no saben es que Presidente tiene un escolta al que debieron echar del cásting de Superman por molar muy fuerte y ser más mejor que el superhéroe. Pues este señor, él solito, consigue cargarse una banda entera de terroristas que disparan sin ton ni son, que lanzan granadas y que detonan bombas por todo Londres (por cierto, con unos efectos especiales del fuego que bueno, bueno y bueno, ni yo podría hacerlo mejor). 
Este señor en realidad tiene toda la pinta de querer algo más que una relación de trabajo con Presidente, pues cuando ya parece que está todo perdido, "presi" ha sido secuestrado y quieren matarlo en directo, él sigue ahí dando el callo por un hombre que no sabe defenderse solo de ninguna de las maneras y que pobrecito él, no sabía qué hacía ahí, por qué iban a por él y quién estaba detrás. Yo creo que el hombre ni siquiera sabía que era el presi de los EEUU y lo tenían engañadito. 




Finalmente y cuando están apunto de asesinarlo en un zulo al que llega perfectamente red de internet con comunicación a todas las televisiones de EEUU, incluidas las pantallazas estas gigantes de la Quinta Avenida de Nueva York, y todos los estadounidenses están expectantes, aparece el Escolta/Superman y se carga a los últimos cinco yihadistas (que por cierto eran unos chapuceros de tres al cuarto), sin despeinarse y sin quitarse el traje de chaqueta, y queda delante de todo su país como el superhéroe que es. Pero no se puede pasar por alto el contaros que antes de llegar al zulo, ya había vencido a todo un gran batallón (guiño a Aladdín) de islamistas malotes, porque el ejército estadounidense que finalmente se había decidido a mandar Morgan Freeman, que era el vicepresidente de los EEUU, (menudo papelón el suyo en esta película, lo tendré en cuenta cuando me quede sin papel higiénico) se hacen caquita y no se atreven a entrar en el zulo, así que Escolta/Superman entra solo y se lleva por delante a unos 200 del tirón, hasta que finalmente llega al encuentro con Presidente que está tan contento, porque le han salvado el culo de puro milagro. 
Y ya podéis averiguar el final, pues eso, un final de la hostia. Más feliz que una perdiz, nada previsible. 




Y así, esta película tan maravillosa y realista, te cuenta cómo la banda terrorista e islamista X (porque repito, no tiene puto nombre), está movida por un solo señor que es el mayor traficante de armas (y por lo que pintan en la peli, el único), que odia los EEUU de América sin motivo alguno y que su propósito es matar al pobre presi que no sabe ni por dónde le pega el aire. Sí, sé que es la continuación de Objetivo: La Casa Blanca, y que habrá unos argumento previos para semejante matanza y tal espectáculo,  por lo tanto qué menos que ponerte a tono para introducirte en la trama, dado que no se llama Objetivo: La Casa Blanca 2.0, sino que tiene otro nombre, ¿no?

En definitiva que además de mala, es un verdadero intento de manipulación ante los tiempos a los que nos estamos enfrentando, pensando que las personas somos auténticos gilipollas y que aquí los más malos son los "moros de mierda" (les falta decir eso en el film), que EEUU son buenísimos y que matar a Merkel es muy fácil. Intentando que nos traguemos el cuento de que América no tiene culpa de nada de lo que está sucediendo en los dos hemisferios del mundo. 
Por si no fuera suficiente lo que hay que aguantar día tras día en los medios de comunicación, ahora también se extiende al cine, cuando pagas VEINTE EUROS creyendo que vas a ver una buena película y de repente te encuentras ante una verdadera MIERDA intentando someter las mentes de un pueblo. 

Y hasta aquí puedo leer, no os gastéis un maldito céntimo en ir a ver este bodrio, porque os aseguro que saldréis con ganas de defecar hasta las entrañas. 




El tema de hoy el inolvidable American Pie versionado por Madonna. 

https://www.youtube.com/watch?v=wAticSct7Ys

"Bye bye Miss American Pie, drove my chevy to the levy but the levy was dry".


martes, 12 de abril de 2016

QUE NO TE ROBEN ABRIL

"Las cosas efímeras son mejores, porque no les da tiempo a caducar". 

Abril. 
Nunca me gustó especialmente este mes, posiblemente porque aparece en demasiadas canciones de esas que en ocasiones me gusta escuchar, pero como a mí nadie me lo ha robado, algo ha cambiado sin duda, y hoy abril sabe a vida. 

Un espléndido sol, fuerte, potente y consistente, anuncia un inminente verano. Es primavera en toda su plenitud y así comienzan a hacerlo notar las flores, saludando con sus múltiples manitas; las nubes, que ya saben caminar por separado, y el cielo, tan intensamente azul que acompleja hasta mirarlo. Nunca nada será tan celeste en el mundo, nada que el ser humano o las especies venideras consigan crear. Nada como la naturaleza, porque lo de ahí arriba, es más natura que todo lo que haya aquí abajo. Aunque cierto es, que se puede dudar de esta última frase, pues una simple ojeada a la clorofila potenciada con cada rayo emitido a años luz de distancia, basta para saber que abril también es bonito. Sí, es muy bonito. 
Hace calor, el suficiente para comenzar a dejar atrás las chaquetas poco amortizadas de ese cada vez más lejano invierno. Los días son largos, las horas de luz canalizan la alegría desde los ojos de quien ama esta temporada. Y no sé si el tren se acordará de pasar por esta estación del año, pero no hay problema, porque siempre quedará la siguiente. La auténtica, la verdadera, la reina entre las reinas. El verano. 

El verano llegará un año más, como así nos lo grita esta maravillosa primavera. Llegará para fundir mi alma con el mar y esas olas resurgirán de nuevo todo lo que el invierno adormece. La noche tornará a teñirse de espera y la luna estará obligada a dejarse ver en pleno día. 
Porque así es el verano, un espectáculo de estrellas, un paraíso habitable en la Tierra, una senda de libertad eterna. Y así te lo presta abril, acogiéndote en sus cálidos brazos de principiante. Que no te lo roben. 



El temazo que hoy expongo es uno que me gusta muchísimo, de esos que tengo desgastados de escucharlos. Además con una letra espectacularmente bonita. 


Barry Manilow - Can't Smile Without You 

https://www.youtube.com/watch?v=ycn4f7TQePM&nohtml5=False

"Now it all seems light years away"

lunes, 4 de abril de 2016

ALIMENTANDO FIEBRES QUE DESTRUYEN MENTES.

ESTE TEXTO LO ESCRIBÍ TAL DÍA COMO HOY DEL AÑO 2014. LO RESCATO PARA QUE FORME PARTE DE MI BLOG. ASÍ ES COMO VEO MI DÍA A DÍA Y ESTO ES LO QUE SIGO PENSANDO DOS AÑOS DESPUÉS. 

"A menudo me pregunto muchas cosas y esas cosas suelen ser sobre la sociedad de la que formo parte, y a la que evito parecerme aunque a veces me resulte imposible escaparme de sus garras.
No la entiendo, no logro comprender qué significa la palabra 'sociedad', no sé si al nombrarla abarco en ella personas o máquinas; tecnología o ciencia; perros o sillas. ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Qué somos? ¿Quién nos guía?
El otro día, hacía una pequeña reflexión -de tantas- sobre la vida y en ningún momento, mientras las palabras se agolpaban en mi cabeza para describirla, pensé en la sociedad, pues creo que la sociedad no debe ser consustancial a la vida. Está fuera de lugar, sólo hace que nos convirtamos en uno, como si cada persona no fuera un mundo o no pensara por ella misma, como si cada persona no tuviera sus sueños, sus metas o sus necesidades. O mejor dicho, consigue precisamente eso, que cada humano pierda su propia identidad.
No quiero, me niego a formar parte de ella, pero analizo mis acciones y en 24 horas realizo muchas cosas que me hacen ver que soy una más. Pero grito, grito interiormente para salvarme de esta quema, pues esto es una hoguera gigante para que todos ardamos dentro, y yo no he nacido para convertirme en cenizas, ni tras mi muerte. Yo quiero un nicho con flores frescas cada mes. Aunque eso ya es mucho pedir. ¡Si hasta me van a enterrar rodeada de "sociedad"! No, en serio, que me despisto, si yo lo único que quiero es hablar del día a día, de gente que sube y que baja, que entra y que sale y no dice
 ni 'adiós', ni 'lo siento', ni 'permiso'. Empujan, porque llevan su rumbo fijo, es que ¡qué hacías tú ahí interrumpiendo el paso de quien tiene prisa! Y ese autobús, tiene un maldito horario que cumplir, no puede pararte a ti, pequeño anciano, aunque vengas corriendo desde la otra punta de la calle y estés al borde del infarto. Porque lo que conduce la máquina (el autobús), es otra máquina. ¿O no? Ah no, espera, que es un "humano", estaba yo confundida.
Y este otro, el que no deja a esa pobre persona entrar en una tienda antes de que él salga. Pero, ¡qué maleducado! ¡Déjalo entrar! ¿Qué haces intentando salir sin dejarlo entrar? ¿No ves que estás colapsando la puerta? ¿Es que acaso no lo estás viendo? ¡Mala gente!
Ese chaval, que se ha encontrado un monedero, con identidad y 5€, ¿cómo va a ir a comisaría a devolverlo? ¿Estamos locos? ¡Que estamos hablando de 5€! Que no lo hubiese perdido, já.
Uy, un perro abandonado, jope pobrecito, esperemos que no le atropelle ningún coche. Qué penita. Pero no te acerques, no te acerques por lo que más quieras, que vas a volver a tu casa lleno de pulgas, garrapatas, SIDA, cáncer y diarrea. ¡Joder, es un puto perro! ¿Qué más da?
Y así, así es el mundo que nos rodea ¿no? Esto es lo que queremos, lo que necesitamos para sentir que nada perturba nuestra existencia.
Esto es en lo que nos estamos convirtiendo. Aunque siempre hay excepciones, siempre hay buenos conductores de autobús, siempre hay personas que saludan o piden permiso, siempre hay gente dispuesta a ayudar a una animal y personas que devuelven lo que no es suyo. Pero no es lo que acostumbro a ver en mi día a día. Veo prejuicios, veo insensatez, veo mala leche y mala educación. Veo poco respeto, veo, para ser claros MIERDA. Y lo peor de todo es que me tengo que incluir, aunque con todas mis fuerzas interiores, luche por no seguir ese río de heces, y vivo y convivo, intentando tomar ejemplo de esas personas que hacen el bien. Que con un simple gesto amable, te hacen replantearte que son los demás los que están equivocados.
Porque para mí, la sociedad se equivoca, se equivoca si son esos los "valores" de papel higiénico reutilizado varias veces, que nos enseñan. No, perdonadme, QUE NOS ENSEÑAMOS, porque un niño aprende de sus mayores y convivimos precisamente para saber que no estamos solos. Pero a veces, y cada vez más veces, una prefiere estar sola que rodeada de monstruosas máquinas de carne y hueso, destructoras de especies, empezando por la suya propia.
SALUD."



La canción de hoy es Starman de David Bowie. Me encanta, tanto la letra como la melodía y qué mejor canción para esta entrada. Disfrutadla.


"There's a Starman waiting in the sky, he'd like to come and meet us but he thinks he'd blow our minds".

martes, 29 de marzo de 2016

HASTA DONDE LLEGUE TU IMAGINACIÓN

Siempre he necesitado que algo ocurra, algo de eso que te hace pararte a reflexionar, para ser consciente de cuántas cosas hay alrededor que valen la pena.
La vida es un regalo dicen, pero yo digo que es mucho más que eso, la vida es todo y un regalo es algo. Y no, la vida no es algo, es todo, simple y llanamente. Esos diminutos segundos que pasan por delante, que disfrutas como si no fuera a haber nada más después, eso que hace alborotar el pelo, abrir la mirada, ensanchar el alma, regar la mente... Eso es el único motivo que tenemos para darnos cuenta de lo bien que estamos cuando estamos bien.

Soy feliz, hoy por hoy puedo decir que soy feliz porque hasta lo malo me hace sentir viva y escucho mi corazón latir, mi sangre correr, mis neuronas despiertas y mis células sanas, ¿podría exigirle a la vida algo más? No tengo más motivo que vivir por mí y para los demás, para esos que constituyen un mundo bonito con su sola presencia. Siempre he dicho que la vida son ratitos y qué duda cabe. 

La vida son decisiones, soledades derivadas por pérdidas irreparables, reparadas pérdidas con libertades elegidas, amores de paso, amigos eternos, luces que se encienden cuando todo oscurece, oscuridades que alumbran íntimas estancias, paseos cansados, compañías felices, despedidas con lágrimas y fábricas de recuerdos.
Y también es mucho más que eso; la vida es todo. 
Hasta donde llegue tu imaginación.


El tema de hoy es "Más de cien mentiras" de maestro entre los maestros, Don Joaquín Sabina. 
La canción habla por sí sola. 

https://www.youtube.com/watch?v=WZ1hVTWOxv8

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, tenemos los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

martes, 22 de marzo de 2016

SEMANA FALLERA, CAOS ORGANIZADO.

Como cada año, las Fallas paralizan mi vida y todo lo cotidiano, hasta escuchar música o leer, queda completamente en un segundo plano. Pronto una se acostumbra a pasar 20 de las 24 horas que tiene el día, en la calle, con su gente, en esa carpa que de pronto se convierte en hogar y luego cuesta desengancharse de eso. Aunque este año la "depre" es menor, pues el jueves estaré volando hacia Oporto con una maleta llena de ganas e ilusión.

Hoy voy a usar el blog como una recapitulación de mis Fallas, más a modo personal que otra cosa, porque creo que la mejor semana del año merece algún reconocimiento por parte de esta humilde fallera que las ama con locura, más allá del que esperemos nos brinde la UNESCO el próximo noviembre.

Todo empezó el viernes 11 de marzo, cuando llegada la tarde, mi querida amiga Irene (alias Parri) y yo, nos fuimos al centro a comernos un buen chocolate con buñuelos en la mítica Santa Catalina, para coger fuerzas, pues tras ver algunas fallas, la tarde/noche culminaría con el encendido de la doble campeona (de luces y monumento), Cuba-Literato Azorín, que junto a su vecina Sueca, en aquella tarde que olía a fiesta, inauguraba su iluminación. Una hora de plantón que valió la pena, pues fue una verdadera maravilla. Tras esa "panzá" fallera, tocaba recoger el bocata e irnos a cenar a nuestra comisión; era noche de estrenar la carpa. Las cenas con los amigos molan, pero cuando no falta ni uno mola mucho más. Un año esperando ese momento, así que no podíamos quedarnos sin abrir la barra y bailar.

El sábado 12 no fue para menos. Esa mañana almorzamos con ganas, recogimos nuestros blusones personalizados y tuvimos la comida ofrecida por nuestra Fallera Mayor: arroz, como no podía ser de otra manera en esta intensa semana. El primer arroz de los tantos que vendrían.
La tarde la dediqué a leer mi Extra de Fallas del Levante, algo que tradicionalmente mi padre me compra cada año desde que era muy pequeña, que devoro con ganas y que colecciono. 
El anochecer lo dedicamos a comprar la "picaeta" para las paellas del día siguiente y he de decir que este año la organización fue máxima. Se nota que nos hacemos mayores. Y tras guardar nuestras papas, quesos, refrescos y demás, pusimos rumbo al Carmen, para acudir a nuestra anual cita en los Picapiedra, donde cenamos y bebimos hasta terminar haciéndonos amigos de todo el mundo (como suele ser habitual). Ya entrada la madrugada, terminanos en nuestra falla, pues había verbena, estaba la carpa hasta los topes y Manolita había vuelto de Japón. Fue un buen comienzo, un sábado de 10. 

El domingo 13 se hizo un mundo levantarse de la cama, pero tocaba el concurso de paellas, así que una vez colocado el blusón y el pañuelo, todo fue mejor. Cerveza en mano y con un maravilloso sol que no debería haberse movido de ahí, terminamos haciendo una paella buenísima, que no sabemos por qué, el jurado no supo valorar, pero nuestros estómagos sí. La tarde, tras el café en nuestro bar de reunión, terminó con una buena ducha, pijama y cama. El finde ya había dado demasiado de sí. 

Lunes 14, era el día dedicado a mi querida mamá. La tarde fue invertida por completo en recorrernos el centro viendo las fallas más grandes, cuyos artistas trabajaban sin descanso, ultimando la plantà. Desde Convento Jerusalén, hasta el Mercado Central, pasando por Na Jordana, el Pilar y la majestuosa falla municipal, hicimos fotos y lo pasamos bien, como siempre que vamos juntas y si es por motivos falleros, más aún. 
La noche, de nuevo, sabía a falla. Teníamos cena, la última "no oficial" y la última sin una fiesta detrás acompañando la semana. Pero, claro está, la juerga siempre acabamos montándola nosotros.

Y por fin llegó el martes 15, día de plantà. El día amaneció con nuestra fallita infantil en su lugar de siempre, observando tranquila todo lo que acontecía en la demarcación de nuestra comisión. El martes fue día de almuerzo y tarde completa de casal, de esas de las que no te cansas, en tu ambiente y riendo, eso sí, ese día tocaba ir con los moños a cuestas, pues nada más comer había tenido peluquería. ¡Por fin estrenaba peinetas! Y los buñuelos de la merienda, supieron mejor así peinada. Sobre las 20.30, llegó nuestro ninot de la exposición y le dimos la bienvenida con una cena, la cena de la plantà, la primera cena oficial. Después la Nit d'Alba que se celebraba este año por primera vez, desde los años 60, informaba del comienzo de la fiesta. Una carcasa lanzada por todas las comisiones falleras a las 00.00h., anunciaba al cielo que las Fallas 2016 ya habían comenzado. Tras este nuevo y emocionante acto, teníamos verbena y ruta por el barrio, llena de anécdotas de esas que quedan en la más estricta intimidad y con cubatas cortesía de nuestros amigos de fallas vecinas. 

El miércoles 16 de marzo, Valencia despertó con un radiante sol que iluminaba cada rincón de la ciudad. Las fallas ya estaban en la calle en toda su plenitud, y comenzaba así el día fallero por excelencia, el que transforma la ciudad, el más anhelado. El día 16 teníamos la primera "picaeta" ofrecida por la falla, esa del mediodía que te quita las ganas de comer, donde el vermú, la cerveza, el queso y los tramusos, se rifan entre falleros y no falleros. Uno de los momentos que personalmente más me gustan de todo el día. 
La tarde era para vestirse de fallera, pues teníamos pasacalle nocturno. Qué ganas tenía de estrenar mi traje azul y plata; no hay nada como llevar indumentaria valenciana elegida por una misma al detalle. 
El pasacalle fue muy divertido, como cada año. Los falleros portan las antorchas y las falleras bailamos al ritmo de la charanga. Un nutrido grupo somos los que damos vida a este desfile, por el que vale la pena calzarse las mejores galas. 
Tras el pasacalle, tocaba cambiarse y ducharse rápidamente, pues teníamos cena y noche de disfraces. Éramos Mélody y los gorilas y cómo no, nuestro querido Enrique, siempre es la nota discordante, y el protagonista indiscutible de esa noche. Él fue Mélody, igual que en su día fue la manzana de Blancanieves, Mary Poppis o la "máquina del tiempo" con heces dibujadas en la espalda. 
La noche terminó, como siempre, bailando el Piki Piki con el gintonic. No muy originales, pero sí muy divertidos.

Llegó el jueves 17, posiblemente el día más esperado por toda fallera (y fallero), la Ofrenda de flores a nuestra Mare de Deu dels Desamparats. La Xeperudeta. Nostra Mareta. 
La mañana, como el día anterior,  fue dedicada a "picotear", pero antes de eso también teníamos, por fin, mascletà. Yo ya había pasado por chapa y pintura en manos de mi mejor amiga Carla, que me dejó perfecta con sus dotes artísticos para el maquillaje. 
Tras comer, fui a la pelu de nuevo a hacerme otra vez los moños, aunque esta vez por un motivo mucho más especial. La ilusión rebosaba. 
Ya con el pelo hecho, sólo faltaba vestirse. Este día, como anécdota contaré que siempre termino discutiendo con mi madre por algo ten sencillo como la mantilla. Pues yo que soy algo tiquismiquis para eso, termino sacando alguna pega de largaria cuando ya está colocada y mi madre, que tiene la misma santa paciencia que yo (es decir la misma que un ácaro), se pone algo nerviosa y terminamos como el perro y el gato y por supuesto este año no fue una excepción. Algo que se esfumó en cuanto todo estuvo listo y salí a la calle a lucir palmito. 
A partir de ahí, comenzó la caminata hasta la calle Colón, donde estos último años, quizás por el temor a las amenazas de lluvia que lleva ya dos años haciéndonos sufrir, el parón es mínimo, pero aun así nos dio tiempo a reponer fuerzas y ahí estaban nuestras benditas e incodicionales mamás con la merienda y el agua. ¡Qué haríamos sin ellas! Cuando nos pusimos en marcha de nuevo ya no había quien nos frenara y ya sabíamos hacia dónde nos dirigíamos. Todos los años es lo mismo, pero cada año es especial. Pasado el Parterre nos adentrábamos en la calle de la Paz, en filas de cinco, todas con el ramo en la mano izquierda y los metros exigidos de separación con la fila de delante; la sonrisa de par en par, los agradecimiento a quien te gritaba guapa o te aplaudía, las miradas de complicidad con tus amigas y las notas de los pasodobles resonaban al compás de nuestros vestidos. Terminada la calle, pasamos las estrechas callejuelas que separan la Paz de la plaza de la Virgen y que tan familiar nos resultan y por fin entramos, escuchando cómo nombraban nuestra falla, retumbando por los altavoces de la plaza; y la miré, por mí, por mi iaia, por mi familia, por mis amigos, por todo lo que tengo y por poder estar ahí un año más. Las lágrimas de felicidad y devoción recorrieron, como siempre, mis mejillas y así fue como le lancé a sus pies ese clavel que siempre preparo y besé mi ramo antes de entregarlo al vestidor que lo colocaría en su manto. Es algo imposible de explicar.
Una vez pasada la Ofrenda, era hora de esperar los autobuses en la Alameda y eso es lo más duro. Ahí la adrenalina ya había bajado hasta la punta del pie y comenzó a dolernos todo: Ganchos, zapatos, falda, etc. Así que subir al autobús fue toda una guerra, pero yo no podía quedarme sin sitio. 
Ya en casa, mi madre de nuevo me lo quitó todo y me metí en la ducha para hacerme un buen masaje capilar, sin peinetas de ningún tipo. Las mejores duchas, sin ninguna duda, son esas que te das después de haber llevado el traje de fallera, por eso merecen mención especial. 
Esa noche también tocaba cena, con sus correspondientes batallas de cacahuetes y tramusos de una punta a otra de la mesa y fiesta en primera fila, de esa que tanto nos gusta, hasta el amanecer, mucho más allá del fin de la música, pues la siempre "petardera oficial", Lucía, nos lió para tirar unos cuantos. Los únicos que he tirado estas Fallas, yo soy más de bombetas, de tota la vida de Deu.

Viernes, 18 de marzo, el día que comienza a oler a final por excelencia. Este día fue más de lo mismo por la mañana, una buena "picaeta", para no decaer y después comida en el bar de siempre. Ese día nos mezclamos personas de todas las edades de mi falla, pero lo pasamos estupendamente. Somo los "chupiguays", desde padres hasta hijos, de los que cerramos siempre el casal, con cubata en mano. 
La comida se fue alargando, hasta el punto que no pasé por casa en todo el día, y tras los play backs infantiles de la tarde y la siempre fabulosa mascletà nocturna, el cansancio comenzó a hacer sus estragos y yo, tan llorona como soy, pues cogí un buen soponcio que fue arreglado con un Ibuprofeno y un vasito de cazalla. Nada que no solucionen mis amigos. 
Era la noche grande por antonomasia, la última y la que siempre revienta la carpa de gente. Mi hermana Laura y mi cuñado David vinieron, como suele ser habitual, así como mi colega estopera Silvi, con la que terminé bailando "Cacho a cacho" como si de un concierto se tratase. Finalmente lo di todo y olvidé que estaba extenuada. La cama me vio aparecer a las 8.00h., cuando las comisiones falleras tiraban su última despertà, la que daba la bienvenida a San José.

Y llegó San José, el sábado 19 de marzo, el día grande pero también el más triste, el que sabe a final definitivo y sin tregua y el que no sabes cómo cogerlo, a pesar de vivirlo año tras año. El sábado ya no teníamos motivación, ya no nos apetecía ni tomarnos nuestra cervecita, pero no podíamos faltar a la última mascletà, los bailes regionales y la picaeta diaria. Sólo se hablaba de la mala suerte que teníamos con la climatología, mientras echábamos las últimas partidas de futbolín y esperábamos la ejecución. 
Comimos arroz, para variar, entre lamentos y ojeras y la tarde se pasó mirándonos las caras y haciendo balance de lo que había sido la semana. 
Llegadas las 22.00h. ardió nuestra fallita infantil y con ella la mitad de nuestro corazón, sabiendo que ya era irrevocable el fin, pero la otra mitad aún se alzaba victoriosa aunque envuelta en traca, porque nos quedaba la última cena. 
Esa última cena siempre es triste, a diferencia de las demás, ya no se bebe nada y se masca en el ambiente que la melancolía lo abarca todo. Sabes que volverán, pero sobre todo sabes que se están yendo, y eso cada año, si lo vives de verdad, cuesta asimilarlo. 
Pasadas las 00.20h de la noche un castillo gritaba a Valencia que otra falla iba a arder, de las tantas que a esas horas ya eran ceniza y las que tras ésta y junto a ésta se convertirían también en ello. Y así, con la pólvora dando mecha al final, crecían las llamas de "La Dança del Velatori" nuestro monumento de vareta, plantado apenas cinco días antes al tombe (de la forma tradicional), pequeñito pero con una cremà impresionante, diciendo adiós a las Fallas de 2016, pero sobre todo dando la bienvenida a la preciosa primavera y con el fuego encendido de la esperanza y la majestuosa ilusión que alberga soñar con las próximas, con las de 2017. 

Ahora toca volver a la vida normal, la que se deja atrás cuando comienza este caos organizado. Toca guardar trajes, peinetas, aderezos, cancanes y recuerdos, sobre todo recuerdos, de esos que resucitan a un muerto. 

De hoy, en 358 días, las volvemos a plantar. 


Y aquí dejo varias fotos que resumen de forma breve estos intensos días,  junto a la que sin duda ha sido, con el Piki Piki (pero ésta me gusta más), la reina de las canciones en cada una de nuestras noches, Madre Tierra. Gracias a todos los que habéis hecho de éstas, otras Fallas más que especiales. Sois mis amigos, lo mejor de mi vida y hacéis más bonitas si caben, las fiestas que tanto amo. 

https://www.youtube.com/watch?v=T9muAzJaOss

"Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida."


























miércoles, 2 de marzo de 2016

CUANDO SE ALEJA LA MAREA

La has notado, la has tenido muy cerca susurrando en tus oídos pesadumbre, la has sentido en cada célula de tu cuerpo, en cada rincón de tu piel; te ha besado, y no has sido capaz de decirle "no", ni siquiera has sido capaz de enfrentarla o mirarla a la cara. Ahora ya sabes que cuando llega, se instala.

Habías sentido hasta aquel instante muchas sensaciones diferentes en tu vida, tanto físicas como psicológicas. Magulladuras externas o internas te habían hecho alertarte del peligro al que nos exponemos a diario, pero nada fue comparable a aquel grito desgarrador que apabulló tu sedienta alma. Aquello era dolor, auténtico dolor, del que exprime hasta la última lágrima de tu cuerpo, dando lugar a eso que creías haber conocido antes, pero que sólo eran avisos para lo que te esperaba: la tristeza. Esa mala consejera que abofetea tus entrañas y te mantiene alejada de los vértices de la libertad. Ella borró tu sonrisa y convirtió el sol de tus días, en una densa niebla que disipaba hasta el color de tu mirada. Dejaste de distinguir entre el bien y el mal, es más, dejó de importarte lo que era bueno o malo. Sabías que pasaría, pero hasta que pasara, las horas se volverían tus peores enemigas. Y se instaló desteñida a vivir contigo la sombra de lo que fuiste y sonreír por compromiso se convirtió en todo un modo de vida. Jamás fuiste una de esas personas que estallan pronto en sentimientos ocultos, sólo cuando realmente están saturadas, y tú simplemente no lo estabas. No era saturación, era más bien indiferencia ante un desustanciado día a día, que sin duda, nadie entendería si intentabas explicarlo. Y fueron muchos, muchísimos los minutos que sin sal y sin azúcar, tuvieron que pasar por delante de tu cara para que decidieras, sin rendir cuentas, ni pedir favores, tomar la brújula de tu existencia.

Y se fue, no hay más explicación que esa. Un día, cogió las maletas y se marchó, dejando una paz interior digna de haber sido donada en porciones a cada ser humano del mundo. De repente, esa insostenible "amiga" que se agarró fuerte a la vida a tu costa, llamada "tristeza", un día había desaparecido y ni una nota de despedida había dejado. No era necesario, simplemente sabías que no volvería, al menos de esa manera, al menos ya no así. Y todo cobró sentido, la ventana anunciaba un radiante sol que iluminaba aquellos rincones fríos y desalentados de antes. De un antes que cada vez parecía más lejano. 
No volviste a caer. Ahora, cada vez que pareces flojear, te enderezas con fuerza, ahora sabes el camino correcto para que nada vuelva a destrozar lo que ya fue destrozado. Ahora ya no hay ninguna bomba apunto de ser detonada, pues sobreviviste a la única detonación del camino: la de la verdadera tristeza, la que sólo se siente una vez en la vida y de la que se aprende tanto y tan rápido, que no os volvéis a cruzar. Ya no volverá a rodearte con sus frías manos haciéndote sentir una fragilidad que nunca estuvo, que nunca estará.

La felicidad no se busca. La felicidad es. Y para ti, ¿qué es?




El tema de hoy es "Felicidad" de La Cabra Mecánica. Un grupo musical que da muy buena energía y una canción, que personalmente, me gusta muchísimo. 


"Mata más gente el tabaco que los aviones y he perdido el miedo a volar."


miércoles, 24 de febrero de 2016

FALLAS, ESAS ODIADAS.

Hoy quiero hablar de las Fallas, de mis queridas Fallas, de esa fiesta que sin saber muy bien por qué, aman los que la visitan y desprecian algunos valencianos. Esa fiesta que crea controversia, que adoras o detestas, pero que no deja indiferente a nadie. Hoy no pretendo con esto convencer a ningún cerebro ardiente, de esos a los que ya les duele la cabeza de pensar en los días que se aproximan, pero sí invito a una reflexión por si no saben lo que hay detrás de esta imponente tradición. 

No soy una experta en indumentaria, pero soy de las que distingo una seda estrecha, una seda ancha, un rayón, un damasco, un brocat o un espolín, sólo con echarle una rápida mirada. La mayoría de personas (incluso propios falleros), no saben lo que hay detrás de esos trajes. No saben lo trabajados que están, desconocen que un espolín está hecho a mano, con seda natural, en telares centenarios y que no se tejen más de 10 centímetros al día. ¡10 centímetros, señores y señoras! 

Hablemos de las peluquerías que trabajan de sol a sol para que luzcamos nuestros peinados, con la artillería de ganchos y la paciencia de quien nos lo hace. Sin poder fallar en nada que lo desmonte todo y tengas que volver a empezar, y en casos de melenas como la mía, se ganan el cielo, para poder mostrar al mundo uno de los peinados más espectaculares en cuanto a fiestas populares se refiere. 

Nuestras peinetas y aderezos, cinceladas a mano, orfebres que son auténticos artistas que dan rienda suelta a su talento e imaginación construyendo unas piezas únicas, que son una gran inversión, pues de eso ya no te deshaces jamás y además, en la mayoría de los casos, cuesta bastante menos que un brillante, sin dejar de ser una joya exclusiva y hecha con mucho amor. 

Los indumentaristas, los que dan forma a nuestras sedas, los que organizan sus patrones para ajustar a nuestro cuerpo las maravillosas telas valencianas; los que hacen realidad el sueño de toda fallera. Los creadores de ilusiones. 

Nuestra ciudad sonando a ritmo de pólvora día y noche, esa seña de identidad tan nuestra y que así es posible gracias a los pirotécnicos, aquellos que se juegan la vida bajo tradiciones familiares y siempre desde la discreción más absoluta. 

Y por supuesto, cómo iba a olvidarme de hablar de los artistas falleros. Todos los años me gusta pasear por las calles de Valencia, sobre el día 12 o 13 y pasarme horas mirando la plantà, embobada y sin perder detalle. Ya lo dije el año pasado y lo reitero una y mil veces: Bastarían 10 minutos de plantà a pie de calle, para declarar las Fallas Patrimonio de la Humanidad. Ahí, donde se juntan la ingeniería, el ingenio y el arte. Ahí donde cada pieza debe encajar al milímetro. Los verdaderos artífices de nuestra fiesta, los que durante un año entero preparan en sus talleres inigualables obras de arte, para pasarse días sin dormir y que el 16 de marzo, Valencia amanezca preciosa. 

Todo esto sólo es lo principal, lo que más destaca de las Fallas, y todo junto hacen una fiesta grandiosa y completa, donde aburrirse es imposible y donde admirar la cultura y la belleza es algo sencillo si das dos pasos por Valencia esos días. Nuestra fiesta se realiza gracias al esfuerzo de muchísimas personas y todas ellas trabajan gracias a las Fallas; miles y miles de familias viven de esto, por obligación o vocación, pero alimentan a sus hijos, pagan sus hipotecas o se van de viaje, porque nuestra fiesta existe y perdura. No olvidemos que también están los hosteleros, zapateros,  empresas de transporte, de montaje, de grúas, y un largo etcétera que abarca todo tipo de sectores. 

Aparte de eso también estamos los falleros, los que en lugar de cobrar, pagamos, los que la amamos, los que la conocemos desde dentro y desde fuera, los grandes odiados por ser los que damos vida a esos días, sin los que no existirían las Fallas; somos los que plantamos. 
Y yo, a nivel personal, las espero un año más como no espero nada en mi vida. Desde que tengo uso de razón, las he exprimido al máximo, cada minuto se me queda corto y siempre quiero más. El sueño y el cansancio no son un impedimento, es más, no existen esos días. Del 15 al 19 de marzo, me sumerjo en un submundo inexplicable, en un ambiente que me encanta y soy la persona más feliz del planeta. Mi casa se convierte en un caos organizado, y los muebles también se contagian del ritmo de vida, y empiezan a llenarse de ganchos, peinetas, cancanes, faldas, corpiños, banda, mantillas... Y comienza el ritual y el estrés: "Vísteme que llego tarde", "mamá la mantilla está de lado", "cuidado al meterme la falda, no me deshagas el moño" y esos gajes del oficio que toda fallera conoce. 
Pero bajas a la calle, con tu traje, y más orgullosa ya no puedes estar, la gente te para, te piropea, te fotografía y la adrenalina recorre tu cuerpo;aunque nada como desfilar por la calle de la Paz, escuchar los aplausos, enderezar la espalda, agarrar tu ramo de claveles y saber que ya estás cerca, que un año más llega el momento. Y estar frente a frente con la Virgen, girar esa esquina y verla, es lo más maravilloso que una fallera puede experimentar. Y las lágrimas de felicidad, de devoción y de amor corren tu maquillaje, porque a partir de ese momento, estar guapa ya no cuenta. 
Y para eso se teje tu tela, para eso se cose tu traje, para eso te peina el peluquero, para eso hicieron tus peinetas y aderezo. Para vivir momentos únicos.
Al final, los recuerdos son pasto de las llamas junto a las esculturas efímeras que custodian nuestra ciudad en marzo. Al final todo pasa, de tal forma, que el 20 no sabes si todo ha sido un sueño o realmente ha existido. Y esto es como todo, lo que se va, ya nunca vuelve o no vuelve nunca igual.
Y para eso se plantan las fallas, para aliviar esta podredumbre de mundo en el que vivimos durante unos días, para ser feliz y disfrutar dentro de las posibilidades de cada uno. Para contagiarse de alegría, de la alegría de tener unas fiestas tan extraordinarias, tan estupendas y que sin duda merecen ser declaradas PATRIMONIO INMATERIAL DE LA HUMANIDAD. 

Amo Valencia, pero amo mucho más Valencia en Fallas.





Aquí os dejo un vídeo que me encanta y que creo que resume de una manera breve y sencilla el transcurso de las Fallas. Si no he contado mal, comienza a plantarse el día 8 y así se ve avanzar los días, hasta el momento cumbre: la cremà. Este vídeo es de las Fallas 2001, más concretamente "Pinotxada Universal" de Na Jordana, un monumento que aunque yo apenas contaba con 9 años cuando fui a verla, quedó grabado a fuego, valga la redundancia, en mi cabeza. No tiene desperdicio

https://www.youtube.com/watch?v=wX2sx4lF8cs



Y por supuesto no puede faltar canción, y qué mejor a cuatro días de la Cridà 2016 y a seis de que comience nuestro gran mes, que el pasodoble El Fallero, compuesta por José Serrano y letra de Maximiliano Thous. 
Escucho el primer segundo y ya llevo la piel de gallina. Disfrutadlo y ¡FELICES FALLAS!

https://www.youtube.com/watch?v=tIKSERBk0e8








lunes, 15 de febrero de 2016

BRILLO POSITIVO.

Llevo varios días sin escribir, toda una prueba de fuego para mí, que normalmente necesito una dosis diaria de escritura. Lo cierto es que últimamente no estoy especialmente inspirada, será que todo está tranquilo y estable a mi alrededor, no hay nada que amenace ese confort que logré crearme yo misma, para mí sola y tampoco es que las noticias que vocea cada día la televisión lleguen al fondo de mi cerebro. Todos los días más de los mismo: violencia de género ante la pasividad total de la justicia, ladrones de guante blanco ante la pasividad total de la justicia y un gobierno sin formar ante la pasividad total de los partidos políticos. Y debe ser que la pasividad es contagiosa, pues así me muestro yo desde hace ya unas cuantas semanas. Todo me da igual, de la forma más estrictamente literal. No me da igual de una forma negativa, ni siquiera indiferente, todo me da igual de una manera muy positiva para mi salud mental. Cuántas veces he escuchado eso de que "las cosas te la deberían resbalar", sin jamás ponerlo en práctica. Yo, por favor, la reina del drama haciendo alarde de la tranquilidad ante los problemas cotidianos o a gran escala. Eso era impensable. Pues ya no lo es tanto, porque lo estoy logrando, aunque sé que sólo es un espejismo y pronto volveré a ser la que era. Hay ciertos días al mes que tengo trastornos de personalidad. Pero de momento puedo decir orgullosa que mi chaleco antibalas funciona de maravilla, así que disparad que hasta que se rompa o empiece a darme calor, lo voy a seguir usando. 
Podría aconsejar que tomarais esta posición ante los problemas, una posición que tantas veces me han recomendado, pero no creo que sea yo la persona adecuada para dar consejos sobre estas cosas, pues ni tan siquiera yo sé cómo he llegado a este grado de bienestar psíquico. O quizás sí lo sé. A veces, cuando te desprendes de las personas que crean negatividad a tu alrededor, un halo de confianza comienza a sembrarse en el interior de uno mismo. Hay personas que hacen mal. O mejor dicho, hay personas que son el mal y que sin darte cuenta, van menguando tu cabeza hasta casi hacerla estallar. Y ya saben, amigos, que la mía no es muy difícil detonarla. 
Recientemente me he sentido agobiada y acorralada, en un callejón sin salida, donde yo tenía que fabricar un pasaje oculto no para huir, sino para invitar a marcharse por ahí a quien deliberadamente busca hacerte daño. Y después se tapia. De ahí ya no sales. 
Y así, desarrollando el poder de deshacerte de las energías negativas que perjudican seriamente tu salud, la calidad de vida aumenta. No es que la vida de uno dependa de alguien con intenciones oscuras, pero sí puede ser un tropiezo incómodo en el camino.
Así que yo lo tengo claro, hay decisiones que ya no tienen vuelta de hoja y parece que el sol brilla mejor últimamente.




La canción de hoy es "Live And Let Die" del insuperable, único y maravilloso Paul McCartney, escrita para la octava película de James Bond del mismo nombre que la canción. Toda una obra maestra y que sin duda le va como anillo al dedo a mi post de hoy. 


"When you were young
and your heart was an open book
You used to say live and let live
you know you did
But if this ever changin
in which we live in
Makes you give in and cry
Say live and let die"

lunes, 25 de enero de 2016

BULLYING, ESA RARA ENFERMEDAD

Me despierto esta mañana con una de esas noticias que te dejan destripada: Un hombre de 30 años agrede a una mujer de 18 y lanza a su hija de año y medio por el balcón. 
Como he dicho, destripada me he quedado y así me hallo aún. Aun así, no me sorprende en absoluto, cómo va a sorprenderme en un país donde -dejando a un lado la (in)justicia-, se hace caso omiso al "acoso infantil" y se plantea en la televisión como un niño con algún tipo de enfermedad rara. En serio, fijaos cuando dan una noticia de ese tipo, pues siempre se le da un enfoque irreal. Como si eso quedara lejano a nosotros o a esta sociedad. Bullying le llaman. Esa es la rara enfermedad que padecen cientos de niños (por no decir miles), cada día, en cada colegio de cada pueblo, de cada barrio, de cada ciudad, de cada comunidad autónoma, de este país. De nuestro país. Bullying, por no llamarle maltrato. Porque es MALTRATO señores, un maltrato bien sea físico o verbal, pero es maltrato. Ni siquiera acoso. Maltrato. ¿Por qué no comenzamos a llamar las cosas por su nombre?  



No soy psicóloga, pero sí he sido niña y por suerte no he sufrido ningún tipo de maltrato, aunque por mi carácter sí he discutido mucho. Ya desde que era una pueril estudiante. Y aunque parezca que no, ahora con 24 años yo recuerdo esas discusiones, a veces provocadas por mí, que no han tenido mayor importancia, pero se recuerda, porque cuando uno está en la infancia el cerebro está tierno y toda la información que recibas en él, queda grabada a fuego. Entonces me pongo en la piel de esos niños y niñas que día tras día van a un sitio donde se supone se reparte cultura, datos y educación y tiene que soportar, sin saber muy bien cómo, las bofetadas físicas y/o psicológicas de quien tiene vía libre y consentimiento total y absoluto de la sociedad para menospreciar y manchar unos años que deben ser despreocupados y felices. Ningún niño debe pasar por eso. Ninguno. ¿Cómo son las secuelas que deja eso el resto de la vida, si lo primero que has conocido ha sido seres llenos de maldad disfrutando con el sufrimiento de otro? ¿Podrás confiar en alguien al paso del tiempo? Yo apostaría a que no. Eso sí, si llegas a adulto y no te quitas la vida antes con apenas 11 años.
Oye, profesores, ¿hacia dónde estáis mirando? Lo tenéis en vuestras clases día tras día, yo lo he visto en la mía infinidad de veces y en aquel momento me callé. Si fuese hoy en día y veo a un sólo niño torturar a otro en mi cara, gritaría hasta quedarme sin voz. Por favor, que se os deje de llenar la boca inculcando falsos valores de adultos a niños que necesitan que les eduquen aquí y ahora. No pueden decirle a ese muchacho de 10 años que maltratar a la mujer está mal, mientras hacen caso omiso a que cada día le haga la zancadilla a su compañera de pupitre. Ese niño, sabemos qué será, sabemos en qué se convertirá, si no se hace nada, el destino suele estar bastante marcado desde pequeño. Yo adiviné el futuro de algunos compañeros. Se veía venir. Y si se ve venir, ¿por qué no se intenta frenar o al menos paliar cuando todavía se está a tiempo? No creo que sea mejor meter en la cárcel a un hombre de 30 años que arroja por la ventana a un bebé y sacarlo a los cinco años por buen comportamiento, pues con 30 uno ya no se reforma, en ese momento es conveniente un buen castigo; la reforma sólo es posible con 10 años para que no se llegue así a los 30. ¿Comprenden? La justicia de este país está enfocada para enderezar el comportamiento de aquellos que han obrado mal, en lugar de castigarles, sin saber que cuando cometen algo verdaderamente atroz es porque ya no hay enderezo posible. Hubiese estado mucho mejor que un par de décadas atrás alguien hubiera agarrado el toro por los cuernos y tras escuchar con atención a aquel pequeño que sufría maltrato en manos de otro o de otros, hubiese involucrado su paciencia y sus conocimientos educativos para evitar que alguien más sufra en manos de adultos que en su día, también fueron niños. 



La canción de hoy es "De Cine" de un grupo que me fascina y además valenciano, La Habitación Roja. Un muy buen tema.


"Me han robado el futuro, yo les odio y ellos no pueden soportarnos."