Hubo un día en que creíste que podías con todo sin límites, o mejor dicho, creíste que el mundo se había inventado para ti.
Hubo un día en que las cosas se quedaban cortas, nada era suficiente y siempre querías más de todo y de todos.
Hubo un día en que descubriste la vida, un día en el que tocaste con tus dedos la felicidad más absoluta; ahora puedes decir que la felicidad sí tiene techo, porque tú te golpeaste la cabeza con él.
Un día en el que restarle importancia a las cosas o no darle juego a los problemas, era todo lo que sabías hacer. Un día en que tu mayor preocupación era pintarte las uñas y no hacerte un empastre.
Nada era tan grave como para perturbar, nublar u opacar tu alegría dentro de tu micromundo.
Un día en que las responsabilidades, los miedos y las dudas, no molestaban tanto, porque eso era cosa de mayores. Ese día en el que estabas total y absolutamente convencida que la vida, la habías inventado tú y que estabas por encima del bien y del mal.
Pero qué decir, que no sepamos todos, pues ese tiempo pasa y pasa muy deprisa, dejando atrás sonoras carcajadas sin el peso de un día a día adulto, constante y tenaz, dejando en la estantería aquellos esmaltes de uñas color carmín, secos al paso de los días, semanas, meses y años, porque ya no tienes tiempo para atenderlos. Ahora quedan fotos, muchas fotos, en las que es probable que ni te reconozcas, con esos ojos pintados de un negro ahumado, que al final, has comprendido que no necesitas. Ahora apuestas por una naturalidad, que aunque siempre hayas llevado dentro, sabemos que no siempre se es capaz de mostrar. Ahora abres el armario y aún sigue ahí, alguna prenda de ropa, que por simple nostalgia ocupa un lugar en tu closet; esos pantalones que no te quitabas ni para dormir de lo que te gustaban o ese otro vestido, que muy probablemente, sea de alguna amiga y te agenciaste con todo tu amor o por qué no decirlo, el pijama infantiloide que todavía sigues usando. Aquellas conversaciones que siempre acababan haciéndote reír muy fuerte, o tardes en un parque, viendo el tiempo pasar. Ese que pasando, te ha traído hasta aquí. Un regalo de algún cumpleaños ya lejano, te observa cada día en tu habitación o el recuerdo ya borroso, de las rozaduras de los tacones.
Hubo un día en que te sostenían los demás, la mano de tu padre, el abrazo de tu madre, la economía de ambos, el que no llegaras tarde o al menos que llegaras sana y salva a casa, en esos fines de semana locos, que no tenían fin. Ahora eres tú misma contigo, y aunque les sigues teniendo, es hora de que pienses tú más en ellos que ellos en ti. Hoy eres tú quien te coges de la mano, del brazo, de la pierna o del pelo, de donde prefieras, pero te agarras fuerte para no dejarte caer. Hoy eres tú la que te das una palmadita en la espalda o coges impulso cuando un mal pensamiento te dice que no puedes más. Hoy estás tú aquí, con tus desvelos y tus sonrisas, con tus inquietudes y tus alegrías, sin esmalte de uñas o con él, con el pelo arreglado o con una coleta, ya no importa nada. Hoy has visto la muerte, la niñez, los que se van, los que vienen, el ciclo de la naturaleza. Hoy has comprendido que hay que ser dura, que la cabeza es una buena consejera y el corazón un mero guía.
Hoy sabes que el mundo no se creó para ti, pero sí sabes que tu vida, la inventas tú cada día.
Con tus sueños y tu lucha. Tú, contigo misma. Y eso, también es felicidad. Felicidad básica y tiene recompensa, lo sé.
Y mientras tanto, deja que el mundo siga girando.
Esta canción, no creo que necesite presentación.
https://www.youtube.com/watch?v=B8wQauN_Aco
"Al final, las obras quedan, las gentes se van".
Blog propiedad de Carolina León. Siéntanse como en casa, pónganse cómodos... se les permite subir los pies al sofá.
domingo, 22 de enero de 2017
GIRA EL MUNDO, GIRA
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domingo, 15 de enero de 2017
NADIA SABE NADA.
El linchamiento social en España, no es algo nuevo, eso está claro. Sólo hay que remontarse unos 24 años atrás, cuando tres niñas desaparecieron, para más tarde ser encontradas asesinadas, en un más que sospechoso y vergonzoso caso que abrumó este país, más concretamente mi comunidad y que, con una supuesta fuga y un encarcelamiento sin pruebas, selló los corazones de la ciudadanía, pudiendo así, con el dedo inquisidor, apuntar sin temores al ejecutor de los hechos. Por suerte aún hay quien mantiene viva en la memoria, la llama de aquello. Ni olvido, ni perdón.
Pues, como decía, el linchamiento no es algo actual, pero sí algo especialmente acentuado con las nuevas tecnologías y en un sistema en el que pensar, a veces parece que salga muy caro. Y es que hoy quería hablar de Nadia; sí, esa pequeña, expuesta por sus padres, supuestamente para ganar dinero a su costa, inventándose una enfermedad que supuestamente no existe y que más tarde han sido encontradas, unas supuestas fotos con contenido sexual, que supuestamente estaban en el ordenador de sus progenitores. En fin, todo son supuestos que los medios de información se olvidan de mencionar y con ello no quiero exculpar a los padres, no soy yo la voz de la justicia, pero si son supuestos son supuestos, y es que el tema ya comienza a empachar. Y aquí es donde empieza el linchamiento sin límites, los comentarios maleducados y el entretenimiento que, a la hora que pongas la televisión, va a estar detrás de la pantalla. Diana Quer ya no vende.
Me gusta estar informada, pero no me gusta que se dé la misma información diez veces por día y no sé si será casualidad, pero las supuestas fotos de alto (y cada vez más alto) contenido sexual de Nadia, aparecen el mismo mes y la misma semana en la que se piensa modificar el copago a los jubilados y sube un 32% la luz. Pero, ¿eso no es tan importante como para tenerlo en los medios, 12 de 24 horas que tiene el día? Parece ser, que conviene linchar a unos, pero a otros no tanto. A otros es mejor lincharlos de forma suave y moderada, de modo flojito, que mañana esa noticia que afecta a todos los españoles sea historia en nuestras cabezas y por ello, de forma suave, moderada y flojita, nos cuentan cosas que interesan y mucho.
Os aseguro que el copago es algo realmente incómodo cuando estás detrás de un mostrador de farmacia. Es incómodo pedir dinero por algo que no se toma por gusto, que no es un capricho. Hablo con conocimiento de causa, porque es mi oficio y hay quien se ofende y qué se puede decir ante eso, está en todo su derecho de quejarse, pero ¿hará algo al respecto? Esas noticias, las solapan a otras, que siendo interesantes, no lo son tanto como para estar a todas horas en los medios, y al solaparlas a algo que está en boca de todos, como es ahora el caso de Nadia, pasan muy desapercibidas. Entonces llegas a la farmacia y ya te la han colado, te la están metiendo doblada en tu cara, y no se puede hacer nada al respecto. Te enterarás antes de que la persona que está detrás del mostrador te diga que tienes que pagar 5 euros por tus medicamentos de enfermo crónico y te enterarás también antes de que llegue el recibo de la luz por encima de tus posibilidades, pero para ese momento será tarde, porque ya te habrán empachado, ya habrás engullido todo lo que quieren contarte antes de lo que realmente te interesa. Porque un empacho, conlleva una dieta blanda. Blandita y flojita, ya saben. Y en la calle, no se habla de lo que nos concierne, os lo aseguro.
Yo quiero la verdad, poder leer un periódico y creerme lo que dicen, confiar en el periodismo, que para algo está, luchar y quejarme por mis derechos como ciudadana y de Nadia, oye, de Nadia que se encargue la justicia y no un pueblo ignorante que se echa las manos a la cabeza ante una condena de muerte, pero que condena en vida por las redes sociales, mientras pone el culo para que le den más fuerte.
Nadia sabe nada.
Paraíso - Para ti.
https://www.youtube.com/watch?v=rWYDamfpzl8
"Para ti, que sólo tienes quince años cumplidos. Para ti que naciste en tiempos asesinos".
Pues, como decía, el linchamiento no es algo actual, pero sí algo especialmente acentuado con las nuevas tecnologías y en un sistema en el que pensar, a veces parece que salga muy caro. Y es que hoy quería hablar de Nadia; sí, esa pequeña, expuesta por sus padres, supuestamente para ganar dinero a su costa, inventándose una enfermedad que supuestamente no existe y que más tarde han sido encontradas, unas supuestas fotos con contenido sexual, que supuestamente estaban en el ordenador de sus progenitores. En fin, todo son supuestos que los medios de información se olvidan de mencionar y con ello no quiero exculpar a los padres, no soy yo la voz de la justicia, pero si son supuestos son supuestos, y es que el tema ya comienza a empachar. Y aquí es donde empieza el linchamiento sin límites, los comentarios maleducados y el entretenimiento que, a la hora que pongas la televisión, va a estar detrás de la pantalla. Diana Quer ya no vende.
Me gusta estar informada, pero no me gusta que se dé la misma información diez veces por día y no sé si será casualidad, pero las supuestas fotos de alto (y cada vez más alto) contenido sexual de Nadia, aparecen el mismo mes y la misma semana en la que se piensa modificar el copago a los jubilados y sube un 32% la luz. Pero, ¿eso no es tan importante como para tenerlo en los medios, 12 de 24 horas que tiene el día? Parece ser, que conviene linchar a unos, pero a otros no tanto. A otros es mejor lincharlos de forma suave y moderada, de modo flojito, que mañana esa noticia que afecta a todos los españoles sea historia en nuestras cabezas y por ello, de forma suave, moderada y flojita, nos cuentan cosas que interesan y mucho.
Os aseguro que el copago es algo realmente incómodo cuando estás detrás de un mostrador de farmacia. Es incómodo pedir dinero por algo que no se toma por gusto, que no es un capricho. Hablo con conocimiento de causa, porque es mi oficio y hay quien se ofende y qué se puede decir ante eso, está en todo su derecho de quejarse, pero ¿hará algo al respecto? Esas noticias, las solapan a otras, que siendo interesantes, no lo son tanto como para estar a todas horas en los medios, y al solaparlas a algo que está en boca de todos, como es ahora el caso de Nadia, pasan muy desapercibidas. Entonces llegas a la farmacia y ya te la han colado, te la están metiendo doblada en tu cara, y no se puede hacer nada al respecto. Te enterarás antes de que la persona que está detrás del mostrador te diga que tienes que pagar 5 euros por tus medicamentos de enfermo crónico y te enterarás también antes de que llegue el recibo de la luz por encima de tus posibilidades, pero para ese momento será tarde, porque ya te habrán empachado, ya habrás engullido todo lo que quieren contarte antes de lo que realmente te interesa. Porque un empacho, conlleva una dieta blanda. Blandita y flojita, ya saben. Y en la calle, no se habla de lo que nos concierne, os lo aseguro.
Yo quiero la verdad, poder leer un periódico y creerme lo que dicen, confiar en el periodismo, que para algo está, luchar y quejarme por mis derechos como ciudadana y de Nadia, oye, de Nadia que se encargue la justicia y no un pueblo ignorante que se echa las manos a la cabeza ante una condena de muerte, pero que condena en vida por las redes sociales, mientras pone el culo para que le den más fuerte.
Nadia sabe nada.
Paraíso - Para ti.
https://www.youtube.com/watch?v=rWYDamfpzl8
"Para ti, que sólo tienes quince años cumplidos. Para ti que naciste en tiempos asesinos".
miércoles, 28 de diciembre de 2016
UN MIEDO LLENO DE ALMAS.
Todo el mundo ha sentido miedo, tú has sentido miedo, yo he sentido miedo y hasta la persona que más fortaleza y colorida seguridad aparenta, ha sentido miedo alguna vez.
El miedo nos pone en sobre aviso, nos alerta de peligros y eso hace que en muchas ocasiones nos guardemos en salud y evitemos situaciones que podrían destrozar lo que por delante se pusiese.
El miedo nos hace una señal, cierto es, pero son muchas las veces que decidimos ignorarlo, que no lo escuchamos, y seguimos nuestra senda, directa al acantilado, como un rebaño de ovejas, tan ciegas, que son incapaces de ver que no siguen a ningún pastor. Porque también al ser humano le gusta el riesgo.
Pero hablemos de ese miedo que nos eriza la piel interior, la que no se ve, pero se percibe. Hablemos de ese miedo que surge cuando ni tan siquiera nuestra vida está en peligro, pero lo vivimos como si casi lo estuviese; porque quizá de él depende que la masa que esconde la quijotera, sí sobreviva a la vida. El miedo a enfrentarnos a nuevos retos, el miedo a fallar, el miedo a cambiar, el miedo a ser nosotros mismos. Ese miedo, amigos, es el más común y por tanto, el más traicionero.
Hace apenas unos días, leí un artículo sobre el comienzo de un nuevo trabajo, las dudas y temores que surgen y además ha coincidido con mi nueva situación laboral y me hizo recordar la vez que tuve mi primera experiencia laboral y el primer día de trabajo. Recuerdo que tuve miedo, ese miedo del que antes hablaba. La inexperiencia me daba pánico, el fallar o el no ser capaz; me temblaban las piernas, me sudaban las manos y me costaba un esfuerzo tragar saliva. Tras haber vivido varios días de "primer día de trabajo", ahora sigo sintiendo miedo, para qué vamos a mentir, pero de una forma muy diferente, completamente canalizado por donde yo quiero que vaya y dándome mucho más margen de error. Ahora mi cabeza me dice: eres capaz y eres capaz de equivocarte como cualquier ser humano. Nadie nace aprendido. Así es como los miedos huyen, así es como los espantamos, así es como nos volvemos seguros y potenciamos lo mejor que tenemos, con mucha fuerza interior y aguantando las tripas hacia dentro las primeras veces, que ya sabemos, pueden ser muy dolorosas.
Si nos bloqueamos, si nos ensimismamos en nuestras debilidades, no podremos avanzar cuanto nos gustaría y eso siempre te lleva a un, ya no miedo, sino un terror descontrolado que recorre nuestros vasos sanguíneos a la velocidad de la luz. Y estoy segura que debe consumir de una forma tremenda.
No sólo a la hora de un trabajo el miedo puede afectar, también por supuesto se puede extrapolar a cualquier ámbito, pero por ser más general, al afrontar el reto que sea en nuestra vida, a dar ese paso que nunca tuvimos valor de dar, a saber que siempre llega una hora, un día, en que nuestro reloj interior grita y debes escucharlo, aprender a hacerlo e ir de la mano con él. No puedes desviar tu camino, o mejor dicho, sí puedes pero no debes, porque entonces serás infeliz durante todo tu trayecto y no hay nada como vivir una vida plena, llena de libertad, para elegir lo que deseas, disfrutando de esas pequeñas cosas, que suenan a tópico, pero hacen grande el existir.
Si decidimos quedarnos en el mismo punto de partida siempre, nos perderemos infinidad de historias que contarles a nuestros hijos si algún día decidimos tenerlos. Si no alzamos la voz, en lugar de atrapar oportunidades, las oportunidades nos atraparán a nosotros en forma de ansiedad por no haber sido capaces de llevarlas a cabo. La vida no es eso.
Dejemos de lamentar la mala suerte que a veces parece que nos cae del cielo, porque ni la buena ni la mala caen del cielo, en esta vida señores, sólo las mentes más fuertes llegan a la convicción que cada día cuenta y son conocedoras de su valer.
Por eso nunca dejarás de sentir miedo, porque si estás sintiendo miedo en este momento, es porque has tomado las riendas de algo, es porque una decisión abre una nueva etapa y eso, a parte de valiente, te está salvando de un pozo en el que ya hay mucha gente.
Esta canción me gusta mucho, y aunque se llama "Ella", también se la dedico a "ellos". Porque tiene la fuerza que todo requiere. Bon Nadal.
https://www.youtube.com/watch?v=i7X6nO0R9jA
"Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti".
El miedo nos pone en sobre aviso, nos alerta de peligros y eso hace que en muchas ocasiones nos guardemos en salud y evitemos situaciones que podrían destrozar lo que por delante se pusiese.
El miedo nos hace una señal, cierto es, pero son muchas las veces que decidimos ignorarlo, que no lo escuchamos, y seguimos nuestra senda, directa al acantilado, como un rebaño de ovejas, tan ciegas, que son incapaces de ver que no siguen a ningún pastor. Porque también al ser humano le gusta el riesgo.
Pero hablemos de ese miedo que nos eriza la piel interior, la que no se ve, pero se percibe. Hablemos de ese miedo que surge cuando ni tan siquiera nuestra vida está en peligro, pero lo vivimos como si casi lo estuviese; porque quizá de él depende que la masa que esconde la quijotera, sí sobreviva a la vida. El miedo a enfrentarnos a nuevos retos, el miedo a fallar, el miedo a cambiar, el miedo a ser nosotros mismos. Ese miedo, amigos, es el más común y por tanto, el más traicionero.
Hace apenas unos días, leí un artículo sobre el comienzo de un nuevo trabajo, las dudas y temores que surgen y además ha coincidido con mi nueva situación laboral y me hizo recordar la vez que tuve mi primera experiencia laboral y el primer día de trabajo. Recuerdo que tuve miedo, ese miedo del que antes hablaba. La inexperiencia me daba pánico, el fallar o el no ser capaz; me temblaban las piernas, me sudaban las manos y me costaba un esfuerzo tragar saliva. Tras haber vivido varios días de "primer día de trabajo", ahora sigo sintiendo miedo, para qué vamos a mentir, pero de una forma muy diferente, completamente canalizado por donde yo quiero que vaya y dándome mucho más margen de error. Ahora mi cabeza me dice: eres capaz y eres capaz de equivocarte como cualquier ser humano. Nadie nace aprendido. Así es como los miedos huyen, así es como los espantamos, así es como nos volvemos seguros y potenciamos lo mejor que tenemos, con mucha fuerza interior y aguantando las tripas hacia dentro las primeras veces, que ya sabemos, pueden ser muy dolorosas.
Si nos bloqueamos, si nos ensimismamos en nuestras debilidades, no podremos avanzar cuanto nos gustaría y eso siempre te lleva a un, ya no miedo, sino un terror descontrolado que recorre nuestros vasos sanguíneos a la velocidad de la luz. Y estoy segura que debe consumir de una forma tremenda.
No sólo a la hora de un trabajo el miedo puede afectar, también por supuesto se puede extrapolar a cualquier ámbito, pero por ser más general, al afrontar el reto que sea en nuestra vida, a dar ese paso que nunca tuvimos valor de dar, a saber que siempre llega una hora, un día, en que nuestro reloj interior grita y debes escucharlo, aprender a hacerlo e ir de la mano con él. No puedes desviar tu camino, o mejor dicho, sí puedes pero no debes, porque entonces serás infeliz durante todo tu trayecto y no hay nada como vivir una vida plena, llena de libertad, para elegir lo que deseas, disfrutando de esas pequeñas cosas, que suenan a tópico, pero hacen grande el existir.
Si decidimos quedarnos en el mismo punto de partida siempre, nos perderemos infinidad de historias que contarles a nuestros hijos si algún día decidimos tenerlos. Si no alzamos la voz, en lugar de atrapar oportunidades, las oportunidades nos atraparán a nosotros en forma de ansiedad por no haber sido capaces de llevarlas a cabo. La vida no es eso.
Dejemos de lamentar la mala suerte que a veces parece que nos cae del cielo, porque ni la buena ni la mala caen del cielo, en esta vida señores, sólo las mentes más fuertes llegan a la convicción que cada día cuenta y son conocedoras de su valer.
Por eso nunca dejarás de sentir miedo, porque si estás sintiendo miedo en este momento, es porque has tomado las riendas de algo, es porque una decisión abre una nueva etapa y eso, a parte de valiente, te está salvando de un pozo en el que ya hay mucha gente.
Esta canción me gusta mucho, y aunque se llama "Ella", también se la dedico a "ellos". Porque tiene la fuerza que todo requiere. Bon Nadal.
https://www.youtube.com/watch?v=i7X6nO0R9jA
"Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti".
domingo, 11 de diciembre de 2016
REDESCUBRIENDO LA NAVIDAD
Hoy me ha llegado un recuerdo de Facebook de un escrito mío en el muro, de diciembre de 2011. En él criticaba, a mi manera (esa manera mía), la Navidad. Hablaba desde las úlceras estomacales que debían crear las chocolatinas de Adviento expuestas desde octubre, hasta las terribles ganas de romper a palazos los altavoces de los supermercados por los infernales y repetitivos villancicos. Sí, así, literalmente. Me he reído yo sola, porque es cierto que cuando crecí, de repente, odié la Navidad.
De pequeña, como cualquier niño, la adoraba, era mi época favorita del año junto a Fallas. Me encantaba pasear por los centros comerciales, de la mano de mis padres, viendo los decorados navideños y pasando por la mini puerta del Imaginarium, imaginando, cómo no, que pronto todo lo que había en esas estanterías estaría en mi casa. Pero ni de coña, vamos. Aunque de ilusión también se vivía.
Luego crecí, y a aquella jovencísima Carol, la Navidad le resultaba aburrida, insulsa, premeditada y enlatada. Era como si estos días tuviese que estar siempre con una sonrisa en la boca, es más, no estos días sólo, sino desde el puto mes de octubre, donde se mezclan las calabazas y los panetones. Siempre me ha puesto terriblemente enferma el márketing navideño y es posible que por ello nunca llegase a ver la esencia real.
Ya no recordaba los kilos de asco que me producía diciembre, pero hoy, al volver a leer eso, lo he rememorado. Sin embargo me he dado cuenta que ya no me sentía identificada, porque ahora cuando entro al supermercado ignoro con total naturalidad todo lo referente a Navidad, siempre que no vaya a comprar. Es simplemente como si no estuviese. Ahora cambio de canal cuando la tele retransmite una de esas malditas películas norteamericanas de nieve y luces en cada hogar. Esos films salidos del averno, los sigo detestando, pa' qué vamos a mentir (no hablo de "Solo en casa", esa me la trago por mis santas narices cada año).
Ahora los villancicos hasta me motivan y espero con ganas reunirme en Nochebuena alrededor de una mesa que bien podría ser protagonista de "La Grande Bouffe", y entonces pienso en lo afortunada que soy. Espantosa y asquerosamente afortunada. De poder comer lo que quiera hasta reventar rodeada de las personas que más quiero en esta vida. Que sí, que hay ausencias que no se suplen, pero ¿y las presencias que siguen en pie? ¿No será eso más importante y el motivo por el que brindar? Si es que, lo que no enseñe la vida, no lo enseña nada en el mundo.
Ahora sé por qué vuelve a gustarme la Navidad, ahora que he visto lo frágil que es la existencia de cada ser humano, ahora que sé cómo funciona nuestro cuerpo, ahora que entiendo la gran fortuna que es tener lo que tengo. Y yo quejándome, que si comprar, que si fingir, que si reír... ¡Qué narices! ¿Para qué quieres comprar compulsivamente? Hombre, si quieres hacerlo, hazlo, pero no desvíes jamás el verdadero sentido de esta tradición. Los Reyes van a venir igual, porque los Reyes viven dentro de cada uno, se alimentan de lo que un día fuimos; pequeños seres inmersos en nuestra propia burbuja de tranquilidad, paz y amor. Al menos dentro de mí sí. Ahí sale el espíritu de aquella niñita 20 años atrás. Pero de eso ya escribiré más adelante. Ahora toca disfrutar los días venideros, siempre que puedas hacerlo, eso es un tesoro que muy pocas veces sabemos apreciar. Y no hace falta que finjas la sonrisa, ante ciertas situaciones, sale sola.
https://www.youtube.com/watch?v=ihW56Xa3XGQ
¡FELIZ NAVIDAD, PRÓSPERO AÑO Y FELICIDAD!
De pequeña, como cualquier niño, la adoraba, era mi época favorita del año junto a Fallas. Me encantaba pasear por los centros comerciales, de la mano de mis padres, viendo los decorados navideños y pasando por la mini puerta del Imaginarium, imaginando, cómo no, que pronto todo lo que había en esas estanterías estaría en mi casa. Pero ni de coña, vamos. Aunque de ilusión también se vivía.
Luego crecí, y a aquella jovencísima Carol, la Navidad le resultaba aburrida, insulsa, premeditada y enlatada. Era como si estos días tuviese que estar siempre con una sonrisa en la boca, es más, no estos días sólo, sino desde el puto mes de octubre, donde se mezclan las calabazas y los panetones. Siempre me ha puesto terriblemente enferma el márketing navideño y es posible que por ello nunca llegase a ver la esencia real.
Ya no recordaba los kilos de asco que me producía diciembre, pero hoy, al volver a leer eso, lo he rememorado. Sin embargo me he dado cuenta que ya no me sentía identificada, porque ahora cuando entro al supermercado ignoro con total naturalidad todo lo referente a Navidad, siempre que no vaya a comprar. Es simplemente como si no estuviese. Ahora cambio de canal cuando la tele retransmite una de esas malditas películas norteamericanas de nieve y luces en cada hogar. Esos films salidos del averno, los sigo detestando, pa' qué vamos a mentir (no hablo de "Solo en casa", esa me la trago por mis santas narices cada año).
Ahora los villancicos hasta me motivan y espero con ganas reunirme en Nochebuena alrededor de una mesa que bien podría ser protagonista de "La Grande Bouffe", y entonces pienso en lo afortunada que soy. Espantosa y asquerosamente afortunada. De poder comer lo que quiera hasta reventar rodeada de las personas que más quiero en esta vida. Que sí, que hay ausencias que no se suplen, pero ¿y las presencias que siguen en pie? ¿No será eso más importante y el motivo por el que brindar? Si es que, lo que no enseñe la vida, no lo enseña nada en el mundo.
Ahora sé por qué vuelve a gustarme la Navidad, ahora que he visto lo frágil que es la existencia de cada ser humano, ahora que sé cómo funciona nuestro cuerpo, ahora que entiendo la gran fortuna que es tener lo que tengo. Y yo quejándome, que si comprar, que si fingir, que si reír... ¡Qué narices! ¿Para qué quieres comprar compulsivamente? Hombre, si quieres hacerlo, hazlo, pero no desvíes jamás el verdadero sentido de esta tradición. Los Reyes van a venir igual, porque los Reyes viven dentro de cada uno, se alimentan de lo que un día fuimos; pequeños seres inmersos en nuestra propia burbuja de tranquilidad, paz y amor. Al menos dentro de mí sí. Ahí sale el espíritu de aquella niñita 20 años atrás. Pero de eso ya escribiré más adelante. Ahora toca disfrutar los días venideros, siempre que puedas hacerlo, eso es un tesoro que muy pocas veces sabemos apreciar. Y no hace falta que finjas la sonrisa, ante ciertas situaciones, sale sola.
https://www.youtube.com/watch?v=ihW56Xa3XGQ
¡FELIZ NAVIDAD, PRÓSPERO AÑO Y FELICIDAD!
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domingo, 27 de noviembre de 2016
AHOGANDO LA LLUVIA.
Oh, lluvia, ven, descuartízame por dentro hasta el último respiro.
Oh, lluvia, ven, ahógame la vida que el sol no hace mucho me daba de beber.
Oh, lluvia, ven, confiésame que pronto buscarás ilusiones nuevas que te hagan comprender.
Comprender que aquí estorbas, que no es tu sitio entre mis horas.
Comprender que aunque no comprendas, no puedo mantenerte despierta.
Comprender que contigo, no es mi gozo mi amigo.
Comprender que yo a ti lejos, te anhelo y te necesito.
Y es tan frío sentirte, que no te siento de mí.
Es tan larga tu marcha, que corto será el devenir.
Que yo sólo pido el rescate de una estrella amarilla.
Que calor le da a mis días y colores a la vida.
Oh, lluvia, márchate, no es un ruego es una orden.
Oh, lluvia, piérdete, que la luz en gris conviertes.
Oh, lluvia, de mis amores, no me escuches demasiado.
Muy en el fondo de mí, aquí te quiero a mi lado.
Amélie - Comptine d'un autre été
https://www.youtube.com/watch?v=F9yubdhFeWY
"Cuando un dedo señala el cielo, el tonto mira el dedo".
Oh, lluvia, ven, ahógame la vida que el sol no hace mucho me daba de beber.
Oh, lluvia, ven, confiésame que pronto buscarás ilusiones nuevas que te hagan comprender.
Comprender que aquí estorbas, que no es tu sitio entre mis horas.
Comprender que aunque no comprendas, no puedo mantenerte despierta.
Comprender que contigo, no es mi gozo mi amigo.
Comprender que yo a ti lejos, te anhelo y te necesito.
Y es tan frío sentirte, que no te siento de mí.
Es tan larga tu marcha, que corto será el devenir.
Que yo sólo pido el rescate de una estrella amarilla.
Que calor le da a mis días y colores a la vida.
Oh, lluvia, márchate, no es un ruego es una orden.
Oh, lluvia, piérdete, que la luz en gris conviertes.
Oh, lluvia, de mis amores, no me escuches demasiado.
Muy en el fondo de mí, aquí te quiero a mi lado.
Amélie - Comptine d'un autre été
https://www.youtube.com/watch?v=F9yubdhFeWY
"Cuando un dedo señala el cielo, el tonto mira el dedo".
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miércoles, 9 de noviembre de 2016
TRUMP PARA TI, TRUMP PARA MÍ
Toda mi vida he estado observando el mundo desde mi posición, y la verdad, ante mis ojos, ha pasado de todo un poco. En algunas ocasiones he tenido miedo, en otras me he sorprendido siendo valiente y demasiadas veces, me ha resbalado lo que ha sucedido. Bien, pues eso mismo es lo que me ha ocurrido hoy, cuando a las 8.00h. me ha sonado el despertador y me he enterado de quién será el nuevo presidente de los Estados Unidos de América. Me he quedado igual, con la misma cara impasible de recién levantada que cualquier otro día, preguntándome qué desayunaré hoy, mientras me llena la cara de babas amorosas una diminuta perra que vive ajena a esta mierda de sector mundial que ocupamos los humanos. Ella tiene el suyo propio, lleno de huesos para roer y mucho amor.
La revolución pronto ha llegado a las redes sociales: Twitter arde y mi Facebook ni os cuento. Yo, como no podía ser de otra manera, también he hecho mi aportación matutina en el muro de las lamentaciones, para no desentonar, vaya.
Y no, no me sorprende en absoluto, es más, me da completamente igual a estas alturas, que intenten desviar las atenciones de todos los países mediante un peluquín oxigenado, millonario y con un problema mental menos grave del que creemos y más común de lo que pensamos. Le han votado, señores, ese hombre está ahí porque le han votado en una democracia que nos tiene a todos algo apardalados, igual que aquí han votado a un presidente cuyo nombre ha salido en el juicio Gürtel y una ministra que recogía sobres de dinero en una habitación de hotel -supuestamente-.
Ah, no, pero hoy lo importante es señalar a Trump, poner todas nuestras energías en un personaje ¿xenófobo? Me vais a disculpar pero la xenofobia la oigo, la escucho y la siento cada día de mi vida. En la vida diaria, existe el racismo, no vayamos ahora de que aquí nadie nada, porque si el mundo está como está es porque TODOS hemos aportado nuestro granito de mierda.
Trump también es homófobo, vaya, en un mundo donde ver a dos hombres de la mano o dos mujeres besándose (siempre que no estén "buenas", ya me entendéis), es motivo de giros de cuello y comentarios por lo bajo. Vamos, hombre, que todos lo hemos visto, hecho, vivido u oído. ¿Me lo va a negar alguien ahora? Sería puro cinismo.
Donald (pero no Mcdonald) es machista. Es lo que pide la sociedad, nosotras seguimos viniendo del futuro para comprar lejía y dejar la casa brillante. No hay que mirar más allá del charco para ver que el machismo impera. Más de 40 muertas en lo que va de año antes de que llegara Trump sólo en nuestro país. Así, como dato.
La escoria está antes de Trump, y esto no es más que el reflejo, como un juego psicológico, como la película La Ola, como una prueba para comprobar que tras un negro viene un blanco de pura raza aria y que siempre va a gustar más. Hay más maldad en el mundo que buenas acciones, pues la maldad (niños muertos en guerras o de hambre, perros mutilados, maltratos de cualquier tipo...) se ve como algo normal, que ya no afecta nuestra sensibilidad, sin embargo cuando alguien rescata una vida del tipo que sea y por buena voluntad, se le llama "héroe" o "ángel" y se cuenta como algo excepcional. Y aquí tenemos la prueba, sí, aquí y no con Trump, sino en nuestro propio país, nuestra tierra firme, esa que pisamos todos los días, donde cogemos autobuses, metros, coches, donde subimos persianas, donde compramos fruta, verdura, periódicos, pan. Esta misma tierra, está degollada, desangrándose, mientras nos echamos las manos a la cabeza y decimos: OH DIOS MÍO, QUÉ LOCOS ESTÁN LOS AMERICANOS, (estadounidenses para concretar, que hay a quien se le olvida esa pequeña puntualización). Siempre es mejor mirar más allá, echar la culpa a otros de que el agua turbia nos llegue al cuello. Hoy ya tenemos un entretenimiento, si el mundo acaba por hundirse del todo, ya sabemos dónde estará el problema, ya tenemos dónde apuntar.
Pero en el fondo, sabemos, pequeños mamones, que todos somos un poquito Donald Trump. Sí, ya sé que tú que estás leyendo esto no, ni yo, ni el vecino de arriba, ni el de abajo, ni el de enfrente. Nadie. El mundo está así por Trump, siempre Trump.
Hoy viene Coldplay para recordarnos que ¡VIVA LA VIDA! ;)
https://www.youtube.com/watch?v=4VR2T5n6tSE
"I used to rule the world seas would rise when I gave the word".
La revolución pronto ha llegado a las redes sociales: Twitter arde y mi Facebook ni os cuento. Yo, como no podía ser de otra manera, también he hecho mi aportación matutina en el muro de las lamentaciones, para no desentonar, vaya.
Y no, no me sorprende en absoluto, es más, me da completamente igual a estas alturas, que intenten desviar las atenciones de todos los países mediante un peluquín oxigenado, millonario y con un problema mental menos grave del que creemos y más común de lo que pensamos. Le han votado, señores, ese hombre está ahí porque le han votado en una democracia que nos tiene a todos algo apardalados, igual que aquí han votado a un presidente cuyo nombre ha salido en el juicio Gürtel y una ministra que recogía sobres de dinero en una habitación de hotel -supuestamente-.
Ah, no, pero hoy lo importante es señalar a Trump, poner todas nuestras energías en un personaje ¿xenófobo? Me vais a disculpar pero la xenofobia la oigo, la escucho y la siento cada día de mi vida. En la vida diaria, existe el racismo, no vayamos ahora de que aquí nadie nada, porque si el mundo está como está es porque TODOS hemos aportado nuestro granito de mierda.
Trump también es homófobo, vaya, en un mundo donde ver a dos hombres de la mano o dos mujeres besándose (siempre que no estén "buenas", ya me entendéis), es motivo de giros de cuello y comentarios por lo bajo. Vamos, hombre, que todos lo hemos visto, hecho, vivido u oído. ¿Me lo va a negar alguien ahora? Sería puro cinismo.
Donald (pero no Mcdonald) es machista. Es lo que pide la sociedad, nosotras seguimos viniendo del futuro para comprar lejía y dejar la casa brillante. No hay que mirar más allá del charco para ver que el machismo impera. Más de 40 muertas en lo que va de año antes de que llegara Trump sólo en nuestro país. Así, como dato.
La escoria está antes de Trump, y esto no es más que el reflejo, como un juego psicológico, como la película La Ola, como una prueba para comprobar que tras un negro viene un blanco de pura raza aria y que siempre va a gustar más. Hay más maldad en el mundo que buenas acciones, pues la maldad (niños muertos en guerras o de hambre, perros mutilados, maltratos de cualquier tipo...) se ve como algo normal, que ya no afecta nuestra sensibilidad, sin embargo cuando alguien rescata una vida del tipo que sea y por buena voluntad, se le llama "héroe" o "ángel" y se cuenta como algo excepcional. Y aquí tenemos la prueba, sí, aquí y no con Trump, sino en nuestro propio país, nuestra tierra firme, esa que pisamos todos los días, donde cogemos autobuses, metros, coches, donde subimos persianas, donde compramos fruta, verdura, periódicos, pan. Esta misma tierra, está degollada, desangrándose, mientras nos echamos las manos a la cabeza y decimos: OH DIOS MÍO, QUÉ LOCOS ESTÁN LOS AMERICANOS, (estadounidenses para concretar, que hay a quien se le olvida esa pequeña puntualización). Siempre es mejor mirar más allá, echar la culpa a otros de que el agua turbia nos llegue al cuello. Hoy ya tenemos un entretenimiento, si el mundo acaba por hundirse del todo, ya sabemos dónde estará el problema, ya tenemos dónde apuntar.
Pero en el fondo, sabemos, pequeños mamones, que todos somos un poquito Donald Trump. Sí, ya sé que tú que estás leyendo esto no, ni yo, ni el vecino de arriba, ni el de abajo, ni el de enfrente. Nadie. El mundo está así por Trump, siempre Trump.
Hoy viene Coldplay para recordarnos que ¡VIVA LA VIDA! ;)
https://www.youtube.com/watch?v=4VR2T5n6tSE
"I used to rule the world seas would rise when I gave the word".
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martes, 18 de octubre de 2016
SU PRIMERA CANA (celebrando un año).
Hoy hace un año que abrí este blog. Un año que ha pasado volando en mi vida y que me convierte en alguien un poquito más mayor y un poquito más sabia. Pero sin pasarse de la raya.
Un año que ha transcurrido intenso, en el que he sentido una notable metamorfosis dentro de mí que ya comenzó a cuajar en 2015. Este blog ha sido mi vía de escape, mi rincón de pensar y mi hobby, o sea, lo que para mí significa escribir. Un modo de vida. Agradecida estoy de poder compartir con todos los que me leen (que cada vez son más) mis pensamientos y opiniones más profundas, esas que salen del alma. Atrás quedan todos esos años en los que mis escritos nunca me atrevía a mostrarlos al mundo por pensar que no era lo suficientemente buena o que simplemente eso era algo mío, íntimo, sin saber que mostrándolo a los demás no violaba mi privacidad en absoluto. Es más, me ayuda a formarme, mediante otras opiniones y eso, creo que dicen, se llama crecer. También es que resulta que ahora soy bastante más pasota o al menos lo intento y eso la hace a una más versátil y capaz.
Hoy simplemente quería celebrar este primer aniversario dando las gracias y contando 61 cositas de mí cotidianas y sencillas para entretener a mis fieles lectores que han estado aquí desde el minuto uno y a los que se han ido incorporando por el camino. Y sí, 61 y no 60, porque como ya escribí en una entrada, yo siempre impar, la vida es muy aburrida en toda su exactitud.
Mil gracias a todos y tengo en mente ciertos cambios que iré realizando cuando llegue el momento y tenga, sobre todo, tiempo para dedicarle. Espero no tardar en hacerlos, pues ya dicen que renovarse o morir.
Allá van las 61 cosas de mí:
- Mi tarta favorita es la de limón.
- Adoro el olor de los polvos de talco.
- Siempre duermo de lado.
- Soy rubia natural.
- Me tiño de morena desde septiembre de 2007.
- Me asustan los petardos, pero me encantan.
- Tengo fobia a las ratas, aunque jamás mataría a ninguna.
- Soy muy refranera.
- Mi refrán favorito es: "A todo cerdo le llega su San Martín".
- La música de los Beatles creó un antes y un después en mi existencia.
- Soy extremadamente cabezota.
- No me cuesta pedir perdón.
- Perdono, pero nunca olvido.
- Mi yogur preferido, el de coco.
- La ciudad más bonita que he visitado, para mi gusto, Bilbao.
- No puedo vivir sin mar.
- Me deprimen los días cortos de invierno.
- Viviría en un verano perpetuo.
- Las Fallas son mi pasión.
- Me reconozco como una friki de la cultura fallera.
- El rojo es el color más bonito del mundo.
- Mantengo conversaciones conmigo misma.
- Me encanta la soledad.
- El momento más feliz fue ver a mi perrita Farah por primera vez.
- Soy de las que se enfada cuando pierden al parchís.
- Y también odio perder a las cartas.
- No sé contar chistes.
- Me encanta la paella.
- Los toros me parecen lo más vomitivo de este país.
- Siempre como con los mismos cubiertos.
- Me pone nerviosa el orden.
- Los cambios de estación me afectan mucho.
- Soy muy observadora.
- Calo a las personas nada más verlas y no suelo equivocarme.
- Me apasiona el pelo largo.
- Soy una maniática de la ortografía.
- Me levanto de muy mal humor de las siestas.
- Pienso que lo mejor de la vida, es ir siempre con la verdad por delante.
- La cerveza me pierde.
- Tengo un tono de voz algo elevado.
- Puedo sacar de quicio fácilmente.
- Me sacan de quicio fácilmente.
- Me encanta bailar.
- Me muerdo las uñas.
- Soy penosa para dibujar, pintar y las manualidades en general.
- Los números tampoco son mi fuerte.
- Desde que aprendí a leer ya no paré de leerlo todo.
- Lo mismo me ocurrió con la escritura.
- Amo conducir.
- Una vez una descarga de electricidad me desplazó un metro.
- Nunca paso por debajo de un andamio.
- Reunirme con mis amigos es uno de los mayores placeres de mi vida.
- Mi familia es lo más maravilloso que tengo.
- Cuando veo un insecto, cualquiera que sea, hago un ridículo espantoso.
- Mis películas preferidas son Reservoir Dogs y La Naranja Mecánica.
- Mi canción favorita, Strawberry Fields Forever, de The Beatles.
- Mi sueño es viajar a Liverpool y conocer los rincones que inspiraron sus canciones a los "cuatro fantásticos".
- Podría alimentarme sólo de queso.
- Mi frase favorita es: "Mira bien la talla al cambiar de chaqueta", de Estopa.
- Mis pelis de la infancia, La Bella y La Bestia, Aladdín, Matilda y My Girl.
- Mi frase de pequeña era: "Mamá, quiero ser artista".
Y esto es todo amigos, os he dejado una foto mía para los que no me conozcáis (juas, juas), de la sesión de fotos que me hizo una gran fotógrafa moixentina, llamada Vicky y que coincidió con la apertura del blog, por lo que en más de un ocasión las he utilizado. Y de nuevo gracias, gracias y mil millones de gracias por estar ahí, dar me gusta, compartir, comentar, pero sobre todo leerme. Un beso enorme y a seguir cumpliendo años.
La canción, este pequeño tesoro, Mi Primera Cana de Estopa, que se note que el viernes estuve en el concierto :).
https://www.youtube.com/watch?v=PXdNiAciGFY
"Como dijo Jack el Destripador: vamos por partes".
Un año que ha transcurrido intenso, en el que he sentido una notable metamorfosis dentro de mí que ya comenzó a cuajar en 2015. Este blog ha sido mi vía de escape, mi rincón de pensar y mi hobby, o sea, lo que para mí significa escribir. Un modo de vida. Agradecida estoy de poder compartir con todos los que me leen (que cada vez son más) mis pensamientos y opiniones más profundas, esas que salen del alma. Atrás quedan todos esos años en los que mis escritos nunca me atrevía a mostrarlos al mundo por pensar que no era lo suficientemente buena o que simplemente eso era algo mío, íntimo, sin saber que mostrándolo a los demás no violaba mi privacidad en absoluto. Es más, me ayuda a formarme, mediante otras opiniones y eso, creo que dicen, se llama crecer. También es que resulta que ahora soy bastante más pasota o al menos lo intento y eso la hace a una más versátil y capaz.
Hoy simplemente quería celebrar este primer aniversario dando las gracias y contando 61 cositas de mí cotidianas y sencillas para entretener a mis fieles lectores que han estado aquí desde el minuto uno y a los que se han ido incorporando por el camino. Y sí, 61 y no 60, porque como ya escribí en una entrada, yo siempre impar, la vida es muy aburrida en toda su exactitud.
Mil gracias a todos y tengo en mente ciertos cambios que iré realizando cuando llegue el momento y tenga, sobre todo, tiempo para dedicarle. Espero no tardar en hacerlos, pues ya dicen que renovarse o morir.
Allá van las 61 cosas de mí:
- Mi tarta favorita es la de limón.
- Adoro el olor de los polvos de talco.
- Siempre duermo de lado.
- Soy rubia natural.
- Me tiño de morena desde septiembre de 2007.
- Me asustan los petardos, pero me encantan.
- Tengo fobia a las ratas, aunque jamás mataría a ninguna.
- Soy muy refranera.
- Mi refrán favorito es: "A todo cerdo le llega su San Martín".
- La música de los Beatles creó un antes y un después en mi existencia.
- Soy extremadamente cabezota.
- No me cuesta pedir perdón.
- Perdono, pero nunca olvido.
- Mi yogur preferido, el de coco.
- La ciudad más bonita que he visitado, para mi gusto, Bilbao.
- No puedo vivir sin mar.
- Me deprimen los días cortos de invierno.
- Viviría en un verano perpetuo.
- Las Fallas son mi pasión.
- Me reconozco como una friki de la cultura fallera.
- El rojo es el color más bonito del mundo.
- Mantengo conversaciones conmigo misma.
- Me encanta la soledad.
- El momento más feliz fue ver a mi perrita Farah por primera vez.
- Soy de las que se enfada cuando pierden al parchís.
- Y también odio perder a las cartas.
- No sé contar chistes.
- Me encanta la paella.
- Los toros me parecen lo más vomitivo de este país.
- Siempre como con los mismos cubiertos.
- Me pone nerviosa el orden.
- Los cambios de estación me afectan mucho.
- Soy muy observadora.
- Calo a las personas nada más verlas y no suelo equivocarme.
- Me apasiona el pelo largo.
- Soy una maniática de la ortografía.
- Me levanto de muy mal humor de las siestas.
- Pienso que lo mejor de la vida, es ir siempre con la verdad por delante.
- La cerveza me pierde.
- Tengo un tono de voz algo elevado.
- Puedo sacar de quicio fácilmente.
- Me sacan de quicio fácilmente.
- Me encanta bailar.
- Me muerdo las uñas.
- Soy penosa para dibujar, pintar y las manualidades en general.
- Los números tampoco son mi fuerte.
- Desde que aprendí a leer ya no paré de leerlo todo.
- Lo mismo me ocurrió con la escritura.
- Amo conducir.
- Una vez una descarga de electricidad me desplazó un metro.
- Nunca paso por debajo de un andamio.
- Reunirme con mis amigos es uno de los mayores placeres de mi vida.
- Mi familia es lo más maravilloso que tengo.
- Cuando veo un insecto, cualquiera que sea, hago un ridículo espantoso.
- Mis películas preferidas son Reservoir Dogs y La Naranja Mecánica.
- Mi canción favorita, Strawberry Fields Forever, de The Beatles.
- Mi sueño es viajar a Liverpool y conocer los rincones que inspiraron sus canciones a los "cuatro fantásticos".
- Podría alimentarme sólo de queso.
- Mi frase favorita es: "Mira bien la talla al cambiar de chaqueta", de Estopa.
- Mis pelis de la infancia, La Bella y La Bestia, Aladdín, Matilda y My Girl.
- Mi frase de pequeña era: "Mamá, quiero ser artista".
Y esto es todo amigos, os he dejado una foto mía para los que no me conozcáis (juas, juas), de la sesión de fotos que me hizo una gran fotógrafa moixentina, llamada Vicky y que coincidió con la apertura del blog, por lo que en más de un ocasión las he utilizado. Y de nuevo gracias, gracias y mil millones de gracias por estar ahí, dar me gusta, compartir, comentar, pero sobre todo leerme. Un beso enorme y a seguir cumpliendo años.
La canción, este pequeño tesoro, Mi Primera Cana de Estopa, que se note que el viernes estuve en el concierto :).
https://www.youtube.com/watch?v=PXdNiAciGFY
"Como dijo Jack el Destripador: vamos por partes".
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domingo, 9 de octubre de 2016
SOMOS.
El camino de la vida es un sorprendente descubrimiento diario, un viaje a través de nuestra línea temporal que avanza imparable y en ocasiones, no nos permite parar a observarla. Porque la vida no es un tren con paradas en diferentes estaciones, la vida es la estación en sí y sí, te aseguro que por ella pasan muchos trenes.
No siempre estamos igual, es imposible estarlo, somos seres humanos, pasionales, vividores, capaces de cualquier cosa, de crear, de aniquilar, de hacernos daño a nosotros mismos y eso nos convierte en unas verdaderas armas de destrucción masiva.
La lección número uno, o más bien, la única lección, no sería entender aquello que nos rodea, creo que es un misterio demasiado complejo como para que nuestro cerebro, del que usamos un porcentaje minúsculo, esté capacitado para comprender. La lección número uno tendría que ser aprender, y ahí es donde el motor que nos hace personas, juega un papel fundamental. Somos eternos, porque eterna es nuestra estela, nuestro destello, nuestras luces y nuestras sombras. Eternos como materia transformada en recuerdos, eternos con nuestra historia. Somos aire, somos carne, somos fuertes, somos débiles, somos buenos, somos malos, somos víctimas y verdugos. Somos, y eso es lo único que importa. No lo que fuiste, no lo que serás, sino lo que siempre has sido, lo que nunca dejarás de ser. Un ser. Somos. Y siendo, caminamos, y siendo, continuamos, y siendo, aprendemos.
Y siendo, vivimos, y viviendo creamos, y creando, construimos y construyendo, vivimos.
La canción que hoy he decidido poner, es este "Nada de nada" de Cecilia, porque la veo apropiada a la entrada, ya que yo siempre intento asociar la canción al tema del que hablo. Además me gusta muchísimo.
https://www.youtube.com/watch?v=7R9NxOacfj0
"Soy un camino que no tiene destino".
No siempre estamos igual, es imposible estarlo, somos seres humanos, pasionales, vividores, capaces de cualquier cosa, de crear, de aniquilar, de hacernos daño a nosotros mismos y eso nos convierte en unas verdaderas armas de destrucción masiva.
La lección número uno, o más bien, la única lección, no sería entender aquello que nos rodea, creo que es un misterio demasiado complejo como para que nuestro cerebro, del que usamos un porcentaje minúsculo, esté capacitado para comprender. La lección número uno tendría que ser aprender, y ahí es donde el motor que nos hace personas, juega un papel fundamental. Somos eternos, porque eterna es nuestra estela, nuestro destello, nuestras luces y nuestras sombras. Eternos como materia transformada en recuerdos, eternos con nuestra historia. Somos aire, somos carne, somos fuertes, somos débiles, somos buenos, somos malos, somos víctimas y verdugos. Somos, y eso es lo único que importa. No lo que fuiste, no lo que serás, sino lo que siempre has sido, lo que nunca dejarás de ser. Un ser. Somos. Y siendo, caminamos, y siendo, continuamos, y siendo, aprendemos.
Y siendo, vivimos, y viviendo creamos, y creando, construimos y construyendo, vivimos.

La canción que hoy he decidido poner, es este "Nada de nada" de Cecilia, porque la veo apropiada a la entrada, ya que yo siempre intento asociar la canción al tema del que hablo. Además me gusta muchísimo.
https://www.youtube.com/watch?v=7R9NxOacfj0
"Soy un camino que no tiene destino".
miércoles, 21 de septiembre de 2016
NOS QUIEREN TONTOS.
Nos machacan, nos exprimen, nos humillan, nos pisotean y sin embargo, nos gusta. Nos gusta estar entretenidos bajo nuestra zona de confort, nos gusta que nos hagan creer que somos libres, nos gusta, porque las cadenas cuesta percibirlas cuando forman parte del propio cuerpo. En este caso, del cerebro.
Hoy la reválida, ¿mañana? No se sabe. Pero sobre todo, niño/a en proceso de maduración, aprende a engullir en cantidades desorbitadas información a medias en un tiempo limitado, aprende a hacer eso, porque es la única manera que tendrás de obtener un título en tu país. Y no te quedará tiempo para asimilar o digerir sin empacharte todo eso que tienes que escupir como un robot en un examen al que juegas a ganar. Lo que quiere decir, que no tendrás tiempo para pensar. Y si no consigues adaptarte a memorizar sin entender mejor se lo pones a los de arriba. Porque nuestros gobernantes no consideran necesario analizar los contenidos de los estudios, no consideran acertado perder el tiempo en cosas como Filosofía o explayarse en asignaturas como Historia, porque eso no resulta interesante. Si te enseñaran a ser persona desde pequeño o adolescente, si te enseñaran a crecer siendo un ser con cierto criterio y no un invento fabricado al antojo de aquellos que nos quieren tontos, entonces dejaríamos de ser necesarios. Necesarios para el bienestar del resto de Europa. Nos quieren tontos. Tontos para trabajar 12 horas diarias en un bar sirviendo cervezas al turismo alemán; tontos para ser las niñeras/criadas de los noruegos o los ingleses (hablo en femenino porque son mayoritariamente mujeres); tontos para no hablar, para conformarnos, para mirar como un extraño al diferente en pensamiento.
Nombré anteriormente en un entrada, la película Fahrenheit 451 (1966), inspirada en la novel, y que refleja la sociedad actual española, al menos desde mi punto de vista. Personas que no pueden leer porque el estado no les permite leer, y son los bomberos los encargados de quemar todos los libros que tenga la ciudadanía en sus casas y no pasa absolutamente nada, enfrascados en sus pantallas de plasma donde se repite, como un infierno judío, el mismo formato de programa, ese que atrapa, entretiene y una vez más, impide pensar, desarrollar tu don, destacar.
Aquella España de los 90/2000, aquella España que podía permitirse sus caprichos, aquella España que se reía de los emigrantes, que hablaba, que comentaba, que rumoreaba acerca de los trabajos que ellos querían quitarnos, aquella España que culpaba al que venía a buscarse la vida y eran contratados en esos míseros trabajos que hoy, también ocupamos nosotros. Y no sólo aquí, sino también fuera de nuestro sol a intentar encontrar lo que aquí ya nadie nos da. Y eso han hecho nuestros gobiernos, eso han conseguido delante de toda Europa, convertirnos en un país pobre al cual demandan fuera para necesidades de ricos. Ricos sí, porque lamentablemente una familia de clase media, con los dos padres trabajando, que necesitan y pueden permitirse una persona que cuide de sus hijos y les ayude en las tareas del hogar, aquí se considera rica. Ese es el concepto de rico que tenemos en España, cobrar por lo que corresponde a tu trabajo y además trabajar en edad de hacerlo. Aquí si estás en esa situación se dice que eres muy afortunado. Nos quieren tontos, por eso siempre arremeten contra nuestro punto débil: la educación. Por eso no nos quieren dejar pensar. Por eso con sutileza y cuentagotas van dejando caer entre las páginas de los libros, el elixir del sueño eterno a un pueblo dormido. Que no lee. Que vive en el mundo Fahrenheit 451, a esa temperatura a la que arde el papel. El que podría salvarnos.
Nos machacan, nos exprimen, nos humillan, nos pisotean y sin embargo, nos gusta.
Hoy un temazo que me encanta.
I Am What I Am - Gloria Gaynor
https://www.youtube.com/watch?v=mEVKkIWbPrY
"I am what I am and what i am needs no excuses
I deal my own deck sometimes the ace, sometimes the deuces.
It's one life and there's no return and no deposit".
Hoy la reválida, ¿mañana? No se sabe. Pero sobre todo, niño/a en proceso de maduración, aprende a engullir en cantidades desorbitadas información a medias en un tiempo limitado, aprende a hacer eso, porque es la única manera que tendrás de obtener un título en tu país. Y no te quedará tiempo para asimilar o digerir sin empacharte todo eso que tienes que escupir como un robot en un examen al que juegas a ganar. Lo que quiere decir, que no tendrás tiempo para pensar. Y si no consigues adaptarte a memorizar sin entender mejor se lo pones a los de arriba. Porque nuestros gobernantes no consideran necesario analizar los contenidos de los estudios, no consideran acertado perder el tiempo en cosas como Filosofía o explayarse en asignaturas como Historia, porque eso no resulta interesante. Si te enseñaran a ser persona desde pequeño o adolescente, si te enseñaran a crecer siendo un ser con cierto criterio y no un invento fabricado al antojo de aquellos que nos quieren tontos, entonces dejaríamos de ser necesarios. Necesarios para el bienestar del resto de Europa. Nos quieren tontos. Tontos para trabajar 12 horas diarias en un bar sirviendo cervezas al turismo alemán; tontos para ser las niñeras/criadas de los noruegos o los ingleses (hablo en femenino porque son mayoritariamente mujeres); tontos para no hablar, para conformarnos, para mirar como un extraño al diferente en pensamiento.
Nombré anteriormente en un entrada, la película Fahrenheit 451 (1966), inspirada en la novel, y que refleja la sociedad actual española, al menos desde mi punto de vista. Personas que no pueden leer porque el estado no les permite leer, y son los bomberos los encargados de quemar todos los libros que tenga la ciudadanía en sus casas y no pasa absolutamente nada, enfrascados en sus pantallas de plasma donde se repite, como un infierno judío, el mismo formato de programa, ese que atrapa, entretiene y una vez más, impide pensar, desarrollar tu don, destacar.
Aquella España de los 90/2000, aquella España que podía permitirse sus caprichos, aquella España que se reía de los emigrantes, que hablaba, que comentaba, que rumoreaba acerca de los trabajos que ellos querían quitarnos, aquella España que culpaba al que venía a buscarse la vida y eran contratados en esos míseros trabajos que hoy, también ocupamos nosotros. Y no sólo aquí, sino también fuera de nuestro sol a intentar encontrar lo que aquí ya nadie nos da. Y eso han hecho nuestros gobiernos, eso han conseguido delante de toda Europa, convertirnos en un país pobre al cual demandan fuera para necesidades de ricos. Ricos sí, porque lamentablemente una familia de clase media, con los dos padres trabajando, que necesitan y pueden permitirse una persona que cuide de sus hijos y les ayude en las tareas del hogar, aquí se considera rica. Ese es el concepto de rico que tenemos en España, cobrar por lo que corresponde a tu trabajo y además trabajar en edad de hacerlo. Aquí si estás en esa situación se dice que eres muy afortunado. Nos quieren tontos, por eso siempre arremeten contra nuestro punto débil: la educación. Por eso no nos quieren dejar pensar. Por eso con sutileza y cuentagotas van dejando caer entre las páginas de los libros, el elixir del sueño eterno a un pueblo dormido. Que no lee. Que vive en el mundo Fahrenheit 451, a esa temperatura a la que arde el papel. El que podría salvarnos.
Nos machacan, nos exprimen, nos humillan, nos pisotean y sin embargo, nos gusta.
Hoy un temazo que me encanta.
I Am What I Am - Gloria Gaynor
https://www.youtube.com/watch?v=mEVKkIWbPrY
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domingo, 11 de septiembre de 2016
DONDE LA HUMANIDAD DEJÓ DE SERLO.
Donde lo intangible se reencarna en un trozo de papel.
Donde toma forma la cobardía del hombre.
La codicia.
Donde la ambición no se limita.
Donde se masca la riqueza.
Donde se oculta la miseria.
Donde se derrama la sangre del inocente.
Del niño jugando en su parque.
Donde nadie pone frenos.
Donde nos cegamos sin vino.
Metalurgia electrocutada.
Donde muere la cordura.
Donde sobrevive la locura.
Donde somos esclavos.
Víctimas.
Culpables.
Donde una rosa no vale.
Donde un misil tiene vida.
Robada.
Arrancada.
Donde los escrúpulos huyeron.
Y con ellos la vergüenza.
Así es mi mundo. El tuyo. El suyo. El nuestro. El vuestro. El de ellos.
Basura.
Más es más - Fangoria.
"Y si cuentas, cuenta por millones, nadie duda de que más es más. Bacanal de falsificaciones en el reino de lo artificial".
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